Nuevo riesgo sobre ruedas: el auge de los carros eléctricos transforma los seguros en Colombia
Las ventas de carros eléctricos crecen y a la vez se transforman los seguros con nuevos retos en costos, baterías, talleres y repuestos.

Colombia necesitó solo seis meses para matricular más vehículos eléctricos que durante todo 2025 y las cifras muestran que entre enero y junio de 2026 llegaron a las calles 24.477 unidades, mientras el registro de los doce meses del año anterior había cerrado en 19.724. El crecimiento cambió las vitrinas, amplió las opciones para los compradores y comenzó a transformar un negocio que debe responder cuando ocurre un accidente, aparece una falla o una batería resulta afectada, el de los seguros de automóviles.
Las matrículas de vehículos eléctricos aumentaron 235,5 % frente al primer semestre de 2025 y alcanzaron una participación del 15,5 % dentro del mercado de automotores nuevos. Las SUV concentraron cerca del 77 % de las unidades eléctricas registradas durante el semestre, una señal de que esta tecnología ya no se limita a pequeños carros urbanos ni a un grupo reducido de compradores.
Pero el crecimiento también cambió las preguntas, pues el precio, la autonomía y la disponibilidad de cargadores siguen siendo importantes al momento de elegir un vehículo, sin embargo otras inquietudes aparecen después de salir del concesionario. Cuánto cuesta asegurarlo, qué tan compleja puede ser una reparación, cuáles talleres están preparados para intervenirlo y qué ocurre cuando un choque compromete la batería son asuntos que comienzan a ganar peso en un mercado que avanzó más rápido de lo previsto.

Aumento de ventas en carros eléctricos en Colombia. Foto: creada con IA
¿Está preparado el mercado de seguros para el crecimiento de los carros eléctricos?
Frente a este panorama, Minuto60 dialogó con Cesvi Colombia, Seguros SURA y Allianz Colombia para conocer cómo está cambiando el riesgo de los vehículos eléctricos e híbridos, qué diferencias existen frente a los carros de combustión y si la infraestructura del país avanza al ritmo de las ventas.
Las respuestas muestran una industria que ya modifica sus modelos de atención y sus procesos técnicos, aunque todavía enfrenta retos relacionados con el costo de los siniestros, la reparación de baterías, la disponibilidad de repuestos y la formación de personal especializado.
El cambio comenzó a sentirse dentro de las compañías antes de lo esperado y Juan Sebastián Guerrero Gastelbondo, gerente nacional de Automóviles de Allianz Colombia, asegura que los eléctricos ya se acercan al 8 % dentro de las ventas de seguros de vehículos. El crecimiento obligó a revisar procesos que van mucho más allá de expedir una póliza, porque la atención también depende de contar con grúas preparadas, redes de asistencia y talleres capaces de trabajar con sistemas de alto voltaje.
Los eléctricos se aseguran más que el promedio de vehículos
“Nosotros tenemos que acomodarnos más allá de lo que ofrecemos como producto y pensar cómo respaldamos a los clientes en los momentos de la verdad", dijo Guerrero.
Juan Sebastián GuerreroSi una persona queda varada, debemos contar con los equipos adecuados para trasladar el vehículo sin afectar sus componentes; si necesita llegar a una estación de carga, debemos estar preparados para llevarla, y si tuvo un accidente, necesitamos enviarla a un taller certificado, con personal capacitado y espacios adecuados para trabajar con esta tecnología.

Aunque las nuevas matrículas crecen a tasas de tres dígitos, los eléctricos e híbridos todavía representan una parte reducida del parque automotor colombiano.
Juan Gabriel Quiroga, director de Investigación de Cesvi Colombia, calcula que el país tiene cerca de 21,3 millones de vehículos registrados y alrededor de 228.000 corresponden a estas tecnologías. La participación se acerca al 1 % del parque total y ronda el 3 % cuando se observa únicamente el segmento de automóviles.
La relación con los seguros es muy diferente a la que existe en el resto del mercado y Cesvi estima que apenas entre el 10 % y el 12 % del parque automotor colombiano cuenta con una póliza que protege el vehículo frente a daños, mientras cerca del 50 % de los eléctricos e híbridos tendría seguro todo riesgo. En otras palabras, un propietario de estas tecnologías tiene una probabilidad mucho mayor de asegurar su carro que el promedio de los conductores del país.
El valor de los automotores, la compra mediante créditos y la presencia de componentes tecnológicos costosos pueden ayudar a explicar esa diferencia. Una parte importante de los vehículos nuevos se adquiere mediante financiación y las entidades solicitan una póliza para proteger el bien que respalda el préstamo.
