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Especial | Sismo en Colombia: lecciones de Nepal, Haití, Chile y México que explican la respuesta

Tras el temblor en Chocó, la experiencia de otros países, incluso de Nepal, muestran cómo funciona la coordinación internacional ante una tragedia.

¿Cómo atienden la emergencias otros países tras fuertes terremotos? - Crédito: Captura de Pantalla
Vannesa Ruiz
Vannesa Ruiz Periodista
28 AGO 2026 - 01:30Actualizado: 28 AGO 2026 - 01:36

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Este año, de manera inesperada, Colombia ha tenido que probar la efectividad del Sistema Nacional de la Gestión del Riesgo de Desastres, Sngrd. De hecho, la reacción que se tuvo ante terremoto del pasado 10 de agosto en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, es el resultado de experiencias vividas y espejos internacionales que determinan mucho de lo que hoy se hace en materia de atención y reconstrucción.

Durante este año y según el Sistema Geológico Colombiano (SGC), se han registrado más de 9.000 sismos, en mayoría, no tan graves, pero en Colombia se han vivido situaciones que han obligado a que se mejore la reacción, así como les ha tocado a países como Nepal, Japón o a Chile.

¿Cuáles son los desastres que marcaron a Colombia?

Según Germán Infante, profesor y experto en relaciones internacionales, en especial en temas de cooperación para gestión de desastres, tres tragedias le hicieron replantear al Estado colombiano cómo atender emergencias.

  • El maremoto de Tumaco de 1979

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Maremoto de Tumaco de 1979. Foto: Servicio Geológico colombiano.

  • El terremoto de Popayán de 1983

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Terremoto de Popayán de 1983. Foto: Servicio Geológico colombiano.

  • La avalancha de Armero de 1985.

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La avalancha de Armero de 1985. Foto: Servicio Geológico colombiano.

Estas experiencias llevaron a fortalecer el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd y los mecanismos para recibir y canalizar recursos internacionales.

Según Infante, “nosotros como Colombia tenemos una historia larguísima y en muchos sentidos de manera ejemplar el tratamiento de los terremotos”.

¿Cuál es la importancia de Nepal en la gestión de desastres y la recepción de ayudas?

Entiendo que Colombia, por su historia, termina siendo un importante referente en atención de desastres, hay otros países que también se destacan y uno es Nepal.

Aunque las imágenes de la avalancha de este miércoles 26 agosto son impresionantes, se trata de un territorio con gran experiencia, tanto, que en 2015 terminó siendo un actor fundamental para que se lograra una cooperación más efectiva.

En 2015, el país asiático sufrió dos sismos que dejaron un balance de 8.900 muertos y más de 100.000 heridos, recuerda Infante.

“Por esos dos sismos del 2015, Nepal activa todo su sistema de gestión de riesgo de desastres en Katmandú. Entonces, ya había una coordinación central que iba a canalizar todos los esfuerzos, bajo la metodología, Insarag”, explica.

Isarag es el Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate. Una red de la que hacen parte 90 países y organizaciones de las Naciones Unidas. Y con base en sus guías están los Equipos de Búsqueda y Rescate Urbano, que se especializan en localizar, extraer y estabilizar a personas atrapadas.

Según cuenta el experto, Naciones Unidas también intervino en 2015 para ayudar a Nepal y realizó un llamado internacional urgente para recibir todas las ayudas de primera línea, por lo que se canalizaron cerca de 422 millones de dólares para atender 2.8 millones de personas afectadas por los dos sismos.

“La evaluación posterior en Nepal fue muy clara en unos puntos. Solo los equipos USAR clasificados y ajustados a las guías Insarag fueron realmente efectivos. Y muchos equipos que no fueron, que no estaban clasificados en esa caracterización internacional llegaron tarde, sin autosuficiencia y terminaron consumiendo recursos locales”, afirma.

Haití, Chile y México, las lecciones que sus experiencias dejaron

Los casos de Haití, Chile y México permiten entender tres dimensiones distintas de la gestión de una emergencia: la coordinación de la ayuda internacional, la calidad de las construcciones y la preparación de la población.

