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¿Ocaso o fracaso de la Paz Total?

Una de las promesas del presidente Gustavo Petro era la de consolidar la Paz Total en Colombia. Le quedan seis meses, ¿el tiempo es suficiente?

¿Ocaso o fracaso de la Paz Total?
Una de las promesas incumplidas del presidente Gustavo Petro fue la Paz Total. - Crédito: Colprensa.

El 7 de agosto de 2022 el presidente Gustavo Petro, en medio de su discurso de posesión, se comprometió con la consolidación de la paz: “convocamos también a todos los armados a dejar las armas en las nebulosas del pasado, a aceptar beneficios jurídicos a cambio de la paz, a cambio de la no repetición definitiva de la violencia”, sin embargo, con el paso de los meses la iniciativa se fue diluyendo. A seis meses de terminar su mandato, ¿estamos ante el ocaso o el fracaso de la Paz Total?

Varias voces, consultadas por Minuto60, hacen un análisis de lo que pasó en la administración del presidente Gustavo Petro, del tiempo con el que se cuenta, las fallas que se presentaron y el futuro de eventuales diálogos con grupos armados ilegales, bajo el contexto y los antecedentes de la reunión entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro, la suspensión de los diálogos con el Clan del Golfo y la estropeada negociación con el ELN y algunos grupos criminales.

Adicionalmente, la organización internacional Human Rigths Watch, en su más reciente informe, señaló que la Paz Total ha sido un fracaso, y dichas apreciaciones fueron respaldas por varios sectores, sobre todo de oposición, donde se ha indicado que los grupos armados ilegales se han fortalecido en varias regiones del país.

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¿Agoniza la Paz Total?

El próximo 7 de agosto se termina la era de Gustavo Petro como presidente de Colombia y el tiempo no es suficiente para sacar adelante un acuerdo de paz con cualquiera de los grupos armados ilegales que existen en Colombia.

Estamos acudiendo a la crómica de una muerte anunciada, la de la política de Paz Total”, señaló el exministro de Defensa, Rodrigo Rivera, quien añadió que la iniciativa no empezó bien, sino que nació en medio de la “desesperación de un candidato en apuros en la campaña presidencial pasada”, haciendo alusión al presidente Petro.

Añadió, sin mencionar al mandatario, que “mandó a su hermano y emisarios a La Picota a recibir apoyo electoral y quizá financiero de organizaciones”, generando, a todas luces, desconfianza de lo que sería una negociación con los grupos armados ilegales. Lo que concuerda con los cuestionamientos que se hicieron en dicho momento, cuando se decía que se buscó el apoyo de capos y jefes de organizaciones criminales a cambio de beneficios jurídicos.

Estamos acudiendo a la crómica de una muerte anunciada, la de la política de Paz Total.

Rodrigo Rivera, exministro de Defensa

Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (PARES) le dijo a Minuto60 que en este momento hay unas realidades que son inocultables, como es el caso de las mesas de negociación que “no atraviesan su mejor momento, están en la peor crisis en estos ya casi cuatro años de gobierno y a menos de seis meses es muy difícil que se logre reactivar cualquiera de esas mesas”.

De otra parte, dijo que tal parece que el presidente Gustavo Petro ha renunciado a cualquier avance o negociación, y eso, según Bonilla, “se interpreta por la oferta que hace el gobierno colombiano de entregar cabecillas para que se capturen junto con el apoyo de los Estados Unidos y esto pues implica tanto al ELN como a las AGC o Clan del Golfo como se les conoce popularmente”.  

Sostuvo que estas dos organizaciones criminales, al ser las más complejas y en vista de que se ha mermado en una negociación “sí podríamos estar viendo el ocaso definitivo de la Paz Total” y en consecuencia, lo que termina quedando son muchos aprendizajes, experiencias que el país y el próximo gobierno deben interpretar de manera correcta para identificar las ventajas que podemos tener como sociedad de cara al futuro.

Sí podríamos estar viendo el ocaso definitivo de la Paz Total.

Laura Bonilla, subdirectora PARES

Jorge Fernando Perdomo, exvicefiscal general de la nación, sostuvo que no considera posible “ni viable que a seis meses de terminar este gobierno se pueda avanzar en la consolidación de un acuerdo de paz con algunos de estos grupos organizados con los que al parecer se está negociando” y añadió que la “principal consecuencia o garantía de este proceso es que se pueda sacar adelante, desarrollar”, pero que dicha garantía ya no la puede dar el gobierno Petro.

Dijo que el problema estuvo latente desde el principio, porque se abrió una cantidad de frentes, de negociaciones con grupos armados ilegales organizados de nivel nacional, así como de nivel regional. “No hubo una dirección concreta central sobre estas negociaciones”.

