"No quise matarla": presunto agresor de dueña de pastelería en Usaquén intenta justificar golpiza
El hombre, identificado como Jesús Acosta, explicó por primera vez por qué atacó a María Quevedo. Su versión contradice el relato de la víctima.

El caso de violencia ocurrido el pasado fin de semana en la pastelería Rü Pâtisserie, en la localidad de Usaquén, continúa generando polémica. Después de que un fiscal ordenara la libertad de Jesús Acosta, ciudadano venezolano señalado de agredir físicamente a la empresaria María Quevedo, ambas partes entregaron públicamente sus versiones sobre lo ocurrido.
Mientras el presunto agresor sostiene que perdió el control tras semanas de estrés, hambre, enfermedad y presuntas humillaciones laborales, la comerciante afirma que la agresión fue el desenlace de un comportamiento de acoso que venía denunciando desde días atrás y que incluso estuvo acompañada de amenazas de muerte.
El proceso judicial sigue en curso y la Fiscalía deberá establecer si los hechos corresponden únicamente al delito de lesiones personales o si existen elementos para investigar una eventual tentativa de feminicidio, como solicitan la víctima y diferentes sectores de la comunidad.
¿Qué dijo Jesús Acosta?
En un extenso pronunciamiento difundido en redes sociales, Acosta aseguró que no presenta problemas psicológicos y explicó que el día de la agresión atravesaba una compleja situación personal.
Según escribió, padece diabetes, llevaba varias horas sin comer, no estaba recibiendo tratamiento médico constante y atravesaba un fuerte desgaste físico y emocional.
Además, afirmó que durante los 15 días que trabajó en la pastelería observó una alta rotación de personal y aseguró que al menos cinco trabajadores abandonaron el establecimiento debido a supuestos malos tratos por parte de la propietaria.
En su relato mencionó casos de empleados que, según él, fueron reprendidos constantemente, retirados del establecimiento o discutieron por el pago de sus jornadas laborales.
También afirmó que durante ese tiempo desempeñó simultáneamente funciones de atención al público, lavado de platos, servicio en mesas y captación de clientes en la calle.
"Me presionaban para renunciar"
El hombre aseguró que en los últimos días había recibido constantes presiones para abandonar el empleo y que le adeudaban varios días de salario.
Según su versión, había vendido su teléfono celular para pagar el arriendo y caminaba cerca de 50 minutos para llegar al trabajo porque no contaba con dinero suficiente para el transporte.
Acosta también manifestó que el día anterior a la agresión había sido reprendido por consumir una muestra gratuita de un producto y una taza de café del establecimiento.
Aseguró que solicitó un adelanto de salario para cubrir sus gastos básicos, pero la respuesta fue negativa.
"Perdí el control"
El señalado agresor reconoció que golpeó a María Quevedo y afirmó que perdió el control de sus emociones luego de una discusión ocurrida al finalizar la jornada laboral.
Reconozco que reaccioné de una manera incorrecta y que perdí el control de mí mismo, escribió.
Según su relato, durante la agresión repetía constantemente la frase: "Aprenda a respetar a la gente, señora". También manifestó sentirse profundamente arrepentido.
"Nunca tuve intención de matarla"
En su publicación negó que hubiera querido acabar con la vida de la empresaria.
Nunca tuve la intención de matarla ni de causarle un daño mayor.
Acosta sostuvo que su intención no era justificar lo sucedido, sino explicar las circunstancias que, según él, rodearon su reacción.
Asimismo, aprovechó el mensaje para referirse a la situación de miles de migrantes venezolanos que permanecen en Colombia sin mecanismos de regularización migratoria, afirmando que muchos enfrentan dificultades para acceder a empleo formal, atención en salud y condiciones laborales dignas.
La respuesta de María Quevedo
Sin embargo, la versión presentada por la propietaria de Rü Pâtisserie es completamente distinta. Durante una entrevista concedida al programa Mañanas Blu, de Blu Radio, María Quevedo aseguró que el conflicto no se originó exclusivamente por diferencias relacionadas con el pago de salarios, sino porque decidió poner límites frente a conductas que calificó como acoso verbal y físico.
Según explicó, Acosta llevaba únicamente dos semanas trabajando en el establecimiento luego de responder a una convocatoria laboral publicada en redes sociales y, durante el proceso de contratación, habría presentado documentos donde figuraba como ciudadano colombiano.
De acuerdo con su relato, desde varios días antes del ataque el trabajador le hacía comentarios sobre su apariencia física y buscaba acercamientos corporales que ella rechazó.
Él llevaba ya varios días haciéndome comentarios como: 'Usted está muy bonita', o justificando que el lugar era pequeño para tocarme y rozarme con su cuerpo. Yo le dije claramente: 'No me toque, no se me acerque, respete mi espacio'. Más que un tema del dinero, creo que al señor se le cruzó un cable por ese freno que yo le puse, afirmó Quevedo.
