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El escándalo que persigue a Jaime Andrés Beltrán, ministro designado de Vivienda

La designación como ministro de Vivienda trajo nuevamente al ojo público uno de los escándalos más fuertes de corrupción de Bucaramanga.

El escándalo que deja dudas sobre el nuevo ministro de Vivienda. - Crédito: Colprensa
Vannesa Ruíz
Vannesa Ruíz Periodista
08 JUL 2026 - 14:54Actualizado: 08 JUL 2026 - 15:21

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El presidente electo, Abelardo de la Espriella, anunció en las últimas horas buena parte de su gabinete ministerial. Entre los nombramientos se destacan Viviane Morales, quien asumirá el Ministerio de Educación; Elsa Noguera, al frente del Ministerio de Transporte; Mauricio Gómez Amín, como ministro de Comercio; y Jaime Andrés Beltrán, quien liderará el Ministerio de Vivienda.

Precisamente, el nombramiento de Beltrán ha llamado la atención debido a un proceso que marcó su paso por la Alcaldía de Bucaramanga y es que, aparte de la anulación de su nombramiento por doble militancia, Beltrán es protagonista de uno de los escándalos más grandes de corrupción de Bucaramanga.

¿Cuál fue ese caso de corrupción?

Durante su campaña a la alcaldía de Bucaramanga se presentó como el Nayib Bukele santandereano, pues promovía la aplicación de justicia por mano propia, los valores tradicionales y la exaltación de las Fuerzas Militares.

Y aunque en el papel todo pintaba de manera positiva, aún tiene una cuenta pendiente por uno de los casos de corrupción más importantes de la capital santandereana.

Su administración se vio opacada por la desaparición de postes y luminarias que, de acuerdo con un informe de la Contraloría de la ciudad, cuestan más de 23.000 millones de pesos.

En ese momento, la ciudad su alumbrado público, lo reemplazó por luces LED y los viejos postes y lámparas terminaron en un depósito de la ciudad arrumados como chatarra.

El entonces concejal Carlos Parra, del Partido Alianza Verde, descubrió y probó con videos y fotografías satelitales que las lámparas y sus soportes empezaron a desaparecer de los depósitos sin ninguna explicación.

Posteriormente, se dijo que el chatarrero Carlos Julio Fajardo le había hecho una oferta a la Alcaldía para pagarle a 2.600 pesos el kilo de aluminio y 1.000 pesos el kilo de acero; sin embargo, ese dinero nunca entró a las cuentas de la ciudad.

¿Benefició a la familia?

Cuando la investigación inició su curso, un contratista llamado Edgardo Rodríguez Herrera, asesor de la oficina de alumbrado público de Bucaramanga, contó a la revista Semana que la mano derecha del entonces alcalde Jaime Andrés Beltrán lo contactó para decirle que tenía que buscar la manera de “bendecir” al hermano de su esposa.

Ese acuerdo consistía, según lo revelado, en dejar que el chatarrero se llevara los transformadores, reflectores, postes y luminarias; dichos elementos fueron fundidos y convertidos en cucharas.

El caso aún está en manos de la Fiscalía General de la Nación y se espera que el ahora ministro pueda dar su versión respecto al hecho que ahora vuelve a la luz pública por su nombramiento en el gobierno de Abelardo de la Espriella.

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