Para el comprador también existe una razón práctica, una batería, un conjunto de sensores o un sistema electrónico puede representar una porción considerable del valor del carro.
¿Más accidentes o simplemente más tiempo en las calles?
La diferencia también aparece en la frecuencia de los siniestros ya que con base en información reportada por las aseguradoras a Fasecolda, Cesvi encontró que alrededor de 8 de cada 100 vehículos tradicionales asegurados presentan reclamaciones por daños parciales. La cifra aumenta a cerca de 11 casos entre los eléctricos y llega a 12 entre los híbridos.
Sin embargo, los datos requieren una lectura cuidadosa, porque una mayor frecuencia no permite concluir que estas tecnologías sean menos seguras.
“Cuando revisamos la información encontramos que, por cada 100 vehículos tradicionales asegurados, cerca de 8 presentan siniestros por daños parciales. En los eléctricos estamos alrededor de 11 y en los híbridos cerca de 12. Eso no quiere decir que sean vehículos más inseguros, debemos considerar que tienen una mayor exposición porque no están sujetos a restricciones como el pico y placa y permanecen más tiempo circulando”, explicó Quiroga.
La exención del pico y placa se convirtió en uno de los principales atractivos para quienes compran vehículos eléctricos en ciudades con restricciones frecuentes. Ese beneficio también cambia la manera de calcular el riesgo, pues un carro que puede utilizarse durante todos los días de la semana permanece más tiempo expuesto a choques, golpes y otros eventos cubiertos por una póliza.
A la vez, Allianz explica que las tarifas ya no se construyen únicamente a partir de la marca o el modelo. Las compañías analizan cuánto circula el vehículo, dónde se utiliza, cuál es el comportamiento del conductor y qué tan costosa podría resultar una reparación. La posibilidad de permanecer más días en las calles se combina con componentes de alto valor que pueden aumentar el costo final de un accidente.
“Un vehículo híbrido o eléctrico, por lo menos en las ciudades principales, puede circular los cinco días de la semana, mientras uno de combustión circula dos o tres. Ahí cambia la exposición al riesgo y tenemos que considerar que el costo promedio de reparación de un eléctrico es bastante superior. Son carros que permanecen más días en las calles y que, cuando tienen un accidente, pueden representar un siniestro más costoso”, señaló Juan Guerrero.
Sura suma otra posible explicación a la frecuencia observada en Colombia y es que la compañía dijo a este medio de comunicación que considera que algunos conductores atraviesan un periodo de adaptación frente a características propias de estas tecnologías, como la entrega inmediata de torque y una aceleración diferente a la de los vehículos de combustión.
Se trata de una hipótesis que necesitará más información a medida que aumente el parque eléctrico y exista una historia más amplia de uso y accidentalidad.
Muchos modelos también incorporan sistemas avanzados de asistencia al conductor, conocidos como ADAS, que pueden activar el frenado autónomo, advertir un cambio involuntario de carril o detectar objetos en puntos ciegos. Estas herramientas tienen la capacidad de disminuir la frecuencia o la gravedad de algunos accidentes, aunque su presencia también eleva el costo de una reparación cuando un impacto afecta cámaras, radares o sensores.
Un accidente en carros eléctricos puede costar hasta 20 % más
Sura también calcula que los costos pueden ubicarse entre un 15 % y un 20 % por encima de los registrados en vehículos tradicionales. La diferencia está relacionada con el precio de las baterías, los sensores, los sistemas de asistencia, la dependencia de repuestos originales y la necesidad de acudir a talleres que cuenten con conocimientos y equipos especializados.
Para una persona que busca asegurar su vehículo, esto no significa que exista una tarifa única para todos los eléctricos ni que la póliza siempre será más costosa. El valor depende del modelo, el precio comercial, la ciudad, el perfil del conductor, sus antecedentes, el uso esperado, la disponibilidad de repuestos y la experiencia acumulada por cada aseguradora. La tecnología es una variable importante, pero no es la única.

Infografía sobre el costo que podría aumentar en accidentes de carros eléctricos. Foto: creada con IA
“El riesgo ya no depende únicamente del vehículo, sino del ecosistema que lo soporta, como la posventa, los repuestos, el talento técnico y el comportamiento de uso. Esto nos debe llevar hacia esquemas segmentados y respaldados por capacidades técnicas reales del mercado, articulando la tecnología, la red de talleres y la cadena de suministro”, explicó Seguros Sura en sus respuestas a Minuto60.
