¿Las tasas de interés son la madre de los problemas económicos de Colombia?
El presidente Gustavo Petro culpó a las tasas del Banrep de la inflación, el desempleo y hasta el menor valor del dólar ¿tiene la razón?

Durante su discurso del domingo 15 de febrero en la noche para hablar sobre el salario mínimo, el mandatario convocó a una nueva protesta en Bogotá, anunció que le pedirá al Consejo de Estado más tiempo para decretar el nuevo aumento temporal del salario mínimo para 2026.
“En términos de inflación, ya tenemos la de enero y creció 0,25% mensual y no debido al alza del salario mínimo, sino al alza de las tasas de interés, a una escasez de alimentos por estación como el tomate y la yuca y fundamentalmente por el crecimiento inusitado del precio de la carne de res que fue del 11% en todo el año mientras que la inflación fue del 5 %”, dijo el mandatario durante su alocución.
Además, el presidente Petro culpó al Banco de la República y sus tasas de interés de generar inflación al tiempo que frena el empleo, el crecimiento económico y el retorno de la inflación a la meta de 3 %.
Aún así, el mandatario se auto congratuló por tener “una de las inflaciones más bajas del siglo”, algo que se debe principalmente a las tasas de interés altas que incentivan más el ahorro y menos el gasto de los colombianos, obligando a que los precios bajen.
Este es el comportamiento de la inflación colombiana desde el primero de enero del 2000, cuando inició un nuevo siglo y un nuevo milenio. La gráfica muestra que, a excepción de los tres momentos de crisis global incluida la pandemia, la inflación en Colombia se mantuvo por debajo del actual 5 % e incluso llegó al 2 % que es el límite inferior del rango meta del Banco de la República.

Comportamiento histórico de la inflación en Colombia desde el 2000. Banco de la República
¿Es cierto que la inflación tiene la culpa?
El gobierno del presidente Gustavo Petro ha pasado sus casi cuatro años de administración pidiendo al Banco de la República que baje las tasas de interés para impulsar un mayor crecimiento. En su más reciente alocución, el mandatario aseguró que “la cantidad de trabajo, de fuerza laboral, ha aumentado como nunca en el siglo y la inflación ha bajado a un nivel que es de los menores en la historia de este siglo, hemos descendido de 13% a 5% ¿qué es lo que impide bajar más? La tasa de interés del Banco de la República”.
Y si bien es cierto que las tasas de interés impiden una mayor expansión de la economía y del empleo ya que esa es su función para controlar el crecimiento de la economía.
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Juan José Echavarría, ex gerente general del Banco de la República, le explicó a Minuto60 que “algunos argumentan que subir los costos financieros hace que suban los precios”. Un ejemplo de eso es Turquía, lo que en su momento llevó a que en un año se triplicara el costo de vida con respecto al PIB, pero las evidencias y estudios en todo el mundo, incluida Turquía, muestran que el efecto es más bien el contrario.
En ese sentido, Mauricio Villamizar, codirector del Banco de la República, añade que “la política monetaria opera a través de varios canales: el de la tasa de interés, que incentiva más ahorro y menos gasto inmediato; el del crédito, que modera la expansión financiera; y el del tipo de cambio, que tiende a apreciar la moneda cuando las tasas suben, reduciendo presiones importadas”.
Pero según el presidente Petro, la revaluación del peso contra el dólar estadounidense también es culpa de las tasas de interés del Banco de la República y “le quita competitividad a las exportaciones y eleva el costo financiero, que nos está quitando competencia internacional en productos agrarios y el pago de los arriendos en grandes extensiones de campo aumenta el precio de los alimentos. El pago del arriendo está relacionado con la tasa de interés porque la tasa de interés disminuye la compra de vivienda nueva, está afectando a los productores de vivienda y entonces los grandes arrendatarios se aprovechan subiendo los arriendos y eso incrementa precisamente los precios en el mercado”.
Si bien es cierto que un peso más fuerte le quita competitividad a los exportadores e incentiva las importaciones, no es culpa del Emisor. En Colombia, la tasa de cambio flota libremente en el mercado y eso significa que en un momento geopolítico global como el actual, en el país baja el dólar igual que en el resto del mundo. A ese efecto se suma la entrada de remesas, la bonanza cafetera, la conversión de deuda pública externa a pesos colombianos y hasta los pagos por actividades ilícitas como la producción de cocaína.
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Villamizar destaca que “en finanzas internacionales, el vínculo entre tasas de interés y tipo de cambio se entiende a través de las paridades de tasas. En términos simples, cuando sube la tasa doméstica aumenta el atractivo relativo de los activos en pesos, lo que tiende a generar una apreciación. La evidencia empírica sugiere que el efecto existe, pero es acotado: un aumento de 100 puntos básicos suele asociarse con una apreciación cercana al 1%, es decir, para el caso colombiano, del orden de menos de $40 por dólar”.
Es decir, la tasa de interés que define el Banco de la República sí tiene que ver con la tasa de cambio, pero poco. Hay factores que influyen más, incluida la credibilidad del país ante los inversionistas y prestamistas internacionales.
En cuanto a los arriendos, vale la pena recordar que en Colombia estos están atados a la inflación del año anterior, no a las tasas de interés. Es decir, este año los arriendos tanto de viviendas como de locales comerciales, oficinas, bodegas y demás aumentarán en 5,10 % a menos que las partes hayan acordado algo diferente.
¿El efecto del empleo es un mito?
“Todos los datos indican que no es cierto que el salario vital iba a desatar una oleada de alza de precios y un desempleo mayúsculo”, pero “la cantidad de trabajo, de fuerza laboral, ha aumentado como nunca en el siglo y la inflación ha bajado a un nivel que es de los menores en la historia de este siglo, hemos descendido de 13% a 5% ¿qué es lo que impide bajar más? La tasa de interés del Banco de la República”, dijo el presidente Petro en su alocución.
Y, a simple vista, tiene razón en cuanto a la reducción del desempleo. Colombia se mantiene alrededor del 8 % de tasa de desocupación, un número que es record para el país pero que sigue siendo de las más altas de América Latina y el grupo de países con los que nos podemos comparar.
Pero el costo ha sido un incremento en la fuerza laboral independiente, informal y con salarios por debajo del salario mínimo. El economista Mario Cruz destaca que, de hecho, solo en un año la cantidad de empleados formales con un salario mínimo cayó en 37 % antes del aumento salarial más grande de las últimas décadas.
Salario mínimo pasó de $1.000.000 a $1.750.000 entre 2022 y 2026.
— Mario Fernando Cruz (@mfcruzv) February 15, 2026
En mismo periodo:
1. Se destruyó el 37,4% de empleos de salario mínimo.
2. Participación salarios en el PIB cayó 3.9% e ingreso de informales subió 2.2%
3. Inflación acumulada será de 45% a 46%
Pauperización.
Como si fuera poco, disminuyó la cantidad de dinero que produce la economía nacional y que reciben los trabajadores de salario mínimo. En otras palabras, de cada $100 que produce el país, los asalariados con el mínimo ahora reciben $4 menos mientras que los informales reciben $2 adicionales, otra señal de su mayor participación en el mundo productivo de Colombia.
Y en medio de ese panorama, “el Banco de la República está haciendo lo que nunca quiso, que es volver a subir las tasas de interés”, dice el exgerente Echavarría. Además, recuerda que “el único instrumento que tiene el Emisor son las tasas de interés y es mejor hacerlo rápidamente para combatir su problema actual de credibilidad”.