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Este sería el documento de identificación de Jesús Acosta, señalado de agredir a la dueña de una pastelería en Usaquén. Crédito: tomada de redes sociales.
¿Qué pasó con la liquidación?
Respecto a la discusión por el dinero, la comerciante explicó que el pago pendiente correspondía a siete días de trabajo, equivalentes a $661.000, suma que, según dijo, ya fue cancelada.
También aseguró que anteriormente le había realizado varios adelantos de dinero al trabajador porque este los había solicitado.
"Me escondió para seguir golpeándome"
Uno de los apartes más delicados de su testimonio tiene que ver con lo ocurrido después de las imágenes que quedaron registradas en video.
Quevedo aseguró que la agresión continuó dentro del establecimiento, específicamente en la zona de cocina.
Él no solamente me golpeó, como se evidencia en los videos. Después me lleva a la parte de atrás, me esconde donde nadie puede ver ni escuchar lo que está pasando y me sigue golpeando.
Según relató, durante el ataque el hombre le gritaba repetidamente:
Te voy a matar, maldita, te voy a matar, perra, te voy a matar, puta.
Para pedir ayuda, explicó que comenzó a golpear una estantería donde había cristalería, generando un fuerte estruendo que alertó al propietario del inmueble, su esposa y trabajadores de un restaurante cercano, quienes intervinieron hasta la llegada de la Policía Metropolitana de Bogotá.
La empresaria insiste en que el caso debe investigarse como una tentativa de feminicidio. A su juicio, la intensidad de la agresión, el hecho de haber sido llevada a un lugar apartado del establecimiento y las amenazas de muerte constituyen elementos suficientes para que la Fiscalía reevalúe la calificación jurídica del proceso.
Esto ocurrió en Colombia 🇨🇴 💯🚨
— 𝐈𝐧𝐞𝐬𝐃𝐞𝐥𝐀𝐥𝐦𝐚𝐌𝐢𝐚 (@InesBetancur1) July 26, 2026
Es un intento de feminicidio y el agresor está LIBRE.
Exigimos su captura @FiscaliaCol@PoliciaColombia@CarlosFGalan 🤬
Las cámaras de seguridad de una pastelería ubicada en la localidad de Usaquén, en el nororiente de Bogotá, registraron el… pic.twitter.com/ccF3BJWEsA
La comunidad de Usaquén pide justicia
El caso también provocó una contundente reacción de comerciantes, líderes comunitarios y organizaciones sociales del norte de Bogotá.
A través del comunicado "María Somos Todos: Usaquén exige justicia por la brutal agresión contra María Quevedo", la Junta de Acción Comunal de Santa Bárbara Oriental, la Asociación de Usaquén Centro Histórico (ASOUSAQUÉN), comerciantes del Centro Fundacional de Usaquén, el concejal Juan David Quintero y residentes del sector expresaron su respaldo a la empresaria.
Los firmantes rechazaron que el caso sea tratado como una simple riña y recordaron que, según la información conocida hasta el momento, María Quevedo sufrió cerca de 80 lesiones, entre ellas varias fracturas.
Asimismo, solicitaron a la Fiscalía General de la Nación investigar el caso con enfoque de género y valorar integralmente los videos, el testimonio de la víctima, la gravedad de las lesiones y el contexto de la agresión para establecer si existen fundamentos para imputar una tentativa de feminicidio.
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También pidieron que las autoridades expliquen públicamente las razones jurídicas que permitieron que el señalado agresor recuperara la libertad pocos días después de haber sido capturado en flagrancia.
Finalmente, la comunidad convocó para el próximo miércoles 29 de julio la jornada solidaria "María Somos Todos: Ni una más", en la que varios restaurantes del Centro Fundacional de Usaquén unirán esfuerzos para recaudar recursos que permitan apoyar a María Quevedo durante su incapacidad y ayudar a mantener en funcionamiento su negocio mientras avanza su recuperación.
Por ahora, la investigación continúa y serán la Fiscalía y los jueces competentes quienes determinen la responsabilidad penal del procesado y la calificación definitiva de los hechos. Mientras tanto, las versiones de ambas partes permanecen enfrentadas y el caso sigue despertando un amplio debate sobre violencia contra la mujer, derechos laborales y acceso a la justicia en Colombia.
Intento de FEMINICIDIO en Usaquén y para rematar el agresor lo DEJARON LIBRE! En este momento está libertad!
— Juan David Quintero (@JD_Quinteror) July 26, 2026
¿Cómo es posible que este sujeto no represente un peligro para la sociedad?
Le pido al distrito encabezado por el alcalde @CarlosFGalan activar todas las medidas para… pic.twitter.com/gV4xMCfc2B