La frase resume uno de los principales cambios que enfrenta el sector ya que en un carro de combustión, las aseguradoras cuentan con décadas de información sobre accidentes, costos, depreciación y disponibilidad de piezas. El parque eléctrico colombiano es joven y todavía existen preguntas sobre la vida útil de las baterías, el comportamiento de los vehículos usados y el valor que conservarán después de varios años.
La capacidad de respuesta tampoco depende únicamente de la compañía que vende la póliza. Una reparación puede estar condicionada por el respaldo de la marca, la existencia de repuestos en Colombia, la disponibilidad de técnicos y la posibilidad de intervenir componentes que algunos fabricantes solo permiten reemplazar. Un seguro puede autorizar un arreglo, pero la llegada de una pieza termina definiendo cuánto tiempo permanecerá inmovilizado el vehículo.
La batería puede convertir un daño reparable en pérdida total
La batería concentra buena parte de las preocupaciones porque es uno de los componentes más costosos y su intervención exige protocolos que no todos los talleres están en capacidad de cumplir. Cuando un impacto alcanza el sistema de alto voltaje, la reparación deja de parecerse a la de un carro tradicional y puede requerir diagnósticos especializados antes de determinar si el vehículo está en condiciones de volver a circular.
“Las baterías de alto voltaje son componentes críticos, de alto costo y con fuertes restricciones técnicas impuestas por los fabricantes, lo que en muchos casos limita su reparación y obliga al reemplazo completo. Esto incrementa significativamente la severidad del siniestro y eleva la probabilidad de pérdidas totales, incluso en eventos que, desde la perspectiva de la carrocería, podrían ser reparables”, señaló Seguros Sura.
La situación modifica la lógica conocida después de un accidente, pues una puerta puede repararse, una farola puede reemplazarse y una pieza de la carrocería puede recuperar su forma, pero un daño en la batería tiene la capacidad de elevar el costo hasta hacer inviable el arreglo. El vehículo podría conservar buena parte de su estructura en condiciones recuperables y terminar declarado pérdida total por el valor o la imposibilidad técnica de intervenir el sistema eléctrico.

Simulación de taller de carros eléctricos. Foto: creada con IA
Cesvi trabaja en alternativas para que el reemplazo completo no sea siempre la única salida. La entidad promueve procesos de reparación modular que permitan intervenir celdas, módulos, unidades de control o sistemas internos cuando las condiciones técnicas y de seguridad lo permitan.
“Estamos trabajando para que no se piense únicamente en cambiar una batería completa cuando existe un daño. La pregunta es por qué no suministrar componentes internos, módulos de control, unidades o sistemas de seguridad que permitan reparar lo que realmente está afectado. Necesitamos avanzar hacia procesos que reduzcan los costos y eviten desechar elementos que todavía pueden seguir funcionando”, planteó Quiroga.
El reto no termina cuando la aseguradora aprueba la reparación
Colombia necesita ampliar la cantidad de talleres preparados para trabajar con sistemas eléctricos de alto voltaje. La experiencia en mecánica, latonería o pintura ya no es suficiente, pues la intervención requiere zonas seguras, equipos de aislamiento, herramientas específicas y protocolos capaces de proteger al técnico y al vehículo.
“La infraestructura actual del país aún no está completamente preparada para acompañar el crecimiento proyectado de los vehículos eléctricos e híbridos. La capacidad instalada sigue siendo limitada y la intervención requiere zonas seguras, equipos de aislamiento y protocolos de alta tensión que todavía no están ampliamente desplegados. A esto se suma la escasez de talento especializado y la dependencia de repuestos importados”, sostuvo Sura.
También, la formación de técnicos puede convertirse en uno de los principales cuellos de botella porque los vehículos eléctricos necesitan personal capacitado en diagnóstico electrónico, sistemas de alta tensión y manejo seguro de baterías, conocimientos que todavía no se encuentran distribuidos de manera amplia en el país.
Los repuestos agregan otra dificultad pues muchas piezas dependen de importaciones y de los canales oficiales de las marcas, mientras la oferta de alternativas continúa siendo reducida. “Es importante que los clientes que van a comprar un vehículo eléctrico estén tranquilos con la representación de la marca. Nosotros también necesitamos saber que tendrá talleres y respaldo, porque no queremos que una persona permanezca esperando una farola, un módulo o cualquier componente. Eso termina afectando su experiencia con la aseguradora, aunque la disponibilidad del repuesto dependa de otros actores”, explicó el vocero de Allianz.
Los cargadores también hacen parte de la nueva ecuación
El aumento de las ventas no siempre avanza al mismo ritmo que la instalación de estaciones públicas y privadas. También aparecen dificultades en edificios y conjuntos residenciales, donde algunos propietarios encuentran barreras técnicas o administrativas para instalar cargadores.

