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¿Crisis del tenis colombiano? La radiografía del sistema que apaga el futuro

Minuto60 expone una crisis estructural que amenaza con convertir la falta de recambio en una constante y un modelo que ya no funciona.

¿Crisis del tenis colombiano? La radiografía del sistema que apaga el futuro
Tenis colombiano: expone un modelo que dejó de formar campeones. - Crédito: Fedecoltenis y Canva

El silencio del Abierto de Australia en este inicio de 2026 fue ensordecedor para el tenis colombiano. En el primer Grand Slam del año, el panorama fue desolador: Daniel Galán (29 años) y Nicolás Mejía (25) se despidieron en la fase clasificatoria; mientras que las raquetas femeninas, Camila Osorio (24) y Emiliana Arango (25), no lograron superar la primera ronda del cuadro principal.

No fue un accidente. Fue una señal, otra más. Cuando el calendario avanza y los resultados se repiten, la pregunta deja de ser coyuntural y se vuelve estructural: ¿Qué está pasando con el recambio generacional del tenis colombiano? La respuesta no parece estar en un resultado adverso, sino en los cimientos de un sistema que premia la cercanía, permite conflictos de interés y apaga carreras antes de que logren madurar.

Esta falta de garantías ha llegado incluso a los estrados judiciales. A finales de 2025, el caso de María Fernanda Herazo marcó un hito: la jugadora denunció públicamente que la Federación Colombiana de Tenis (FCT) vulneró sus derechos fundamentales. El fallo judicial a su favor de la deportista, no solo expuso las grietas administrativas, sino que validó las quejas de muchos jugadores que se sienten intimidados por una entidad que debería protegerlos, no señalarlos.

La exclusión del sistema no solo es económica, sino también narrativa. Un caso flagrante fue la ‘invisibilización’ del récord histórico de la misma jugadora (María Fernanda Herazo), quien se convirtió en la tenista colombiana con más títulos internacionales. A pesar de que la propia Federación Internacional de Tenis (ITF) destacó su hazaña a nivel global en su página oficial, la FCT optó por el silencio, omitiendo este hito en sus canales oficiales. Al no formar parte del equipo Colsanitas, aseguró Herazo a Minuto60, sus logros y los de muchos tenistas son incomodos para el ecosistema vigente, ya que “el éxito independiente ensombrece el relato de que solo bajo la batuta del patrocinador principal se consiguen resultados. Esta política de ‘omisión selectiva’ puede dar pistas para pensar que la Federación no opera como un ente rector para todos los deportistas del país, sino para una plataforma de marketing que promociona aquello que beneficia a su círculo de intereses”.

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El tenis colombiano, en la encrucijada: ¿Hay recambio generacional? Crédito: Fedecoltenis

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Un problema de fondo: el sistema que no sostiene

El tenis colombiano hoy no sufre por falta de talento, sino por una estructura de embudo. Un tenista profesional, que solicitó reserva de su nombre por temor a represalias describe el ecosistema con crudeza:

El éxito de los colombianos está ligado al éxito del Equipo Colsanitas que opera bajo la falacia del sobreviviente. El país celebra las victorias de figuras como Robert Farah, Juan Sebastián Cabal, Fabiola Zuluaga o Camila Osorio, olvidando que son las excepciones de un sistema diseñado para la exclusión. Mientras los medios se deslumbran con los que superan el filtro, se ignora el cementerio de talentos que quedaron en el camino incluso dentro del equipo, y ni qué decir de quienes no lo lograron por no encajar en la estructura hermética del tenis nacional.

Tenista profesional

Al enfocarse solo en quienes "llegaron", el sistema valida un modelo de gestión deficiente que invisibiliza a cientos de tenistas. La percepción de buenos resultados del tenis nacional depende, hoy por hoy, de la resistencia individual de unos pocos privilegiados del Equipo Colsanitas o de los que tengan apoyos económicos independientes y no de un programa nacional integral.

El circuito cerrado: Federación, Agencia y Patrocinio

Múltiples testimonios, que se mantienen en reserva, apuntan a que la narrativa del tenis en Colombia se ha convertido en un circuito de autocomplacencia: “Las redes sociales de la Federación Colombiana de Tenis (FCT) funcionan, a menudo, como una extensión de propaganda del equipo privado dominante”.

Para otro tenista, quien también pidió no revelar su nombre, “este ecosistema se nutre de una relación simbiótica con Match Tenis, que lejos de operar como un medio de comunicación independiente, actúa como una agencia con intereses cruzados: manejan la comunicación de deportistas, de la Copa Colsanitas y representan jugadores simultáneamente”. Según el deportista, esta estructura elimina la crítica objetiva: “es un entramado donde el ente regulador, el principal patrocinador y principal canal de difusión de noticias del tenis son caras de la misma moneda, blindando un modelo que prioriza el negocio sobre el desarrollo”.

