Mesetas, la joya turística que renació tras la firma del acuerdo de paz en 2016
A pesar de los desafíos que aún persisten en materia de seguridad, Mesetas ha demostrado una capacidad de resiliencia.

Los habitantes del municipio de Mesetas, Meta, jamás imaginaron que su territorio se convertiría en un atractivo turístico de Colombia.
La zona que hoy destaca por sus imponentes cascadas, ríos y actividades deportivas como el senderismo y ráppel, antes era sinónimo de violencia y conflicto armado.
Al finalizar los años 90, durante el gobierno de Andrés Pastrana, la extinta guerrilla de las FARC se tomó una parte del departamento que abarcaba los municipios de Mesetas, La Uribe, La Macarena, Vista Hermosa y San Vicente del Caguán, en Caquetá.
El exmandatario venía orquestando esta medida desde que era candidato a la Presidencia, pues en ese entonces se reunió por primera vez con alias Manuel Marulanda o ‘Tirofijo’.
La “silla vacía”
Antes de dar inicio con el acuerdo, las partes: Ejecutivo y representantes del grupo armado, fueron citados en San Vicente del Caguán. Sin embargo, ‘Manuel Marulanda’ no llegó al encuentro alegando falta de garantías en el proceso, dejando a Pastrana solo en la mesa. Este episodio sería recordado posteriormente como la ‘silla vacía’, sin saberlo, una pequeña pista que reflejaba cómo terminarían los acuerdos.

A pesar de los desafíos que aún persisten en materia de seguridad, Mesetas ha demostrado una capacidad de resiliencia. Colprensa.
Los territorios fueron desmilitarizados con el objetivo de adelantar un proceso de paz con el grupo armado; sin embargo, la “buena intención” duró poco, ya que, luego de la implementación de esta medida, fueron varias las denuncias de la ciudadanía que comenzaron a tomar fuerza.
Miembros de este grupo armado comenzaron a llevar a cabo requisas, retenciones, allanamientos, robo de ganado, extorsiones, entre otras acciones que violaban los derechos fundamentales de los habitantes, contrario a lo pactado con el Gobierno nacional.
Debido a este tipo de delitos, el 20 de febrero de 2002, el entonces presidente Andrés Pastrana abolió el acuerdo y ordenó a las Fuerzas Militares retomar la zona luego de tres años de intentos.
¿Qué pasó después?
A pesar de que la fuerza pública recuperó el control formal de la zona, las extintas FARC mantuvieron influencia en la región durante años. Aprovechaban la selva y la geografía de estos territorios para continuar con sus actividades delictivas.
La población civil fue la más afectada, ya que terminó siendo víctima de constantes desplazamientos y violencia. El grupo armado dictaba las normas en estos municipios y ejercía el control social y político.

A pesar de los desafíos que aún persisten en materia de seguridad, Mesetas ha demostrado una capacidad de resiliencia. Turismo Meta
Firma del acuerdo de paz
En noviembre de 2016, el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC firmaron un acuerdo de paz. Los miembros del grupo armado se comprometieron a entregar todas sus armas a las Naciones Unidas, romper sus vínculos con el narcotráfico, cesar los ataques a la fuerza pública y población civil y no incurrir en delitos como secuestro, extorsión o reclutamiento de menores.
De igual forma, los integrantes de este grupo delictivo adquirieron el compromiso de presentarse ante una jurisdicción especial de paz, donde los responsables de los crímenes más graves debían reconocer su responsabilidad por los daños causados en el conflicto, esto con el fin de contribuir al esclarecimiento de la verdad.
Es entonces que nace la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz), diseñada para juzgar los crímenes más graves y representativos cometidos durante el conflicto armado, tanto por las FARC como por agentes del Estado y terceros involucrados.
¿Turismo inexistente?
Antes del acuerdo de paz, cuando la guerrilla se disputaba el control social y político del municipio, podría decirse que el turismo era casi que inexistente en la región.

