16 años de la muerte de Luis Andrés Colmenares: lo que la Corte dio por probado y lo que no se supo
Primer aniversario con el caso cerrado: la justicia absolvió en firme a Laura Moreno y dejó una duda insalvable sobre las fracturas del estudiante.

La familia de Luis Andrés Colmenares llegó este sábado a los 16 años de su muerte con una sola certeza judicial: el estudiante de la Universidad de los Andes murió ahogado en el caño El Virrey, en el norte de Bogotá, y la Corte Suprema de Justicia no pudo establecer si antes de caer al agua lo golpearon.
Es el primer aniversario con el caso cerrado. En abril, la Sala de Casación Penal dejó en firme la absolución de Laura Milena Moreno Ramírez, procesada por homicidio agravado, y mantuvo la prescripción a favor de Jessy Mercedes Quintero Moreno, acusada de falso testimonio y encubrimiento.
"16 años sin ti Luis Andrés… Y no me acostumbro a caminar la vida con tu ausencia", escribió este sábado en X el padre, Luis Alonso Colmenares, con la etiqueta #LaOracionDeColmenares. El 1 de octubre, en la misma red, había publicado: "Hoy, otra vez, quisiera despertar en noviembre".
#LaOracionDeColmenares 16 años sin ti Luis Andrés… Y no me acostumbro a caminar la vida con tu ausencia. El dolor se ha aliviado, La herida está sanada, El rencor está borrado con el perdón, pero no te puedo olvidar porque la cicatriz no se borra. No me acostumbro a tu ausencia…
— ✏️LUIS COLMENARES R. (@lcolmenaresr) October 31, 2026
¿Qué dio por probado la Corte sobre la muerte de Colmenares?
La Corte dio por probado que Luis Andrés murió por asfixia por inmersión: aspiró agua del caño estando vivo. Lo sostuvo en la sentencia SP189-2026, del 15 de abril de 2026, con ponencia del magistrado Carlos Roberto Solórzano Garavito.

Luis Andrés Colmenares estudiaba Economía e Ingeniería Industrial en los Andes. Foto: Luis Colmenares.
Las pruebas de esa forma de muerte fueron el líquido turbio hallado en sus vías respiratorias y en su estómago, un hongo en la fosa nasal derecha y la piel arrugada de las manos, propia del contacto prolongado con el agua. Según el fallo, a la asfixia se sumaron las graves lesiones en la cara y el estado de embriaguez en que estaba el joven, que esa noche había bebido en una fiesta de Halloween.
Sobre el origen de las fracturas en la cara y el cráneo, la Sala escribió: "Existe una duda insalvable sobre el origen de las lesiones causadas a Luis Andrés, pues con la prueba obrante en el expediente no es posible concluir que hubieran sido causadas por terceros". Y agregó que "no puede descartarse la posibilidad de que algunas lesiones fueran causadas por terceras personas y otras fueran producto de la caída".
Los magistrados calificaron como razonables las conclusiones de Máximo Duque, perito de la familia, que sostuvo la tesis del homicidio, pero también como plausibles las de los peritos de la defensa, que defendieron la de una caída.
¿Por qué los bomberos no encontraron el cuerpo en la primera búsqueda?
Para la Corte, lo más probable es que el cuerpo sí estuviera en el caño cuando pasaron los bomberos y que ellos no lo vieran. El fallo dejó probado que ninguno de los rescatistas de ese primer operativo cruzó el túnel de concreto del caño, el tramo donde sus compañeros lo hallaron horas después.

Bomberos no cruzaron el túnel del caño El Virrey donde estaba Colmenares, según la Corte. Foto: Colprensa.
Durante el juicio, la audiencia se trasladó al caño y se recreó la búsqueda con la bombera Yadira Piamonte. La réplica del cuerpo quedó en una especie de hueco, con más agua y lejos de los dos puntos de ingreso, en una zona que ella no podía ver "aun en las circunstancias más favorables". "Este fue otro de los lamentables sucesos que han impedido que se esclarezca la muerte de Luis Andrés", escribió la Sala.
Según testigos del proceso, el agua del caño tenía entre 8 y 20 centímetros de altura esa madrugada. El perito Carlos Herrera concluyó que, aun en las condiciones más adversas, el canal podía arrastrar un cuerpo como el de Luis Andrés. La Corte consideró inverosímil que unos agresores cargaran un cuerpo de casi 80 kilos hasta un sitio de difícil acceso, sin ser vistos, en una zona llena de gente por el 31 de octubre y donde ya buscaban familiares y amigos.
Los errores de la Fiscalía que señaló la Corte