 

El patrón del "usar y tirar"

La investigación desarrollada por Minuto60 apunta a un patrón sistémico: el engranaje elige rápido, pero descarta con una velocidad indolente. Se estima que en marzo el ciclo se repetirá: se seleccionarán nuevas promesas que serán vendidas como las próximas "mejores del mundo", mientras el sistema (revelado en opiniones de los protagonistas del tenis colombiano), ya habrá devorado a quienes no dieron resultados inmediatos bajo la dirección técnica del renombrado entrenador español Ricardo Sánchez.

Nombres que en su momento fueron las caras del proyecto, como Mariapaz Ospina, María José Sánchez, Mariana Higuita hoy enfrentan la incertidumbre del circuito, ahora sin el acompañamiento de Colsanitas. Este patrón no es nuevo; ya se vio con procesos como los de Jessica Plazas o Antonia Samudio. En este equipo no siempre se forman carreras a largo plazo; se apuesta a la lotería del talento: si no brillas pronto, te vuelves invisible.

El dato que duele: El desierto en el Ranking ITF

La crisis de resultados se hace evidente al contrastar el pasado con la realidad estadística de 2026. Mientras se recuerda el Top 20 mundial de Fabiola Zuluaga, la gestión actual ha fallado en cimentar un recambio. Hoy en día el Ranking ITF Junior Sudamericano entrega una sentencia objetiva:

  • Brasil: 4 jugadoras en el Top 200 (Barros 11°, Silva 32°, Rivoli 63°, Tourinho 151°)

  • Argentina: 4 jugadoras en el Top 100 (Cinalli 16°, Larraya 18°, Vázquez 48°, Meabe 57°)

  • Chile, Venezuela, Paraguay y Perú: Todos con al menos una representante en el Top 200.

Colombia: No aparece.

Esta estadística es la prueba reina de que el proceso de formación está quebrado. Sin representación en la élite juvenil, volver a tener una jugadora en la cima es incierto.

¿Endogamia en las Selecciones Nacionales?

El hermetismo se extiende a las selecciones de Copa Davis y Billie Jean King Cup. Los cargos de capitanes han sido ocupados históricamente por exjugadores vinculados a la estructura de Colsanitas (como los actuales Alejandro Falla o Alejandro González). Esta ‘endogamia directiva’ crea un conflicto de interés donde el seleccionador suele ser un aliado del patrocinador principal, que podría favorecer a los jugadores del "equipo" y castigando a los independientes. El sistema se cierra: el equipo forma, la agencia promociona y los capitanes "de la casa" validan, asegura el tenista que evitó revelar su nombre.

La versión oficial: "Es cuestión de competencia"

Para contrastar estos hallazgos, Minuto60 consultó a Alejandro Falla, capitán de Copa Davis y figura histórica del Equipo Colsanitas. Su mirada es opuesta:

Según Falla, los malos resultados no se explican por una crisis estructural, sino por el nivel del circuito y las lesiones:

Hoy el tenis está muy competitivo, cualquiera le juega a cualquiera. Las lesiones de Camila Osorio y Daniel Galán afectaron bastante. Emiliana Arango está en un año de transición, debe demostrar el ranking que ganó el año pasado.

Alejandro Falla, ex tenista colombiano

Falla recuerda que Galán ya ha hecho cuartas y terceras rondas de Grand Slam y cree que falta acompañamiento:

Galán ha estado solo, y eso es más complicado.

Alejandro Falla, ex tenista colombiano

Sobre el recambio, sostiene que sí existe, aunque en transición:

Hay jóvenes, pero muchos están yendo a la universidad. Alejandro Arcila, Johan Rodríguez, Miguel Tobón (19 años), Samuel Heredia… faltan dos años para ver si se consolidan.

Alejandro Falla, ex tenista colombiano 

El diagnóstico es incómodo: mientras la dirigencia pide paciencia y apela a las lesiones, los rankings internacionales muestran que los vecinos regionales nos han tomado la delantera. Sin una autocrítica profunda y una apertura del sistema, el tenis colombiano corre el riesgo de quedarse habitando únicamente en el recuerdo de sus glorias pasadas.

El tenis femenino colombiano, en alerta roja

Si el panorama general preocupa, el femenino enciende las alarmas. Y esta vez la advertencia vino desde adentro. María Fernanda Herazo, referente del tenis independiente, ha lanzado un diagnóstico que no admite interpretaciones en sus redes sociales: 

El tenis femenino colombiano está en un momento crítico.

María Fernanda Herazo, tenista colombiana

Su denuncia parece no ser una opinión aislada, sino que va en la misma vía de otros deportistas consultados por Minuto60 que no quisieron exponer sus nombres; es una radiografía estructural respaldada por indicadores que exponen un declive medible y alarmante en este inicio de 2026.

Los datos la respaldan: Descenso en la Billie Jean King Cup en 2025, no se defendieron las dos medallas de oro femeninas de los Juegos Bolivarianos de Valledupar en sencillos y en dobles.

El deterioro competitivo de Colombia frente a sus pares regionales es hoy una realidad y lo ratifica la estadística. Mientras países como Argentina y Brasil han consolidado procesos de recambio con volumen y planificación, Colombia exhibe las cicatrices de una gestión asimétrica.

