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Memes, microvideos y redes sociales "van al grano": ¿adiós radio, periódico y televisor?, esto piensan los jóvenes

Esta investigación académica abre una conversación y aporta claves para entender qué significa informarse hoy en América Latina.

Memes, microvideos y redes sociales "van al grano": ¿adiós radio, periódico y televisor?, esto piensan los jóvenes
Un estudio demuestra cómo los jóvenes hoy se informan de forma fragmentada. - Crédito: Politécnico Grancolombiano y Canva.

Un estudio de la red internacional Investigar en Red, en colaboración con el Politécnico Grancolombiano, muestra cómo dos redes sociales son, actualmente, las principales puertas de entrada a la actualidad, a la información de los jóvenes latinoamericanos. Esta investigación demuestra cómo los jóvenes se están informando de forma fragmentada y la información aparece entre memes, microvideos y algoritmos que moldean qué ve cada usuario, configurando un consumo rápido, visual y no planificado.

No obstante, los jóvenes reconocen la credibilidad de los medios tradicionales, pero los perciben como repetitivos y politizados. El periodismo enfrenta el desafío de captar atención en un ecosistema dominado por lo breve, sin perder calidad ni autenticidad.

Los tiempos cambian

Según los investigadores, los cambios acelerados y las nuevas dinámicas generacionales han cambiado la forma en que los jóvenes se informan. Entre las conclusiones del estudio está que, para los jóvenes, ya quedaron atrás tres prácticas tradicionales:

  • Ver noticias en televisión

  • Escucharlas en la radio

  • Leerlas en un periódico

Los jóvenes se informan en las redes sociales, a través de memes y los microvideos.

Estudio de la red internacional Investigar en Red

La investigación, denominada Transiciones: consumos informativos emergentes en estudiantes de comunicación en América Latina, tuvo en cuenta el pensamiento y la actividad de 3.000 estudiantes de 33 universidades de Latinoamérica. Este trabajo también detectó una transformación acelerada en la manera como los jóvenes acceden a la información. Las redes sociales, especialmente Instagram y TikTok, se han consolidado como el principal canal informativo.

La mayoría de los jóvenes sostienen que se encuentran con las noticias sin intención previa. Una estudiante lo resume así: "Yo abro Instagram y no me salen fotos: me salen noticias".

Me entero porque entro a X o Instagram; no porque lo esté buscando.

Postura de estudiante colombiano incluido en la investigación

Esta lógica, dicen los investigadores, define un consumo fragmentado, marcado por lo visual y condicionado por algoritmos que moldean lo que cada persona ve.

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En paralelo, bien cae una reflexión de Julio Rodríguez, lector del diario El País, de España, quien, recientemente, desde Ourense, en el sureste de Galicia, escribió una carta a ese medio de comunicación bajo el título Mi vida sin mí. Rodríguez sostiene en su meditación que la preocupación por las redes sociales está centrada en su impacto sobre la atención, la salud mental o la polarización.

Para Rodríguez, "la psicología cognitiva nos muestra que la percepción del paso del tiempo depende en gran parte de la memoria". Entonces, advierte que "no recordamos el pasado de forma lineal; recordamos eventos, transiciones y experiencias, creando con ellos una estructura narrativa".

Al no existir esa narrativa, Rodríguez dice que "los días se vuelven intercambiables, las semanas y los meses se diluyen y los años parecen haber pasado volando".

Tras horas navegando por un feed, el usuario rara vez puede reconstruir qué vio o incluso qué sintió. Son horas que se evaporan, tiempo que se consume pero que no ha existido, vida que no es vivida, que se nos ha esfumado entre los pliegues y recovecos de nuestro cerebro.

Julio Rodríguez, lector del diario El País, de España

Rodríguez concluye que en las redes sociales la sucesión de información es constante e inconexa: "No hay historia, no hay capítulos, no hay cierres. El usuario queda atrapado en una secuencia sin bordes, lo que imposibilita crear la narrativa y tomar conciencia del transcurrir del tiempo".

¿El imperio del contenido breve?

El estudio confirma que los estudiantes privilegian los contenidos breves, dinámicos y directos, aquellos que “van al grano” y no exigen largos minutos de atención. Los formatos cortos, especialmente los videos rápidos y los titulares sintetizados, se han convertido en la puerta de entrada más frecuente a la actualidad.