Laura Moreno y Jessy Quintero estuvieron con Luis Andrés Colmenares la noche de su muerte. Foto: Colprensa.
La Sala concluyó que el fiscal actuó "con ligereza y falta de claridad" desde la imputación, el 7 de octubre de 2011, y que nunca definió si Laura Moreno participó en el crimen o si fue testigo y ocultó la verdad. Según el fallo, la acusación por homicidio se formuló "al parecer, con el propósito de presionar a Moreno Ramírez para que delatara a los supuestos autores materiales".
La Corte también excluyó una de las declaraciones de Moreno, porque fue interrogada sin abogado y sin advertirle su derecho a no declarar contra sí misma. Además, señaló que no se probó entre ella y Luis Andrés una relación tan estrecha que la obligara por ley a protegerlo, uno de los requisitos para condenarla por no evitar la muerte.
Incluso si se aceptaban los argumentos de la familia, la conducta de Moreno "a lo sumo podría encajar" en el delito de encubrimiento. Ese delito tiene una pena de 18 años, y su plazo de prescripción, de nueve años desde la imputación, venció antes del fallo de segunda instancia, que llegó el 30 de abril de 2021. Los magistrados advirtieron que los cargos exagerados "generan expectativas infundadas en las víctimas".
La comparación con el caso de Jaime Esteban Moreno
El 29 de octubre, Luis Alonso Colmenares comparó en X la muerte de su hijo con la de Jaime Esteban Moreno Jaramillo, estudiante de ingeniería de sistemas de los Andes, de 20 años, que murió tras una golpiza en la madrugada del 31 de octubre de 2025, en Chapinero, después de una fiesta de Halloween.
Dos 31 de octubre: Luis Andrés y Jaime Esteban. Quince años los separan. Una misma noche los une. El 31 de octubre de 2010, mi hijo Luis Andrés salió a celebrar, como tantos muchachos, y no volvió a casa. El 31 de octubre de 2025, quince años después, Jaime Esteban también salió a celebrar, y tampoco volvió. Nunca se conocieron en vida. Hoy los pongo juntos, abrazados, porque la vida los hermanó de la forma más cruel: la misma fecha, la misma fiesta, la misma violencia sin sentido. Y la misma puerta que ya nadie abre de madrugada. Yo conozco esa noche. Conozco la espera, el teléfono que suena a deshoras, la palabra que nadie quiere escuchar. Conozco el silencio de la habitación vacía y la ropa que uno no se atreve a guardar. Por eso no puedo mirar a Jaime Esteban como a un desconocido. Lo siento también como un hijo. Su familia aprende hoy lo que yo aprendí hace dieciséis años: que este dolor no se va. Uno solo aprende a cargarlo. A la familia de Jaime Esteban le llegó la justicia, y doy gracias a Dios por ello. A la mía se le sigue negando. Pero hoy no quiero hablar de jueces. Quiero hablarles a los jóvenes. El 31 de octubre nació como una fiesta para los niños: disfraces, dulces, risas, manos pequeñas tocando puertas. Con los años la convertimos en otra cosa: noche de excesos, de trago sin medida, de peleas, de armas, de desenfreno. Y en medio de esa noche hay muchachos que salen a divertirse y no regresan. Mientras unos celebran, hay padres que reciben la llamada que les parte la vida en dos. Muchachos: diviértanse, bailen, rían, disfrácense. La alegría es suya y se la merecen. Pero cuídense. Cuiden al amigo. No dejen que el trago decida por ustedes. Aléjense de la pelea, aunque los llamen cobardes, porque valiente es el que vuelve a casa. El disfraz se quita al amanecer. La muerte no se quita nunca. Padres: antes de que salgan, abracen a sus hijos y díganles que los quieren. Yo daría lo que me queda de vida por un abrazo más. Y a quien salga esa noche buscando problemas: detrás de cada muchacho hay una madre, un padre y unos hermanos que nunca más volverán a ser los mismos. Ya no más tristezas. Ya no más llantos por culpa del desenfreno. Que este 31 de octubre ninguna familia tenga que ponerle una cinta negra a la foto de su hijo. Luis Andrés, Jaime Esteban: que este abrazo los acompañe donde estén. Aquí abajo seguiremos diciendo sus nombres, para que su partida no sea en vano. Con el dolor de siempre y la esperanza intacta, Luis Alonso Colmenares Rodríguez Padre de Luis Andrés
— ✏️LUIS COLMENARES R. (@lcolmenaresr) October 29, 2026
"Quince años los separan. Una misma noche los une", escribió. En octubre de este año, un juez condenó a 37 años y seis meses de prisión a Juan Carlos Suárez Ortiz y Ricardo Rafael González Castro por homicidio agravado en ese caso.
"A la familia de Jaime Esteban le llegó la justicia, y doy gracias a Dios por ello", publicó el padre de Luis Andrés. "A la mía se le sigue negando", agregó. A los jóvenes les pidió: "Aléjense de la pelea, aunque los llamen cobardes, porque valiente es el que vuelve a casa".
Con información de Colprensa.

