El Clan del Golfo le respondió a De la Espriella su ultimátum y le puso sus propias condiciones
El presidente electo les dio un mes para entregarse. La banda criminal contestó por carta: dijo que sí lo hará, pero no como él quiere.

El Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), mejor conocido como el Clan del Golfo, la banda criminal más grande del país, le respondió por escrito al presidente electo, Abelardo de la Espriella. Le contestó el ultimátum que él lanzó hace pocos días.
El 25 de junio, al recibir sus credenciales, De la Espriella fue tajante con los grupos armados: "Disponen de un mes para entrar en razón y organizar su sometimiento al Estado de derecho". El Clan del Golfo tomó nota. "Entendemos lo que nos quiere decir y nos damos por notificados", arranca su carta, fechada el 29 de junio.

Integrantes del Clan del Golfo. Foto: Fundación Ideas para la Paz (FIP).
¿Qué le responde el Clan del Golfo a De la Espriella?
La respuesta, en el fondo, es un sí condicionado. El grupo dice que sabe que tarde o temprano tendrá que entregarse, pero deja claro que la pelea es por el cómo.
"La cuestión no radica en si nos acogemos a la justicia (...) sino en las condiciones bajo las cuales lo haremos", escribió. Pide garantías de seguridad jurídica y personal para sus combatientes y para las comunidades donde opera, y se describe a sí mismo como "un ejército de resistencia civil en armas".
Doctor
— Gaitanistas por el pueblo (@soygaitanista) June 29, 2026
ABELARDO GABRIEL DE LA ESPRIELLA OTERO
Presidente Electo
República de Colombia
E. S. M.
ASUNTO: Hemos escuchado el mensaje que el señor Presidente electo dirigió al país el 25 de junio de 2026. Entendemos lo que nos quiere decir y nos damos por notificados. @ELTIEMPO pic.twitter.com/64EnQrHkrV
La advertencia sobre el Catatumbo
El Clan también exige que se defina cómo se protegerá a esas comunidades si ellos se van. Su temor, dice, es que otros grupos llenen el vacío.
Pone como ejemplo el Catatumbo, la región del nororiente del país golpeada este año por una ola de violencia entre grupos armados. Allí, advierte, se ve "con dolor" lo que pasa cuando entran "actores criminales transnacionales aún más violentos".
Buena parte de la carta es un argumento jurídico, y aquí está el corazón de su defensa: hoy, sostienen, no existe una ley clara para que un grupo de su tamaño se someta.
Para explicarlo, citan la Sentencia C-525 de 2023 de la Corte Constitucional, que marcó dos caminos distintos. Uno es para los grupos con carácter político (las guerrillas), con los que el Gobierno sí puede hacer diálogos de paz y eventuales acuerdos. El otro es para las estructuras criminales de alto impacto (como ellos mismos), con las que solo caben acercamientos para un sometimiento a la justicia.
Y ahí está el nudo: según esa sentencia, las reglas de ese sometimiento solo las puede definir el Congreso mediante una ley, no el jefe de Estado por su cuenta. El Clan del Golfo recuerda que fue reconocido como Grupo Armado Organizado en 2025, lo que lo cobija bajo el Derecho Internacional Humanitario (DIH), pero insiste en que falta la ley que ponga las reglas del juego.
El antecedente que le recuerdan a De la Espriella

Foto: Colprensa.
Para justificar su desconfianza, el grupo apela a un caso que el propio presidente electo conoce de cerca. Le recuerda que las antiguas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se sometieron hace 21 años, "proceso del cual usted honrosamente fue asesor".
¿El resultado, según ellos? Un fracaso. Citan un fallo de la Corte Suprema según el cual, al ritmo actual, el proceso de Justicia y Paz tardaría 59 años y medio en terminar. Por eso concluyen, con dureza: "Eso no es sometimiento a la justicia: es una condena lenta sin fecha de término".
La jugada inesperada: que entren EE. UU. y Reino Unido
El punto más sorpresivo es una invitación. El Clan le pide a De la Espriella que sume a la mesa a dos gobiernos: el de Estados Unidos y el del Reino Unido.
Los quiere "como socios de la construcción de país", apelando al interés de esas potencias en transformar las economías ilegales de las zonas donde el grupo manda. Es una apuesta que, de paso, busca darle peso internacional a su proceso.
Con todo, el grupo cierra tendiendo la mano. "Estamos listos, Señor Presidente", afirma.
Dice estar dispuesto a recibir al nuevo Comisionado de Paz y a los funcionarios que designe De la Espriella, y a seguir conversando con el acompañamiento de los países mediadores: España, Noruega, Suiza y Catar.
La carta la firma el Estado Mayor Conjunto del Clan del Golfo, con copia a las embajadas mediadoras, la OEA, la Conferencia Episcopal y la Presidencia.
De la Espriella se posesiona el 7 de agosto y ha prometido acabar con la "paz total". Su ultimátum ya tuvo respuesta: el grupo más grande del país dice estar listo para entregarse, pero marca sus condiciones. La decisión de si las acepta, o si cumple su amenaza, será suya.
