Miércoles de Ceniza 2026: inicia la Cuaresma con ayuno y reflexión espiritual
La jornada marca el comienzo de 40 días de oración y penitencia, con normas de ayuno, abstinencia y ritos simbólicos en templos del país.

La Iglesia católica en Colombia conmemora este 18 de febrero el Miércoles de Ceniza, fecha que marca el inicio de la Cuaresma, un tiempo litúrgico de cuarenta días previo a la Semana Santa. En parroquias y templos del país, miles de fieles participan en ceremonias que combinan tradición, simbolismo y normas espirituales centradas en la oración y la penitencia.
Este día representa un llamado a la conversión y a la renovación interior. Para los creyentes, no se trata solo de un acto externo, sino del comienzo de un proceso personal de reflexión que culmina con la celebración de la Pascua.
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Fieles reciben la cruz de ceniza al iniciar la Cuaresma. AFP
El comienzo de la Cuaresma
Con la imposición de la ceniza se abre oficialmente el tiempo cuaresmal. Durante estas semanas, la Iglesia invita a fortalecer la vida espiritual mediante prácticas como el ayuno, la abstinencia y la oración constante.
En ciudades como Bogotá, las parroquias organizan varias misas a lo largo del día para facilitar la asistencia. En muchos casos, los fieles pueden acercarse únicamente a recibir la ceniza, incluso si no participan en toda la Eucaristía.
La jornada suele congregar a personas de distintas edades que buscan iniciar este periodo con un gesto simbólico de humildad y compromiso espiritual.
¿Qué simboliza la ceniza?
El rito central consiste en que el sacerdote o ministro traza una cruz de ceniza en la frente del creyente mientras pronuncia frases como “polvo eres y en polvo te convertirás” o “conviértete y cree en el Evangelio”. Estas palabras recuerdan la fragilidad humana y la dimensión trascendental de la vida.
Las cenizas utilizadas provienen de la quema de los ramos bendecidos durante el Domingo de Ramos del año anterior. Este detalle une simbólicamente el inicio y el cierre del ciclo litúrgico, reforzando la idea de continuidad en la tradición cristiana.
Aunque profundamente arraigado, el gesto no es obligatorio. Incluso personas no católicas pueden recibir la ceniza como un signo simbólico de recogimiento.
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La cruz de ceniza simboliza conversión y humildad. Redes sociales
Normas de ayuno y abstinencia
El Miércoles de Ceniza también implica compromisos concretos. La Iglesia establece el ayuno para personas entre los 18 y 59 años, quienes deben reducir la cantidad habitual de alimentos durante el día.
La abstinencia de carne, por su parte, es obligatoria desde los 14 años el Miércoles de Ceniza y todos los viernes de Cuaresma. Estas prácticas buscan promover la disciplina personal y el sacrificio como expresión de fe.
Niños, adultos mayores y personas con condiciones médicas especiales están exentos de estas obligaciones. En tales casos, se recomienda optar por otras formas de penitencia, como dedicar más tiempo a la oración o realizar actos de caridad.
¿Por qué cambia la fecha cada año?
La fecha del Miércoles de Ceniza varía anualmente porque depende del calendario de la Semana Santa, que a su vez está determinado por el calendario lunar. En el año 325, el Concilio de Nicea estableció que la Pascua se celebraría el primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera.
A partir de ese cálculo se determina el Domingo de Ramos y, retrocediendo cuarenta días sin contar los domingos, se fija el Miércoles de Ceniza. Este año, la celebración tiene lugar el 18 de febrero.
Tras esta jornada comienzan cinco domingos de Cuaresma antes de la Semana Santa, periodo que invita a los creyentes a vivir con mayor profundidad su fe.

Símbolo de penitencia en el Miércoles de Ceniza. Redes sociales
Más allá del ámbito religioso, la fecha también influye en tradiciones culturales en distintas regiones, pues marca el cierre de celebraciones previas y el inicio de un tiempo de mayor recogimiento.
Con el paso de los siglos, la imposición de la ceniza ha evolucionado desde antiguas prácticas penitenciales hasta convertirse en una celebración abierta a toda la comunidad. Hoy continúa siendo uno de los signos más visibles del cristianismo y una invitación a la introspección, el silencio interior y la transformación personal.