Estaciones de carga para carros eléctricos. Foto: creada con IA
“La oferta de vehículos eléctricos es infinitamente superior a la capacidad de cargadores que hay en el país y las copropiedades están comenzando a establecer algunas barreras para la instalación en edificios y conjuntos. Es una situación que el comprador debe revisar, porque la experiencia con el vehículo no depende únicamente de adquirirlo, también necesita contar con las condiciones para cargarlo”, señaló Guerrero.
Las compañías modifican sus servicios de asistencia para responder a estas necesidades, por ejemplo, las grúas requieren equipos que eviten daños durante el traslado y los operadores deben conocer las condiciones particulares de cada modelo. Si un conductor se queda sin energía, la atención puede incluir el transporte hasta una estación de carga; cuando ocurre un accidente, el destino debe ser un taller con capacidad para intervenir la tecnología.
Los eléctricos usados serán la próxima prueba para las aseguradoras
El mercado tendrá otro desafío cuando los vehículos que hoy salen nuevos de los concesionarios acumulen kilómetros y lleguen de manera masiva a la venta de usados. En ese momento ya no bastará con revisar la carrocería, el kilometraje o los antecedentes. Las aseguradoras tendrán que conocer la salud de la batería, su capacidad restante y el estado de los sistemas de asistencia.
“Hoy es relativamente fácil asegurar estos vehículos porque son nuevos y los que más han recorrido todavía tienen un kilometraje moderado. El reto llegará dentro de cinco o diez años, cuando tengamos que inspeccionar eléctricos usados y evaluar la salud de la batería, la calibración de las ayudas de conducción y el estado real de todos esos sistemas”, explicó Guerrero.
La movilidad eléctrica busca reducir emisiones durante el uso, pero el crecimiento del mercado obligará a definir qué ocurrirá con las baterías dañadas, los componentes sustituidos y los vehículos que no puedan regresar a las calles.
“¿Qué va a pasar con los salvamentos cuando los vehículos eléctricos empiecen a accidentarse y tengamos los patios llenos de estos carros? Tenemos que comenzar a evaluar qué vamos a hacer con ellos, porque es un riesgo que crecerá a medida que aumente el número de vehículos en circulación”, afirmó Allianz Colombia.
Un mercado con oportunidades
La reparación modular propuesta por Cesvi podría ayudar a reducir el reemplazo de baterías completas y aprovechar componentes que continúan en buen estado. El desarrollo de estos procesos dependerá de la disponibilidad de repuestos internos, la información técnica de los fabricantes y la capacidad de los talleres para realizar intervenciones bajo condiciones seguras.
El crecimiento también abre oportunidades para transformar las pólizas y desde Sura consideran que los datos generados por los vehículos permitirán crear tarifas más relacionadas con el uso real, mejorar la prevención y anticipar algunos riesgos. Los seguros podrían incorporar diagnóstico remoto, carga en vía, remolque especializado, protección de baterías y soluciones de movilidad mientras el carro permanece en reparación.
El seguro tradicional, pensado principalmente para responder después de un accidente, comienza a acercarse a un modelo que acompaña todo el ecosistema de movilidad. La tecnología puede encarecer una reparación, pero también ofrece información capaz de prevenir siniestros y construir coberturas más ajustadas a la manera en que cada persona utiliza su vehículo.
Allianz sostiene que las compañías ya avanzan en esa preparación y que el sector comparte información técnica mediante espacios gremiales. Su posición introduce un matiz frente a las brechas señaladas por Sura y Cesvi, en donde la infraestructura todavía tiene limitaciones, mientras las aseguradoras trabajan para adaptar sus procesos antes de que el parque eléctrico alcance una escala mayor.
Creo que el sector asegurador se está preparando. Desde Fasecolda hemos tenido una profundización importante en vehículos eléctricos y hemos conocido experiencias y prácticas que cada compañía puede incorporar. El gremio está siendo responsable, unas compañías más que otras seguramente, pero no comparto la idea de que las aseguradoras no estén trabajando para responder a este cambio.
Afirmó Guerrero
Colombia ya aceleró la venta de vehículos eléctricos y el mercado asegurador comenzó a cambiar con ella. La siguiente etapa se jugará lejos de las vitrinas, en los talleres, las redes de asistencia, los centros de diagnóstico y la capacidad del país para reparar baterías sin reemplazarlas por completo.
Para miles de nuevos propietarios, la verdadera medida de esa transformación aparecerá el día en que necesiten usar el seguro y encuentren una red capaz de responder al mismo ritmo con el que estos vehículos están llegando a las calles.
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