Histórico: la Sagrada Familia alcanza su punto más alto tras coronar la Torre de Jesucristo
Con 172,5 metros de altura, el templo culmina la estructura más ambiciosa del proyecto diseñado por Antoni Gaudí.

La Sagrada Familia ya toca el punto más alto de su historia. Este viernes quedó instalado el brazo superior de la cruz que corona la Torre de Jesucristo, permitiendo que el templo alcance oficialmente los 172,5 metros de altura previstos por Antoni Gaudí.
Con esta pieza se culmina la ejecución exterior de la torre más elevada del conjunto y se completan las seis torres centrales proyectadas en el diseño original. La silueta de Barcelona cambia así de forma definitiva, marcando un nuevo hito arquitectónico tras más de 140 años de construcción.
La estructura quedó fijada poco antes de las 11 de la mañana, en una operación milimétrica condicionada por el viento. La maniobra pudo seguirse desde distintos puntos de la ciudad y también a través de los canales oficiales de la Sagrada Familia, que agradeció el acompañamiento en un momento calificado como histórico.
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Más de 140 años después del inicio de su construcción, el templo alcanza un hito clave en su camino hacia la finalización. AFP
El templo se corona
La pieza instalada corresponde al sexto y último brazo de la cruz que remata la Torre de Jesucristo, la más alta del complejo. Con su colocación, el templo alcanza los 172,5 metros que Gaudí dejó plasmados en sus planos.
El elemento es monumental: mide 17 metros de alto, equivalente a un edificio de cinco plantas; tiene 13,5 metros de ancho y supera las 12 toneladas de peso. Está revestido con 15.000 piezas cerámicas elaboradas a partir de 500 moldes distintos y en siete tonalidades de blanco, lo que potencia su luminosidad bajo el sol.
Con esta instalación quedan completadas las seis torres centrales. En total, la basílica contará con 18 torres: doce dedicadas a los apóstoles, cuatro a los evangelistas, una a la Virgen María y la central a Jesucristo.
Récord mundial
Con sus 172,5 metros, la Sagrada Familia se consolida como la iglesia más alta del mundo. El récord ya se había alcanzado en octubre, cuando la torre superó los 161,53 metros de la aguja de la iglesia mayor de Ulm, en Alemania, conocida como Ulmer Münster.
No obstante, la altura respeta el límite simbólico que Gaudí estableció. El templo no debía superar a la naturaleza, por lo que se mantiene por debajo de los 177,72 metros que alcanza el cercano monte Montjuïc. Según la tradición, el arquitecto consideraba que su obra humana no podía imponerse a la creación divina.
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Juan José Omella estuvo en la Sagrada Familia para bendecir una misión humanitaria hacia Ucrania. AFP
Mirador y simbolismo
En los próximos meses continuarán los trabajos para retirar el andamiaje y acondicionar el interior de la torre. El objetivo es habilitar un mirador desde el que se pueda contemplar Barcelona en 360 grados. Desde la dirección de las obras se aclara que no será solo un atractivo turístico, sino también un espacio de elevación espiritual.
En el interior de la cruz se instalará una escultura del Agnus Dei, el Cordero de Dios, creada por el artista italiano Andrea Mastrovito. Asimismo, se incorporarán inscripciones litúrgicas en latín como Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus y Tu solus Altissimus, junto a las palabras Amén y Aleluya.
La culminación de la torre era una prioridad para la Junta Constructora, especialmente ante la previsión de que el papa León XIV visite Barcelona los días 9 y 10 de junio para bendecirla, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí. Aunque la Santa Sede aún no ha confirmado oficialmente la asistencia, la inauguración está prevista para el 10 de junio.

La iglesia más alta del mundo ya corona el cielo de Barcelona. AFP
El próximo desafío
Con la altura ya alcanzada, la atención se centra ahora en la Fachada de la Gloria, concebida como la entrada principal del templo. Se trata del último gran reto estructural y su finalización podría extenderse hasta 2036.
Durante la jornada también estuvo presente el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, quien acudió al recinto para bendecir la partida de la Caravana de la Bondad, una misión humanitaria hacia Ucrania organizada por la monja Lucía Caram.
La colocación del brazo superior no solo representa un logro técnico y arquitectónico, sino también un momento simbólico para Barcelona y para una de las obras más emblemáticas del mundo. Con la cruz ya instalada, la Sagrada Familia alcanza por fin la altura soñada por Gaudí y redefine el horizonte de la ciudad.