Para una gran parte de los jóvenes, la experiencia informativa depende de si un contenido logra captar interés en cuestión de segundos y tres aspectos determinan si avanzan o siguen deslizando:

  • Un título claro

  • Una imagen potente

  • Una frase que condense la noticia

Sin embargo, esta preferencia por lo breve no significa desinterés por la profundidad. Cuando un enfoque los interpela, muchos pretenden ampliar la información en espacios en los que sienten una conexión más cercana, como YouTube o los podcasts, donde encuentran voces que explican con calma y sin rigidez.

Esa doble dinámica, consumo veloz seguido de búsqueda puntual de profundidad, refleja una audiencia que quiere entender, pero que necesita formatos ajustados a los ritmos de su día a día.

Estudio de la red internacional Investigar en Red

El estudio también muestra que estos jóvenes asumen una responsabilidad particular: se sienten llamados a verificar y comprender los temas relevantes, no solo por su formación académica, sino porque saben que su entorno cercano suele recurrir a ellos cuando hay dudas. "Esta actitud, mezcla de vocación y deber, los convierte en mediadores informativos dentro de sus propias comunidades", dice el estudio.

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Los lenguajes ideales para los jóvenes

Ahora bien, los jóvenes privilegian lenguajes informales, auténticos y accesibles, por eso migran hacia creadores que explican la actualidad como si conversaran con un amigo, sin solemnidad ni discurso acartonado. En este escenario, el humor aparece como un recurso que facilita la entrada a temas complejos.

Por ejemplo, el propósito que tiene el mandatario estadounidense Donald Trump de quedarse para su país con Groenlandia ha llevado a que la gente, desde el humor, intente acercarse a este hecho noticioso; y, posteriormente, es probable que busquen en Internet un contenido más explicativo de esa coyuntura internacional.

Aunque no todos lo consideran esencial, sí lo reconocen como una forma de bajar barreras, aliviar la saturación informativa y transformar la noticia en algo más digerible. Los memes, en particular, se consolidan como un microformato noticioso que despierta curiosidad y, muchas veces, motiva una búsqueda posterior de información.

Estudiantes jóvenes sostienen una conversación alrededor de un computador.

El estudio también muestra que los jóvenes asumen la responsabilidad de verificar y comprender porque saben que su entorno cercano suele recurrir a ellos cuando hay dudas. Politécnico Grancolombiano

¿Y de los medios tradicionales, qué?

La relación entre los jóvenes y los medios tradicionales es compleja. Aunque reconocen la trayectoria y el peso institucional de la prensa, la televisión y la radio, también manifiestan distancia y desconfianza frente a lo que consideran coberturas repetitivas, politizadas o excesivamente negativas. Pese a ello, recurren a estos medios cuando necesitan verificar datos o comprender un hecho con mayor contexto, especialmente en momentos de incertidumbre o riesgo de desinformación.

La televisión ocupa un lugar particular; muchos la perciben como un medio que satura o desconectado de sus formas de consumo, pero sigue apareciendo en sus rutinas familiares y como referencia para contrastar información. Esta relación ambigua evidencia que la credibilidad ya no está garantizada por la marca periodística, sino que se construye en cada experiencia de consumo.

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El desafío que le imponen al periodismo

En un ecosistema donde lo breve domina, donde los memes funcionan como detonantes y donde la noticia compite con miles de estímulos por segundo, el periodismo enfrenta un reto profundo:

  • ¿Cómo recuperar la atención sin renunciar a la calidad?

  • ¿Cómo construir confianza con audiencias que valoran autenticidad por encima de solemnidad?

  • ¿Cómo enseñar a leer críticamente cuando la información se diluye entre entretenimiento, opinión y algoritmos que personalizan cada experiencia?

En resumen, esta investigación abre esa conversación y aporta claves para entender qué significa informarse hoy en América Latina. La noticia sigue siendo noticia, pero su recorrido cambió: ya no llega desde un noticiero a una sala, aparece entre un scroll, un meme o un clip de 20 segundos.

Comprender esa transición es esencial para construir un periodismo que dialogue de verdad con las nuevas generaciones.

Estudio de la red internacional Investigar en Red

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