Antes del acuerdo de paz, la guerrilla se disputaba el control social y político del municipio. Colprensa.
El empresario Alex señaló que para esa época el turismo era algo más familiar: “Venían las familias a visitar a sus seres queridos, pero tenían que ser autorizados por la guerrilla para poder ingresar”.
Agrega también que, durante este periodo, las FARC instauraron unas normas de convivencia que los habitantes de Mesetas debían seguir al pie de la letra.
Por otro lado, Arnold, habitante de Mesetas, comenta que para ese entonces tenían ciertas restricciones como por ejemplo salir del casco urbano.
“Uno vivía con zozobra, con miedo. No podía salir uno a una finca. Había toques de queda y enfrentamientos dentro y alrededor del pueblo. Siempre hubo harta violencia aquí en el municipio”, contó.
El ciudadano destaca que anteriormente en la región no era tan frecuente la presencia de ladrones, ya que cualquiera que se ‘atreviera’ a robar era perseguido y posteriormente asesinado por la guerrilla. “Se podría decir que había ‘seguridad’. Uno podía dejar la puerta de la casa abierta y no había ese temor de que se robaran las cosas”, agregó.
¿Qué cambió en Mesetas tras el acuerdo?
Aunque la sombra del conflicto armado y la violencia seguía acechando al municipio, la firma del acuerdo de paz trajo consigo cierta calma y cambió el panorama para la región.

En 2016, el gobierno del presidente Santos y las FARC firmaron el acuerdo de paz. Colprensa.
Con el tiempo, Mesetas pasó de una zona roja a convertirse en un atractivo turístico, con joyas naturales atractivas para los nacionales y extranjeros.
“Luego de la firma del acuerdo se empezaron a dar a conocer los escenarios de la región, no solo en Mesetas sino también en Uribe, San Juan de Arama, Vista Hermosa y Lejanías. Cada día que pasaba llegaba un turista más”, dice el empresario Alex.
Por su lado, Arnold compartió que la firma del acuerdo le permitió poder conocer su propio territorio. Vivió y se crio en Mesetas, pero era poco lo que este hombre conocía de su territorio.
“Cuando empezó lo del acuerdo de paz nosotros empezamos a visitar las cascadas, a conocer los lugares donde antes no se podía entrar porque ellos tenían el dominio de toda esta zona. Empezamos a conocer nuestro territorio y nos dimos cuenta de que teníamos una riqueza muy linda: de fauna, flora y las fuentes hídricas”, precisó.
Mesetas hoy en día
Francisco Daza, coordinador de Paz, Seguridad y DD. HH. de la Fundación Pares, entregó un balance de la situación de seguridad que actualmente se vive en el municipio.
En pleno 2026, en Mesetas aún continúan delinquiendo grupos al margen de la ley, como es el caso de las disidencias de las FARC, lideradas por alias Iván Mordisco, y el Estado Mayor de los Bloques y Frentes.
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La zona es apetecida por estas organizaciones criminales debido a su posición geográfica.
“Conecta el sur con parte del centro del país, principalmente esta conexión limítrofe entre Meta y Caquetá. En Caquetá también hacen presencia estos grupos armados, que han tenido unos focos de disputas recientes en el departamento. Ese posicionamiento geográfico con el departamento del Meta adelanta el control de rutas, teniendo frontera con Cundinamarca, Casanare y Arauca”, precisó el especialista.
A pesar de los desafíos que aún persisten en materia de seguridad, Mesetas ha demostrado una capacidad de resiliencia que hoy se refleja en su gente y en la manera en que el municipio se proyecta al país. Lo que durante décadas fue un territorio marcado por el miedo y la confrontación, ahora apuesta por el turismo, la memoria y el desarrollo como motores de cambio. Sus habitantes, que aprendieron a vivir en medio del conflicto, son hoy protagonistas de una nueva etapa en la que la naturaleza, el emprendimiento y la reconciliación le están devolviendo a la región una identidad distinta.
