Riesgo país: qué es, por qué sube y cómo afecta a Colombia y a millones de colombianos
La incertidumbre política y las tensiones económicas volvieron a poner a Colombia bajo presión en los mercados internacionales.

A pocos días de las elecciones presidenciales, uno de los indicadores que más observan los mercados internacionales volvió a dispararse en Colombia. Se trata del llamado “riesgo país”, un concepto económico que suele parecer lejano para buena parte de la ciudadanía, pero que en realidad termina teniendo efectos directos sobre el bolsillo de millones de personas.
La alerta surgió luego de conocerse que los Credit Default Swaps (CDS) de Colombia a cinco años aumentaron hasta los 220,9 puntos básicos, una cifra que deja al país muy por encima de economías latinoamericanas como Brasil, México, Perú y Chile.
¿Qué es el riesgo país?
Aunque el término puede sonar técnico, el riesgo país es básicamente una medición de confianza. Es decir, refleja qué tan seguro consideran los inversionistas prestarle dinero a una nación o invertir en ella.
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Entre más alto sea ese indicador, mayor es la percepción de incertidumbre económica, política o fiscal. En otras palabras, cuando el riesgo país sube, los mercados creen que existen más probabilidades de problemas financieros o dificultades para cumplir compromisos económicos.
Los CDS, que hoy tienen a Colombia con preocupación para los mercados, funcionan como una especie de seguro contra un posible incumplimiento de deuda. Si ese seguro se encarece, significa que los inversionistas sienten que prestar dinero al país es más riesgoso. Y justamente eso es lo que está ocurriendo en la antesala de las elecciones presidenciales, en un ambiente marcado por tensiones políticas, debates sobre la independencia del Banco de la República y preocupaciones crecientes alrededor de las cuentas fiscales del Gobierno.
¿Por qué está aumentando el riesgo país en Colombia?
Analistas económicos coinciden en que el aumento del riesgo país no responde a un solo factor, sino que la cercanía de las elecciones presidenciales ha elevado la cautela de los inversionistas internacionales, especialmente por la incertidumbre frente al rumbo económico que podría tomar el país en los próximos años.
Los mercados suelen reaccionar con nerviosismo en escenarios políticos polarizados y Colombia atraviesa precisamente uno de los momentos electorales más tensos de los últimos tiempos.
A eso se suman las recientes diferencias entre el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República, que despertaron dudas sobre la estabilidad institucional y la independencia del Emisor. Las discusiones alrededor de las tasas de interés y las declaraciones públicas sobre decisiones monetarias terminaron aumentando la percepción de incertidumbre en el mercado financiero.
Otro punto que preocupa es el frente fiscal, pues distintos centros de pensamiento económico y organismos de control han advertido sobre el crecimiento del gasto público y las dificultades para cumplir la meta de déficit fiscal planteada para este año.
Las alertas sobre el aumento de la deuda y la presión sobre las finanzas públicas también empiezan a reflejarse en la percepción de riesgo que tienen los inversionistas internacionales sobre Colombia.
¿Cómo afecta el riesgo país a millones de colombianos?
Aunque muchas veces parece un asunto exclusivo de economistas o corredores de bolsa, el riesgo país tiene efectos concretos sobre la economía cotidiana. Cuando los mercados perciben a Colombia como una economía más riesgosa, uno de los primeros impactos suele verse en el precio del dólar.
Un dólar más caro puede terminar encareciendo productos importados, tecnología, combustibles, alimentos y viajes, lo que eventualmente golpea el costo de vida de los hogares colombianos. De igual forma, si al Gobierno le cuesta más endeudarse porque debe pagar intereses más altos, el sistema financiero también puede trasladar parte de esa presión a créditos de vivienda, préstamos de consumo y tarjetas de crédito.
El impacto también puede sentirse en el empleo y la inversión. En escenarios de incertidumbre política o económica, muchas empresas optan por aplazar proyectos o reducir inversiones hasta tener mayor claridad sobre el panorama del país. Eso termina afectando la generación de empleo y el crecimiento económico.
Además, cuando el Estado debe destinar más recursos al pago de intereses de la deuda, queda menos margen para invertir en infraestructura, programas sociales, salud o educación. Por eso, aunque el riesgo país parece un concepto técnico reservado para especialistas financieros, sus efectos pueden terminar llegando directamente a la vida diaria de millones de colombianos.
En medio de la campaña presidencial y del ambiente político que vive el país, el comportamiento de este indicador seguirá siendo observado con atención tanto por inversionistas internacionales como por distintos sectores económicos.
El resultado de las elecciones y las señales que entregue el próximo Gobierno podrían ser determinantes para definir si la percepción de riesgo sobre Colombia continúa aumentando o logra estabilizarse en los próximos meses.
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