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Blanca Pardo: el rostro de la violencia mayor 

Estudios comparados en 28 países señalan que la prevalencia global de este maltrato es del 15,7 %.

Waldir Ochoa
Waldir OchoaComunicador. Especialista en Estudios Políticos. Premio Simón Bolívar de Periodismo y Rey de España de Periodismo.
09 OCT 2026 - 10:38Actualizado: 09 OCT 2026 - 15:39

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A lo largo de la historia, las personas mayores han desempeñado un papel muy importante en la transmisión de conocimientos, cultura y valores en las comunidades o sociedades. Sin embargo, con el tiempo, y especialmente por la transformación de las estructuras familiares, muchos adultos sénior quedaron expuestos a situaciones de vulnerabilidad que, lamentablemente, derivan en diferentes formas de maltrato y violencia. 

Esta situación, que ha pasado desapercibida durante mucho tiempo, constituye hoy una preocupación creciente para organismos internacionales, gobiernos, instituciones y especialistas de todo el mundo. Se estima que, al menos, una de cada seis personas mayores de 60 años ha sufrido alguna forma de maltrato en el último año, aunque no siempre denuncian por miedo, dependencia o desconocimiento de los canales adecuados. Esa cifra, ya alarmante de por sí, podría ser aún más elevada si se incluyeran los casos que permanecen ocultos en el silencio de los hogares.

Esta semana en Colombia conocimos tres casos que evidencian la vulnerabilidad de las personas mayores y los niveles de violencia a los que están sometidos. El primero y quizás el más aberrante ocurrió en el municipio de San Bernardo, Nariño. Allí Blanca Emeria Pardo Rosero, una mujer de 72 años, falleció como consecuencia de las heridas y la hipotermia experimentada luego de un ataque sexual en su casa rural. El reporte de la Policía señala que Blanca fue encontrada "desorientada" y con "signos de abuso sexual". Una de sus hijas relató detalles del terrible momento al llegar al primer centro asistencial. "Mi mamá llegó muy golpeada, llegó arañada, quiero decir, tenía trozos de los brazos desgarrados…y la espalda parecía como si la hubieran arrastrado porque todas las cosas en el pasto son espinas", afirmó la hija. En este caso es importante señalar que el abuso sexual es una realidad inconfesable que suele ocultarse, pero tristemente está presente en el día a día de muchos adultos mayores.

Esta semana en Colombia conocimos tres casos que evidencian la vulnerabilidad de las personas mayores y los niveles de violencia a los que están sometidos.

El segundo caso ocurrió en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca, donde una pareja de adultos mayores fue asesinada, luego de que hombres armados los sacaran de su vivienda durante la tarde de este martes 6 de octubre. La pareja fue identificada como Luis Alfredo Aponte y Lucy Hurtado de Aponte. Sus cuerpos, con tiros de gracia, fueron encontrados en un canal de aguas lluvias, en la misma vereda donde habían sido reportados como desaparecidos. El crimen ocurrió en una zona donde se han registrado invasiones de cinco predios y la presencia de alrededor de 700 cambuches, situación que hace parte del contexto que es revisado en la investigación por las autoridades.

Y el tercer caso, en apariencia más fortuito, ocurrió en Medellín, donde una mujer de 70 años murió en un siniestro vial registrado en el barrio La Milagrosa, en un hecho en el que está involucrada una motocicleta en la que se movilizaban dos adolescentes de 15 y 16 años. Allí hubo una terrible mezcla de exceso de velocidad y falta de criterio de los menores, que, además, no contarían con licencia de conducción.

Cada una de estas formas de violencia evidencia el irrespeto a la dignidad humana. Las razones que llevan al maltrato y a la violencia a las personas mayores son diversas y resultan de la combinación de factores individuales, familiares y culturales. El edadismo juega su papel, pues menosprecia la voz y la capacidad de quienes son percibidos como improductivos o poco valiosos a los ojos de una sociedad que entroniza la juventud y la velocidad. 

Cada una de estas formas de violencia evidencia el irrespeto a la dignidad humana.

En el ámbito internacional, la magnitud del problema del maltrato, por ejemplo, crece con el acelerado envejecimiento de la población. Las proyecciones de la ONU indican que, para finales de la década de 2070, el número de personas de 65 años o más en el mundo alcanzará los 2200 millones, superando el número de niños (menores de 18 años). Este escenario demográfico obliga a considerar estrategias a largo plazo para prevenir el maltrato y la violencia y proteger los derechos de los adultos mayores. Estudios comparados en 28 países señalan que la prevalencia global de este maltrato es del 15,7 %. A su vez, la violencia psicológica ocupa el primer lugar en frecuencia, seguida por el abuso financiero y la negligencia, con porcentajes que oscilan dependiendo del contexto socioeconómico de cada país. 

Es necesario contar con datos fiables y representativos, pues buena parte de los países todavía no lleva un registro sistemático de denuncias ni cuenta con mecanismos adecuados para detectar los casos de violencia y agresión a las personas mayores. Con frecuencia, los estudios se enfrentan a la falta de registros oficiales de denuncias o a la renuencia de las víctimas a expresarse. Sin estadísticas claras, resultará muy complejo dimensionar la magnitud del problema y desarrollar políticas efectivas. Lo cierto es que el maltrato y la violencia contra las personas mayores es un tema que debe ya estar en la conversación pública para su prevención, antes de que se convierta en un problema literalmente mayor. 



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