Pizarra táctica | ¿Por qué a Falcao le rendía con la Selección y a los otros delanteros no?
Desde que el máximo goleador de Colombia perdió su espacio en el equipo, nadie lo ha podido remplazar.

Cuenta la historia que antes en Colombia se vivía feliz y tranquilo. Fue en esa época previa al Mundial de 2014. La Selección tenía a un domador de fieras admirable. Es más, era un tigre y, junto a él, su mejor socio, ese amigo que se lleva a la guerra, con el que se duerme tranquilo y no con el cuchillo entre los dientes. Juntos eran dinamita, ambos vulneraban los férreos bloques defensivos y anotaban cada fecha eliminatoria.
Desde el banco técnico, el líder que tenía la varita mágica. Sabía la cantidad perfecta y la porción ideal para armar su equipo perfecto. No se ponía con inventos o mezclar pociones. Era un 4-4-2, que podía variar, pero tenía siempre a los mismos ingredientes. Al final el resultado era el esperado: ¡Goles y más goles!
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El mejor equipo colombiano en años
José Néstor Pékerman sabía que tenía a un goleador, a un depredador de raza como era Radamel Falcao García, quien en el Poro y Atlético de Madrid se cansaba de anotar fin de semana tras fin de semana. El entrenador argentino sabía que el equipo debía jugar en función de él y por eso conjugó la palabra e-q-u-i-p-o. La idea era alimentar al goleador y para esto comenzó a armar un equipo con mucha salida de sus laterales. Camilo Zúñiga y Pablo Armero. Ambos futbolistas llegaban al final para lanzar centros o asistir al ‘9’.
Por otro lado, sabían sostener el balón y eran capaces de generar juego, toque, sociedades o circuitos, como los quiera llamar con Abel Aguilar como primer pase, con Elkin Soto que también tenía buen pie, Macnelly Torres como un ‘10’, Aldo Leao Ramírez arrancando desde atrás y, por su puesto, James Rodríguez.
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Pero quizá la mayor diferencia de esa época la marcaba que a Radamel Falcao García lo acompañaba en el ataque Teófilo Gutiérrez, en una especie de falso ‘9’, entrando y saliendo, creando espacios y dejando siempre en posición de gol a Falcao o viceversa.
La diferencia con los planteos actuales es que siempre se ha jugado en un marcado 4-3-3, quitando la posibilidad de tener un segundo delantero para mover a las defensas rivales y/o extremos que se atornillan en una parcela del campo y de ahí no se mueven. A Luis Díaz no le va igual en el Bayern Múnich que en Colombia, porque en el club alemán puede caer por la derecha, por la izquierda y hasta caer de centro delantero, pero en el equipo nacional solo se queda en la izquierda.
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Adicionalmente, se han dejado caer en un fútbol europeo de ida y vuelta y han quitado a los futbolistas de buen pie en el mediocampo. Todo esto implica que todos los delanteros que han probado, de Carlos Bacca a Luis Suárez, pasando por Duván Zapata, Miguel Borja, Roger Martínez, Jhon Córdoba y compañía, siempre estén solos sin posibilidad de poder quedar de frente al arco.
