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Venezuela y el ‘factor Maduro’: ¿Qué pactarán Petro y Trump sobre el país vecino?

¿Puede Colombia convertirse en puente diplomático o terminar atrapada en el choque frontal con Estados Unidos y Donald Trump?

Venezuela y el ‘factor Maduro’: ¿Qué pactarán Petro y Trump sobre el país vecino?
La reunión Trump - Petro será el 3 de febrero en Washington - Crédito: Colprensa y AFP

La salida forzada de Nicolás Maduro del poder en Venezuela —tras una incursión militar de Estados Unidos que culminó con su captura y traslado a territorio norteamericano— no solo reconfiguró el mapa político interno del país vecino, sino que abrió un profundo remezón geopolítico en América Latina.

En el centro de ese temblor aparecen dos figuras con visiones opuestas del orden regional: Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Gustavo Petro, mandatario colombiano, quien ha cuestionado con dureza tanto el fondo como la forma de la operación.

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Nicolás Maduro rodeado de agentes de la DEA en Estados Unidos. AFP

Teniendo en cuenta que el próximo 3 de febrero Trump y Petro se reunirán en Washington, la pregunta que sobrevuela cancillerías, centros de pensamiento y gobiernos de la región es clara: ¿Cuál será ahora el papel de Colombia frente a Venezuela y frente a Washington? ¿Aliado estratégico, mediador incómodo o voz disidente en el hemisferio?

“Si creo que habrá una exigencia  por parte de Estados Unidos para privilegiar la relación y la alianza con ese país, en desmedro de la relación que se tenía con la dictadura y con lo que queda de la misma. Y eventualmente, también se impondrán algunas condiciones respecto de, qué es lo que se pueda decir, apoyar, transar entre Venezuela y Colombia. Ahí puede haber una implicación por ejemplo en el tema del gas. Eso va a ser poco de negociación, y mucho de imposición por parte de Trump y vamos a ver si eso lo tolera Petro”.

Javier Garay, politólogo 

El día que Caracas fue bombardeada

Petro no tardó en fijar posición. En una serie de pronunciamientos públicos, el presidente colombiano calificó la captura de Maduro como un “secuestro”, denunció los bombardeos sobre Caracas, y evocó el peso simbólico de la capital venezolana como “la tierra de Simón Bolívar”, acusando a Estados Unidos de repetir prácticas intervencionistas que América Latina creyó superadas.

Para el mandatario colombiano, el operativo no solo violó principios básicos del derecho internacional, sino que además abrió una peligrosa grieta en la estabilidad regional, con consecuencias impredecibles en materia migratoria, económica y de seguridad. 

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Además insistió en que no está defendiendo a Nicolás Maduro, pero afirmó que si el capturado presidente ha cometido delitos, debe ser juzgado por la justicia venezolana, o incluso,  propuso que sea un tribunal conformado por las tres américas el que defina su suerte. 

Para la administración Trump, Maduro enfrenta cargos relacionados con narcotráfico, y su captura representa uno de los mayores golpes simbólicos contra el llamado “socialismo del siglo XXI”.

¿Está dispuesto Trump a considerar una liberación por pedido de Petro? En los círculos cercanos a la Casa Blanca, la respuesta es, por ahora, negativa. Sin embargo, la diplomacia rara vez se mueve en blanco y negro.

Delcy Rodríguez y el respaldo militar

Mientras tanto, en Caracas, Delcy Rodríguez asumió el poder con el respaldo explícito de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, juramentada en un acto masivo que selló un giro histórico: por primera vez, una mujer encabeza el Ejecutivo venezolano y ostenta el cargo de comandante en jefe.

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La presidenta encargada Delcy Rodríguez, recibió el respaldo de los militares venezolanos. AFP

Rodríguez ha enviado señales contradictorias. Por un lado, aceptó concesiones petroleras y abrió canales de diálogo con Estados Unidos. Por otro, lanzó un mensaje contundente: “Ya basta de órdenes desde Washington”, marcando distancia frente a cualquier intento de tutela externa.

“No es conveniente mediar con una dictadura, en Venezuela persiste la dictadura, acá lo que tiene que hacer el presidente Gustavo Petro en su intento de restablecer las relaciones diplomáticas con el gobierno americano, es estar del lado de ellos en la lucha en contra de la dictadura de Venezuela”.

Juan Espinal, Representante a la Cámara 

Su liderazgo, respaldado por los militares, redefine el tablero interno venezolano y plantea un dilema para Colombia: ¿dialogar con Rodríguez como autoridad legítima, o mantener una postura crítica frente a un poder surgido en circunstancias extraordinarias?