Haití, en 2010, representa el contraste negativo, dice Infante. Después del terremoto llegó una cantidad masiva de ayuda internacional, pero la falta de coordinación terminó generando nuevos problemas. El Estado quedó severamente afectado, murieron funcionarios que tenían conocimiento sobre la respuesta y numerosas organizaciones llegaron sin una articulación clara.

Como consecuencia, aparecieron donaciones no solicitadas, medicamentos vencidos, alimentos inadecuados y ropa usada. La saturación de la logística incluso complicó la respuesta humanitaria.

La principal lección, según el profesor, es contundente:

La ayuda sin coordinación puede convertirse en parte del problema o en un problema mucho mayor y que la solidaridad para ser útil tiene que ser ordenada.

Germán Infante, profesor de la Universidad Javeriana

En el extremo contrario aparece Chile, que en 2010 enfrentó un terremoto de magnitud 8,8 y registró 507 fallecidos. El caso es utilizado como ejemplo de la importancia de contar con normas estrictas de construcción y mecanismos de responsabilidad.

Chile cuenta con un código sismorresistente estricto y reglas que establecen responsabilidades sobre la construcción. La discusión resulta especialmente relevante para Colombia, donde actualmente se evalúan las viviendas afectadas por el sismo del 10 de agosto para determinar cuáles pueden ser reparadas.

Estas evaluaciones no solo permiten establecer el nivel de daño de una vivienda, sino también identificar posibles fallas en los materiales, diseños o procesos de construcción. La reconstrucción, por tanto, también puede convertirse en una oportunidad para corregir las condiciones que aumentaron la vulnerabilidad frente al terremoto.

El tercer caso es México, cuyo terremoto de 1985 dejó una profunda huella en las políticas de prevención. La tragedia contribuyó a consolidar una cultura del simulacro que tiene como uno de sus principales referentes el ejercicio nacional que se realiza cada 19 de septiembre.

Colombia también ha incorporado este tipo de mecanismos y realiza simulacros de evacuación como parte de sus estrategias de preparación ante emergencias. Sin embargo, a diferencia de Chile, no se han evidenciado sanciones por quienes incumplen las normas para realizar construcciones.

Los tres casos dejan, así, una misma conclusión desde diferentes perspectivas: no basta con responder cuando ocurre un terremoto. La capacidad de un país para enfrentar una emergencia depende de la preparación previa, de la calidad de sus construcciones, de la coordinación de la ayuda internacional y de la capacidad de la población y las instituciones para reaccionar de manera organizada.

Los retos de la reconstrucción en Colombia

Teniendo en cuenta las experiencias internacionales, y las propias, el ingeniero en sismorresistencia Omar Darío Cardona, coincide en que lo importante no es solo la respuesta inmediata, sino el papel del Estado para hacer la reconstrucción. Esto se debe a que un terremoto puede generar costos enormes para las finanzas públicas al tener que reconstruir hospitales, colegios, vías y redes de servicios, además de brindar apoyo a las familias afectadas.

Por eso, el experto insiste en que la atención de una emergencia de esta magnitud no puede depender únicamente de la ayuda externa.

“No se puede tratar como un asunto de caridad o solidaridad, sino como una responsabilidad institucional. El Estado debe tener previamente mecanismos, recursos, expertos y planes para responder”, afirma.

Asimismo, enfatiza en la importancia de reconstruir pensando en la vulnerabilidad, es decir, el impacto no es igual para todos. Las personas con menos recursos suelen vivir en construcciones más precarias y, además, tienen menos capacidad económica para recuperarse. Por eso, señala que la reconstrucción también es un problema social y económico, no únicamente de infraestructura.

En ese camino, Colombia tiene que aprender de su propia experiencia y de los errores y aciertos de otros países, entendiendo sobre todo que reconstruir no significa volver al punto de partida, sino tener la oportunidad de transformar las ciudades y prepararlas mejor para algo tan impredecible como los desastres naturales.

*Con reportería de Katherine Vega.

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