Día del Periodista en Colombia: ¿por qué se celebra cada 9 de febrero y cuál es su origen?
Esta fecha se remonta a la primera publicación de un diario en Bogotá. Le contamos además, cuál ha sido el papel de la mujer en este oficio.

Cada 9 de febrero se recuerda uno de los momentos fundacionales de la historia editorial y cultural de Colombia. Ese día, en 1791, comenzó a circular el Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, una publicación que marcó el nacimiento de la prensa en la capital y se convirtió en uno de los pilares del periodismo colombiano.
El proyecto estuvo bajo la dirección de Manuel del Socorro Rodríguez, intelectual y bibliotecario público de la entonces Biblioteca Pública —hoy Biblioteca Nacional de Colombia—, quien concibió el periódico como un espacio para informar y formar.
Le puede interesar: Raúl Benoit, experimentado periodista colombiano, falleció a los 65 años: "Partió en paz"
Sus páginas daban cuenta de la actividad política de España, los acontecimientos militares y escenas de la vida cotidiana en tiempos de la colonia, convirtiéndose en una ventana al mundo para los lectores de la época.
Así fue la primera publicación del Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá. Archivo de Bogotá
265 ediciones del Papel Periódico
El Papel Periódico logró mantenerse en circulación con una disciplina inusual para su tiempo: publicó 265 ediciones semanales sin interrupción y fue leído principalmente por sectores ilustrados. Además, reunió las plumas de figuras clave del pensamiento y la ciencia, como Francisco José de Caldas, Antonio Nariño, Francisco Antonio Zea y José Celestino Mutis, nombres que luego marcarían el rumbo intelectual del país.
No obstante, la historia del periodismo en Colombia tiene antecedentes aún más tempranos. Antes de la aparición del Papel Periódico, el 12 de julio de 1785 ya se habían difundido noticias impresas sobre un terremoto ocurrido en Bogotá, considerado el primer registro periodístico en el territorio.
A esta fecha se suma otra conmemoración en el calendario nacional. El 4 de agosto, establecido por la Ley 1016 de 2006 como el Día del Periodista y Comunicador, recuerda la publicación de Los Derechos del Hombre en 1794 por Antonio Nariño, un acto editorial que no solo difundió ideas revolucionarias, sino que reafirmó el poder de la palabra escrita como herramienta de transformación social.
Las mujeres en el periodismo
Aunque Bogotá vio nacer su primer periódico el 9 de febrero de 1971, el periodismo no fue, durante décadas, un camino abierto para las mujeres.
Solo hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX comenzaron a asumir este oficio como una opción profesional legítima, enfrentándose a estructuras que habían sido diseñadas, casi exclusivamente, por y para hombres.
Emilia Pardo Umaña es reconocida como la primera mujer periodista de Colombia. Nacida en Bogotá en 1907, desafió los límites impuestos a su género en una época en la que la opinión pública femenina era vista como una excepción incómoda.
Ella fue Emilia Pardo Umaña, la primera mujer periodista en Colombia. Diario de Paz Colombia
Inició su carrera como redactora de la página social de El Espectador, se consolidó como columnista de opinión y fue parte de la junta fundadora del Círculo de Periodistas de Bogotá. También escribió para El Tiempo, medio en el que mantuvo su voz crítica hasta su fallecimiento, el 18 de diciembre de 1961.
Antes y después de ella, otras mujeres ya habían comenzado a disputar el espacio público a través de la palabra escrita. Soledad Acosta de Samper, una de las figuras más influyentes de la cultura colombiana del siglo XIX, fue precursora del feminismo y fundó revistas y periódicos durante más de tres décadas, entre ellos La Mujer, una publicación quincenal que circuló desde 1878.
A su lado, Ofelia Uribe Durán destacó como periodista, educadora, política y líder sufragista, ampliando el horizonte de lo posible para las mujeres en la vida pública.
Con el pasar de los años aumentaron las mujeres en las redacciones, sin embargo, las violencias no desaparecieron. El informe global sobre el estatus de las mujeres en los medios de comunicación, publicado en 2014 por la International Women’s Media Foundation (IWMF), reveló que muchas periodistas optan por guardar silencio frente a los riesgos que enfrentan en una profesión que sigue siendo mayoritariamente masculina.
Las mujeres han logrado asumir múltiples tareas. Freepik
Dos tercios de las 977 periodistas entrevistadas afirmaron haber sufrido intimidaciones, amenazas o abusos relacionados con su labor. En un tercio de los casos, el agresor era su superior jerárquico. Casi la mitad reportó acoso sexual y más de una quinta parte, violencia física.
En Colombia, la realidad no es distinta. Una encuesta realizada en 2017 por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) evidenció que el 40 % de las periodistas ha percibido tratos diferenciados por parte de jefes, colegas o fuentes, así como acoso y discriminación en las salas de redacción. Persisten, además, estereotipos que condicionan la asignación de fuentes y coberturas según el género.
Lea además: ¿Quién fue Alfonso Castellanos?, el periodista que nos enseñó a preguntar
Desafios para las mujeres en el periodismo
Más allá de las violencias, las mujeres periodistas continúan enfrentando barreras estructurales: la baja participación en cargos directivos y la limitada presencia en coberturas consideradas “duras”, como política, orden público, temas judiciales o editoriales.
En Latinoamérica, hay figuras más actuales como María Elena Salinas, Natalia Viana o Jineth Bedoya, quienes han alcanzado lugares tan destacados en el gremio que han dedicado parte de sus carreras a resaltar el rol de las mujeres en la reportería.
Las tres periodistas María Elena Salinas, Natalia Viana y Jineth Bedoya. Redes sociales / Fotomontaje Minuto60
La Fundación Gabo cita que estas tres periodistas coinciden en que las mujeres en esta profesión han tenido que afrontar dificultades como las siguientes:
Exclusión histórica de ciertos espacios
Un punto común es haber tenido que irrumpir en áreas consideradas “territorio masculino”. El periodismo serio y de riesgo ha sido culturalmente reservado para los hombres.
La violencia y el acoso
Las agresiones —físicas, simbólicas, digitales y laborales— atraviesan los relatos de las tres. Estas formas de violencia no son hechos aislados, sino parte de una estructura que pretende intimidar y silenciar.
Menor credibilidad asignada a las mujeres
La voz femenina, en algunos casos, aun es percibida como menos autorizada para hablar de política, economía o justicia. El cuestionamiento a las mujeres suele centrarse en su identidad y no en su trabajo.
El periodismo hecho por mujeres no solo ha resistido estructuras machistas, sino que las ha transformado. Su presencia ha obligado a replantear agendas, rutinas, jerarquías y temas históricamente marginados.
Esta profesión debe permitir contar el mundo desde múltiples miradas y dejar que esas miradas tengan poder y credibilidad.