Sin embargo, el jurista consideró que la idea de sacar adelante una paz negociada “sigue siendo importante”, pero que para sacarla adelante se hace necesario que los esfuerzos estén bien organizados, para que los próximos gobiernos, si están pensando en negociaciones con grupos armados ilegales, lo hagan de manera organizada y con un marco de legalidad que se pueda defender.

No es posible ni viable que a seis meses de terminar este gobierno se pueda avanzar en la consolidación de un acuerdo de paz con algunos de estos grupos organizados con los que al parecer se está negociando.

Jorge Fernando Perdomo, exvicefiscal general de la nación

Un marco jurídico robusto

Unos de los mayores inconvenientes que se ha presentado durante las negociaciones con los grupos armados ilegales es el marco jurídico en el que estas se desarrollan, entre otras razones, por la falta de claridad, las sorpresivas decisiones, los beneficios otorgados a quienes se sentarían en la mesa, etc.

Por ejemplo, durante las negociaciones se cuestionaron algunos aspectos:

  • El levantamiento de las órdenes de captura de los cabecillas del ELN y el Clan del Golfo

  • La suspensión de las órdenes de captura y nombramiento de gestores de paz de integrantes de organizaciones armadas ilegales, bandas criminales y antiguos jefes de las Autodefensas.

  • Excarcelación de integrantes de organizaciones criminales

Ante esta situación, el exvicefiscal Jorge Fernando Perdomo consideró que “no hubo un marco jurídico claro que diera tranquilidad y seguridad a los colombianos sobre este tipo de negociones”, lo que conllevó a que los diálogos tuvieran tropiezos durante su desarrollo. Sobe todo porque las autoridades no han sabido actuar ante estos casos puntuales.

“Ha sido muy difícil para las Fuerzas Militares y de Policía saber en qué casos se puede actuar y en qué casos no se puede actuar, incluso, para autoridades judiciales como la Fiscalía también ha sido difícil poder establecer qué casos se persiguen y que casos no se persiguen cuando hay tantas personas que han empezado a ser consideradas de un momento a otros como gestores de paz”, señaló el jurista.

No hubo un marco jurídico claro que diera tranquilidad y seguridad a los colombianos sobre este tipo de negociones.

Jorge Fernando Perdomo, exvicefiscal general de la nación

Se planteó una política de impunidad, de zanahoria y de cero garrote, de acuartelar la fuerza pública y amarrar sus manos, pero darle completa libertad a estos grupos alzados en armas y el narcotráfico se disparó en Colombia”, señaló el exministro de Defensa Rodrigo Rivera, quien agregó que las hectáreas cultivadas de coca y las toneladas enviadas, con un entorno internacional que era cómplice, se acabaron desde que llegó el presidente Donald Trump.

Muy a su pesar (Petro) tendrá ahora que perseguir al ELN, al Clan del Golfo, a las disidencias de las Farc como necesita Colombia que lo haga, pero como no era su voluntad hacerlo por sus compromisos y pues eso francamente entierra cualquier iniciativa de Paz Total o de negociación política con grupos narcotraficantes o extremadamente violentos”, puntualizó el exministro.

Se planteó una política de impunidad, de zanahoria y de cero garrote, de acuartelar la fuerza pública y amarrar sus manos, pero darle completa libertad a estos grupos alzados en arma.

Rodrigo Rivera, exministro de Defensa

Posiciones opuestas en el Congreso

El senador del Centro Democrático, Carlos Meisel, le dijo a Minuto60 que “nos encontramos en una etapa aún más dolorosa que es la de las consecuencias del fracaso de esa Paz Total, porque según él, ningún colombiano está tranquilo en el territorio nacional, “no importa su credo religioso, su origen político o socioeconómico. Nadie se encuentra tranquilo en ninguna parte de Colombia gracias a que las bandas criminales tienen azotada a toda la población colombiana”.

Para el senador Alirio Uribe, del Pacto Histórico, la Paz Total fue una política de Estado y la primera ley aprobada en el Congreso con tres finalidades: la primera, desescalar el conflicto armado, donde hubo ceses al fuego, se salvaron vidas y en algunas zonas la situación humanitaria mejoró.

La segunda, era transformar los territorios, donde históricamente ha habido pobreza, miseria y donde se ha avanzado en muchos programas sociales, pero que aún persisten retos como el de remplazar las economías ilícitas.  

Concluyó que la tercera finalidad, era la transición de las organizaciones criminales de la ilegalidad a la legalidad y que actualmente hay nueve mesas todavía en proceso de diálogo, por lo que se hace necesario continuar con el camino de la Paz Total, según el senador Uribe.

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