Herazo apunta al núcleo del problema: “Sin reglas claras de equilibrio y meritocracia en patrocinios, apoyos y exposición mediática, el desarrollo deportivo se vuelve asimétrico e insostenible”.

Y lanza una crítica que va más allá del tenis:

Sin periodismo serio e independiente, la autocrítica desaparece. Los procesos serios se defienden con resultados. Lo demás es demagogia, retroceso y debilitamiento estructural.

María Fernanda Herazo, tenista profesional

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María Fernanda Herazo en partido representando a Colombia. Crédito - X: @MafeHerazo

 

2026: Un calendario de alta exigencia

El año en curso no ofrece margen de error. El país deberá defender las tres medallas de oro femeninas en los Juegos Centroamericanos y las dos medallas de oro femeninas en los juegos ODESUR, además de lograr un ascenso casi que obligatorio en la Billie Jean King Cup y recuperar títulos en la categoría J300 juvenil. Sin embargo, “se pretende alcanzar estas metas sin una estructura de transición al alto rendimiento accesible para todas las personas” y bajo un modelo que, según Herazo, carece de reglas claras.

"Sin reglas de equilibrio y meritocracia en patrocinios, apoyos y exposición mediática, el desarrollo deportivo se vuelve asimétrico e insostenible", afirma la tenista y lanza una crítica que va más allá del tenis. Sin periodismo serio e independiente, la autocrítica desaparece. Los procesos serios se defienden con resultados. Lo demás es demagogia, retroceso y debilitamiento estructural”.

María Fernanda Herazo, tenista profesional

¿Hay recambio? Sí. ¿Hay sistema para sostenerlo? No

La advertencia también llega desde la voz de quienes han formado y visto pasar generaciones completas. Minuto60 habló con el entrenador Jaime Cortés, quien aseguró que el problema del tenis colombiano no es coyuntural, sino estructural y profundo.

Hace 10 o 15 años había tres jugadoras Top 100: estaba Mariana Duque, estaba Fabiola Zuluaga, estaba Castaño. Hoy solo hay dos: Emiliana Arango y María Camila Osorio, y después de ellas no hay nadie; la siguiente está por el ranking 800 o 900. El hueco es demasiado grande

Jaime Cortés, entrenador colombiano de tenis

En el tenis masculino, el diagnóstico es igual de crudo:

Antes había tres jugadores Top 100 y otros muy buenos detrás; hoy el mejor es Galán, alrededor del 150, y Mejía es el segundo, y los dos están perdiendo en qualy de Grand Slam. Detrás tampoco veo que venga nadie.

Jaime Cortés, entrenador colombiano de tenis

Para Cortés, la falta de dirección es evidente: “No veo una estructura de formación, no veo una dirección clara. Hay un solo entrenador para 15 o 20 jugadores, eso es imposible. En otros países hay cinco, seis, ocho exprofesionales dirigiendo procesos…

Aquí la Federación está dirigida por personas que ni siquiera juegan tenis.

Jaime Cortés, entrenador colombiano de tenis

El retroceso, advierte, también es competitivo: “Antes había ocho Challengers y seis u ocho ‘Futures’, hoy hay dos o tres. Sin torneos profesionales, sin entrenadores formados y con un sistema sostenido por una empresa privada, es muy difícil desarrollar jugadores. Lo veo muy por debajo de lo que era antes”.

Para contrastar esta visión, consultamos a Alejandro González, extenista profesional del Equipo Colsanitas y capitán del equipo femenino en la Billie Jean King Cup. Coincide en que hay jóvenes, pero advierte que aún falta madurez:

Hay potencial, pero deben crecer física y mentalmente. Esa es la diferencia en el tenis profesional.

Alejandro González, extenista profesional del equipo Colsanitas

 

La realidad de un futuro incierto

No se trata de sueños. Se trata de mínimos competitivos. Colombia ha producido talento, pero hoy parece perderlo por falta de estructura.

Mientras el discurso insiste en paciencia, los números hablan de retroceso. Mientras se anuncian procesos, el ranking se vacía. Mientras se prometen futuros, el presente se apaga.

El tenis colombiano no está en crisis de talento. Está en crisis de decisiones. Y si no se corrige el rumbo, el recambio generacional no llegará: se perderá. El tenis colombiano no está en pausa: está en riesgo. Los resultados, los rankings, los testimonios y los datos no hablan de una mala racha, sino de una estructura que dejó de producir futuro. Mientras otros países de la región construyen volumen, Colombia sobrevive con excepciones. El talento sigue naciendo, pero se pierde en un sistema sin reglas claras, sin dirección técnica y sin una red que sostenga el alto rendimiento. Si no se corrige el modelo, el problema ya no será cuándo llegará el recambio, sino si volverá a llegar. Y entonces, el silencio que hoy se escucha en los grandes torneos dejará de ser una señal de alerta para convertirse en la nueva normalidad.

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