Tenis femenino busca evitar escándalo como el de Imane Khelif: la regla que revolucionará el deporte
La WTA introducirá pruebas genéticas obligatorias únicas para todas las jugadoras, una medida con miras a los JJ. OO. de Los Ángeles 2028.

La Asociación de Tenis Femenino (WTA) ha marcado un antes y un después en el deporte de élite mundial. Esta semana, la organización actualizó su política de elegibilidad femenina para incluir un control de género estricto basado en el sexo biológico.
El objetivo principal de esta medida es preservar la integridad del tenis femenino y mantener condiciones de competencia justas para todas las jugadoras del circuito actual.
Con este cambio, la WTA alinea sus normativas con la política de elegibilidad introducida por el Comité Olímpico Internacional (COI) el pasado marzo. Dicha regulación responde directamente a la orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el deporte, con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
En la práctica, la WTA está acatando lo que equivale a una orden directa del COI. Este camino ya lo están siguiendo múltiples organismos rectores de los deportes olímpicos, a pesar de que sigue sin estar claro cuántas mujeres transgénero compiten realmente a nivel de Juegos.
¿En qué consiste la nueva regla de la WTA?
La nueva normativa establece que las jugadoras deberán someterse a pruebas científicas para detectar el gen SRY. Este segmento de ADN, encontrado normalmente en el cromosoma Y, inicia el desarrollo sexual masculino en el útero e indica la presencia de testículos.
Bajo la política, se define como varón biológico a toda persona que, sin importar su sexo legal o identidad de género, posea el gen SRY y tenga o haya tenido testículos. Por el contrario, mujer biológica es quien carece de dicho gen y presenta ovarios de forma natural.
La WTA aclaró que la política distingue firmemente entre sexo biológico e identidad de género, asegurando que no existe intención de faltar al respeto ni de cuestionar la dignidad de ninguna persona.
"La WTA a mis à jour cette semaine sa politique d’admissibilité des joueuses afin d’y inclure un contrôle de l’identité de genre fondé sur le sexe biologique"@lp_lapresse n’a rien compris. WTA ne vérifie pas l’id. de genre, mais le sexe. Il y en a deux.https://t.co/zyD3CRu4Gr
— François Chapleau (@FrChapleau) July 21, 2026
Este control de género obligatorio ya es una realidad en los organismos rectores del atletismo, el esquí y el boxeo internacional. Sin embargo, la medida ha sido fuertemente criticada por expertos en derechos humanos y grupos activistas internacionales, quienes la consideran una vulneración de los derechos individuales.
¿WTA quiere evitar el escándalo de la boxeadora Imane Khelif en París 2024?
El debate inevitablemente evoca el sonado caso de Imane Khelif, la boxeadora argelina que desató una tormenta mediática global. Khelif compitió en la categoría de peso wélter (66 kg) y se coronó con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024.
The claim that Imane Kehlif is male is not 'false', or 'mis-' or 'dis-information'.
— Jon Pike (@runthinkwrite) July 20, 2026
It is not 'anti-trans' or 'Islamophobic'.
It does not need 'countering' or 'mitigation'.
It is, simply, the best explanation of the known scientific evidence ...https://t.co/GM0co5vzpy
Su participación generó una controversia sin precedentes sobre las ventajas biológicas y los criterios de elegibilidad en el boxeo amateur. La situación de Imane Khelif demostró cómo las federaciones deportivas enfrentan una presión inmensa al equilibrar la inclusión con la justicia competitiva.
Ahora, el tenis adopta un modelo similar, consolidando una tendencia global donde la ciencia biológica prevalece sobre la identidad legal en las canchas de todo el mundo.
