'El manos duras' se fue hace veinte años; la historia de cómo murió Ray Barretto, el hombre que tuvo dos vidas
Barretto, quien se sometió a dos operaciones de corazón en enero de 2006, murió en Nueva Jersey el 17 de febrero de 2006 a los 76 años de edad.

Raymond Barretto Pagán era un gigante. Su estatura era monumental y su música lo fue aún más. Sus manos eran descomunales, pero proporcionales a su grandeza. Amantes del jazz y la salsa saben de qué se les habla cuando se dice que este era el verdadero 'Manos duras'. No en vano, de una dureza especial se debe gozar en la piel para pegarle al cuero de las congas como este hombre lo hizo.
Para definir en pocas palabras al magistral Ray Barreto, el investigador, periodista y escritor colombiano Robert Téllez Moreno tituló la biografía que escribió del artista estadounidense así: Ray Barretto, fuerza gigante.
En 199 páginas, Téllez Moreno les cuenta a sus lectores el origen y el final de Barretto. Pero al cumplirse veinte años de la muerte de este hombre de risa infantil y figura espigada, comparable con la del legendario Pie grande, es necesario hacer una pausa, de arriba a abajo, para retratar el instante mismo en el que murió Barretto para esta vida, sin la necesidad de ponerse un rótulo de inmortal, pues ya lo era.
Cuenta Robert Téllez que Barretto, prácticamente, empezó a morir el mismo día que fue galardonado con el premio Jazz Masters de la National Endowment of Arts (Fundación Nacional de las Artes), el máximo reconocimiento "al que aspira un músico de jazz". Este honor recayó sobre Barretto el 13 de enero de 2006 durante una acogedora noche en la que estuvo redeado del reconocimiento merecido. Pero fuera del recinto, el frío era como él: colosal.
La misma noche de entrega del premio, en el trayecto de regreso a su casa, Barretto se encontró con que la nieve obstruía la carretera a unos metros de la entrada.
Robert Téllez en la biografía 'Ray Barretto, fuerza gigante'

Ray Barretto, galardonado con el Premio Maestro de Jazz de la NEA 2006, habla durante la ceremonia de inducción de los Maestros de Jazz del Fondo Nacional para las Artes en el Hotel Hilton de Nueva York el 13 de enero de 2006, poco después, empezó a morir esa misma noche. AFP.
Téllez describe que Barretto se bajó molesto del automóvil, mientras la nieve arreciaba y él prefirió caminar en el vecindario, decidió enfrentar la crudeza del invierno neoyorkino "dispuesto a abrirse camino con una pala".
Lo que van descubriendo los lectores en esta biografía, escrita por el autor colombiano, es que Barretto llegó a su casa "luchando por respirar a consecuencia del asma".
La decisión del artista "derivó en una pulmonia". En adelante, hubo una serie de dificultades, cuál de todas más difícil:
El sábado 14 de enero sufrió un ataque cardiaco leve
El jueves 19 lo hospitalizaron en el Valley Hospital de New Jersey
Lo sometieron a una cirugía de corazón que incluyó cuatro desvios coronarios
Dos semanas después experimentó mejorías parciales
Luego lo trasladaron al Centro Médico de la Universidad de Hackensack en New Jersey
Le practicaron una traqueotomía: "fue necesaria la ayuda de un respirador artificial"
Barretto padeció una insuficiencia renal que lo llevó a diálisis
Finalmente, a consecuencia de ese colapso general, Raymond Barreto Pagán fallecía a las 5:00 de la madrugada del 17 de febrero de 2006, en presencia de su esposa Annette. Era el momento de que descansaran las manos duras.
Robert Téllez en la biografía 'Ray Barretto, fuerza gigante'
El funeral de Ray Barreto
Entre las múltiples facetas que Robert Téllez compiló en su investigación sobre el artista, resalta que Barretto siempre se mostró esquivo a las ceremonias fúnebres y luchó por mantener una vida familiar muy privada. No obstante, amigos cercanos, entre ellos Ralph Mercado y Willie Colón, motivaron el sepelio en la funeraria Riverside Memorial Chapell, en el corazón de Nueva York, el miércoles 22 de febrero.
Colón, con el apoyo del alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, consiguió gestionar el traslado del cuerpo de Barretto a Puerto Rico, para darle la oportunidad al pueblo boricua de despedirse de su ídolo. El propio Colón tramitó el transporte aéreo de la esposa e hijo del artista.
Robert Téllez en la biografía 'Ray Barretto, fuerza gigante'
Fue la noche del jueves 23 de febrero cuando el público atiborró las instalaciones de la Funeraria Ehret de Río Piedras. Allí llevaron tambores, carátulas de discos y banderas puertorriqueñas, en lo que sería una emotiva despedida musical.
"A mediodía del día siguiente, en la Catedral de San Juan, se llevó a cabo una ceremonia, y el resto de la tarde, el féretro estuvo expuesto en el Arsenal de la Marina en la Puntilla del Viejo San Juan, donde miles de personas hicieron fila para entrar al salón donde se exhibió el ataúd cubierto por la bandera puertorriqueña", narra Robert Téllez.
La ceremonia fue matizada por la participación musical de un puñado de colegas liderados por:
Papo Lucca
Bobby Valentín
Adalberto Santiago
Roberto Roena
En el prólogo de Ray Barretto, fuerza gigante, el productor de la Radio Universidad de Puerto Rico para Son del Caribe y Son de Cuba, Elmer González, consigna una conmovedora descripción sobre los restos mortales de Ray Barretto: "fue cremado y sus cenizas esparcidas en el mar frente a las murallas del Viejo San Juan en su querido Puerto Rico".
Las dos vidas de Barretto
Raymond Barretto Pagán nació el 29 de abril de 1929 en Brooklyn, uno de los cinco distritos de Nueva York. Tenía 76 años de edad al momento de su muerte. Queda en la memoria musical que en 1990 Barretto ganó un Premio Grammy por la canción Ritmo en el corazón, que contó con la voz de La reina de la salsa, Celia Cruz. En 1999 lo incluyeron en el Salón de la Fama Internacional de la Música Latina.
En verdad, era difícil saber si era un jazzista que interpretaba salsa o un salsero que interpretaba jazz. Era como si tuviera dos vidas.
Como dice Robert Téllez, desde que Barretto "se ubicó frente a lo percutivo" fue fiel al ritmo. Dice el escritor colombiano que a esta estrella de la Fania All Stars "le resultaba simple porque era su identidad".
"Fue con su particular manera de asumir la ejecución de las tumbadoras que logró implantar esa carrera musical de más de medio siglo, caracterizada por el ingenio y la innovación; una grandiosa trayectoria que hoy obliga a que su nombre quede inscrito de manera indeleble en la historia del jazz latino y en la historia de la salsa. Sin duda alguna, esas fueron las dos vidas de Barretto".