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Petro vs. Trump: una relación en tensión

Las fricciones entre Petro y Trump no son nuevas. La lucha antidrogas ha sido uno de los principales campos de choque. El presidente colombiano ha cuestionado duramente las operaciones militares estadounidenses en el Caribe y el Pacífico, en las que se han interceptado embarcaciones presuntamente cargadas con cocaína con destino a Estados Unidos.

Para Petro, estas acciones no atacan las raíces del narcotráfico, castigan a eslabones débiles y perpetúan una guerra fallida. Trump, en cambio, insiste en una estrategia de mano dura y responsabiliza a los países productores de no hacer lo suficiente. Estas diferencias han generado cruces de grueso calibre entre ambos mandatarios. 

A esto se suman profundas diferencias sobre petróleo, transición energética y migración. Mientras Trump defiende la explotación de hidrocarburos como eje de poder y seguridad nacional, Petro impulsa una agenda ambiental que choca frontalmente con la visión republicana.

El golpe diplomático de la “lista Clinton”

Como telón de fondo, una decisión que tensó aún más la relación bilateral: la inclusión de Gustavo Petro, su esposa, su hijo y del ministro del Interior, Armando Benedetti, en la llamada “lista Clinton”, una herramienta del Departamento del Tesoro que bloquea relaciones financieras con personas señaladas de riesgos para la seguridad estadounidense.

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El presidente de Colombia, Gustavo Petro. Colprensa

Aunque no implica cargos judiciales formales, la medida tuvo un fuerte impacto político y simbólico, interpretado en Bogotá como una presión directa y una señal de desconfianza hacia el Gobierno colombiano.

Petro reaccionó denunciando una persecución política y reafirmando que Colombia no aceptará “relaciones de subordinación” con Estados Unidos.

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¿Colombia como mediador regional?

Pese a la tensión, Colombia conserva una carta clave: su posición geográfica, histórica y diplomática frente a Venezuela. Ningún otro país conoce tan de cerca los efectos del colapso venezolano: migración masiva, economías ilegales transfronterizas y crisis humanitaria.

Sectores diplomáticos consideran que, paradójicamente, el distanciamiento entre Petro y Trump podría convertir a Colombia en un mediador incómodo pero necesario, capaz de tender puentes entre Caracas y Washington en un eventual proceso de estabilización.

“La situación en Venezuela es particularmente preocupante o importante desde distintas perspectivas. Una es la perspectiva social, la situación en la frontera, en ciudades como Riohacha, Maicao, Cúcuta, es sumamente compleja, es sumamente difícil. Un segundo elemento que se ha tratado de recuperar desde el 2022, cuando se restablecieron las relaciones políticas y diplomáticas, es el tema económico.

Y un tercero es la relación política y diplomática y ese puede ser el elemento más complejo. El presidente Petro tiene que abogar por los intereses de Colombia en la relación bilateral, pero sin duda alguna un elemento que divide y va a ser complejo de tratar es la situación en Venezuela. Lo que puede suceder es que el presidente Petro busque de alguna manera interacción y, por supuesto, interlocutar entre el gobierno interino de  Rodríguez los intereses de Estados Unidos y las necesidades de Colombia”.

Rafael Piñeros, docente de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado

Otros advierten lo contrario: que la confrontación ideológica termine aislando a Bogotá y reduciendo su margen de maniobra en un momento clave para la región.

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Un tablero aún en movimiento

Lo cierto es que el “factor Maduro” sigue siendo determinante, incluso tras su captura. Su figura —ahora ausente físicamente, pero presente políticamente— condiciona decisiones, discursos y estrategias.

Delcy Rodríguez enfrenta el desafío de gobernar un país fracturado, con militares empoderados y bajo la lupa internacional. Y para agravar la ecuación, una Maria Corina Machado, líder de la oposición, buscando protagonismo en la transición, para lo cual avanza en acercamientos con el país del norte.  

Trump busca consolidar una victoria geopolítica sin abrir un nuevo frente de inestabilidad. Petro, por su parte, intenta sostener una postura principista sin romper del todo con Washington.

En ese delicado equilibrio se juega algo más que el futuro de Venezuela: se define el nuevo rol de Colombia en América Latina y su relación con la principal potencia del hemisferio.

El desenlace está lejos de ser inmediato. Como advirtió el propio secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio,  el cambio “no será de un día para otro”. Pero el pulso ya está en marcha, y sus efectos marcarán la política regional durante los próximos años.


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