Se cumple un año del último ‘Habemus Papam’: así ha sido el pontificado de León XIV
El papa celebra este 8 de mayo el primer aniversario de su elección a la sede de Pedro, con un sello único y un compromiso por la paz mundial.

El primer Habemus Papam, lo anunció la multitud con un estruendoso clamor que se elevó desde la plaza al primer hilo de humo blanco salido de la chimenea de la Capilla Sixtina. Luego llegó el anuncio del cardenal protodiácono, a las 7:12 p. m., Robertum Franciscum.
Finalmente, la aparición tras las pesadas cortinas de terciopelo de la Logia de las Bendiciones a las 7:23 p. m.: en una muceta roja, manos juntas, una sonrisa apenas insinuada, los ojos húmedos por la emoción. Robert Francis Prevost se convertía en el 267º Sucesor de Pedro: cuyo nombre sería León XIV.
Al caer la tarde de ese mismo día, hace 12 meses, la historia bimilenaria de la Iglesia inició un nuevo capítulo con la elección de un nuevo Pontífice, elegido en un rápido Cónclave por 133 cardenales. El primer papa de los Estados Unidos, nacido hace 70 años en Chicago, con alma peruana luego de más de 22 años vividos en el país latinoamericano; es un ‘hijo de san Agustín’, proveniente de la Orden agustiniana, de la que fue prior general durante dos mandatos.
Un papa de raíces mixtas, experto tanto en matemáticas como en lenguas y Derecho canónico, párroco y obispo entre las calles polvorientas de Chulucanas, Trujillo y Chiclayo, y cardenal prefecto del Dicasterio para los Obispos. Un Pontífice de trayectoria diversa, que habló al mundo en su primera aparición en italiano, español y latín, leyendo un texto escrito de su puño y letra, en el que la palabra “paz” aparecía 10 veces.
Esfuerzos por la paz
Por esta paz —“desarmada y desarmante”, como la definió aquel 8 de mayo con una expresión que se convirtió en sello del pontificado— el Santo Padre ha pronunciado durante este año llamamientos vigorosos: desde el “¡Nunca más la guerra!” del primer Regina Caeli desde el balcón central de la Basílica vaticana, hasta el dedo acusador contra los señores de la guerra cuyas manos “están llenas de sangre”, como dijo durante la misa del Domingo de Ramos (29 de marzo), pasando por la denuncia de quienes están “esclavizados” por la muerte “para hacer de sí mismos y de su propio poder "el ídolo mudo, ciego y sordo al cual sacrificar todo valor y pretender que el mundo entero se doblegue ante él”, expresada en la Vigilia de oración por la paz en San Pedro el 11 de abril.
Por la paz, León XIV se reunió con representantes de Hezbollah en el Líbano, recibió a los presidentes de Palestina e Israel, Abbas y Herzog, para reiterar a ambos la urgencia de un alto el fuego en Gaza y de la solución de los dos Estados; mantuvo conversaciones telefónicas con varios líderes de naciones en guerra, incluido el presidente ruso Vladímir Putin, quien durante el pontificado anterior de Francisco no había mostrado ninguna apertura al diálogo.
🎶 Patti Smith inaugura il Padiglione della Santa Sede a @la_Biennale con “SonicPrayer” nella Chiesa degli Scalzi a #Venezia
— Vatican News (@vaticannews_it) May 8, 2026
L’orecchio è l’occhio dell’anima: un invito all’ascolto, alla contemplazione, ispirato a Ildegarda di Bingen.#VaticanNewsIT⬇️https://t.co/EZIBEfA93g pic.twitter.com/iUQMtn7Bqe
Nuestro trabajo principal no trata de una cosa pública que declaramos por las calles, es más bien un poco tras bambalinas. Es, de hecho, una cosa que ya hemos hecho y continuaremos haciendo para buscar, por así decirlo, convencer a las partes para abandonar las armas, la violencia, y que vengan juntas a la mesa del diálogo. Buscar respuestas y soluciones que no sean violentas, sino que puedan ser más eficaces, y mejores para el pueblo.
Papa León XIV
En estas declaraciones del Pontífice se encuentra la clave de muchas iniciativas emprendidas en este primer año de pontificado, comenzando por la primera oferta, pocos días después de la elección, de abrir los ‘Sagrados Palacios’ para convertirlos en sede de negociaciones entre Rusia y Ucrania.
Mensaje a los jóvenes
A muchos jóvenes ha visto el papa en estos meses gracias a las numerosas celebraciones del Jubileo de la Esperanza, abierto por Francisco y concluido por él el 6 de enero, solemnidad de la Epifanía, con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. El momento culminante del Año Santo fue ciertamente el Jubileo dedicado a los jóvenes, del 28 de julio al 3 de agosto. Protagonistas fueron más de un millón de muchachos y muchachas de distintas edades y procedencias que llenaron las calles de Roma durante días y luego se dirigieron a Tor Vergata para la vigilia y la misa con el Sucesor de Pedro.
Un espectáculo de rostros, luces, colores, banderas y teléfonos móviles listos para grabar las palabras del Pontífice, que animó a las nuevas generaciones a no conformarse con la superficialidad, sino a construir vínculos auténticos, superando la hiperconectividad y la incomunicación, aspirando a la santidad.
De aquellos días queda también grabada la sorpresa de León XIV apareciendo en jeep por la Via della Conciliazione y la Plaza de San Pedro para saludar a la multitud reunida para la celebración de apertura del Jubileo. “¡Vosotros sois la luz del mundo!”, gritó a la plaza el Obispo de Roma.
Reformas en la Curia
En el 2026 del también llegaron los primeros nombramientos internos importantes: dos jefes de dicasterio, monseñor Filippo Iannone como prefecto para los Obispos y monseñor Anthony Randazzo, prefecto para los Textos Legislativos; el nuevo sustituto para la Secretaría de Estado, el arzobispo Paolo Rudelli, en lugar de monseñor Edgar Peña Parra, nombrado nuncio en Italia; el prefecto de la Casa Pontificia, Petar Rajič.
Luego, el agustino padre Edward Daniang Daleng, vicerregente de la Prefectura de la Casa Pontificia; monseñor Anthony Onyemuche Ekpo, asesor de la Secretaría de Estado; y los nombramientos de los arzobispos de Nueva York, Ronald Hicks, y de Westminster, Charles Phillip Richard Moth.
Con información de Vatican News.
