¿Cómo leer propuestas políticas sin caer en manipulación?
Con las elecciones cada vez más cerca, revisar con atención las propuestas se vuelve clave para no caer en mensajes manipuladores o emocionales.

En plena época electoral, los ciudadanos se enfrentan a una avalancha de promesas, propuestas y discursos de campaña. Sin embargo, no todas las iniciativas presentadas por los candidatos cuentan con el mismo sustento técnico o viabilidad política; muchas de estas propuestas se diseñan con un trasfondo estratégico, apelando en la mayoría de ocasiones a las emociones para así conectar con el público de manera más rápida.
Para expertos, esta práctica solo obedece a un comportamiento común en elecciones y es que los candidatos terminan armando su plan de Gobierno en la marcha, en los debates, donde identifican al nicho al que apuntan sus ideales y los terminan reforzando para ganar electorado.
De hecho, no es algo que tengan realmente los candidatos listos, sino que, a medida que su viabilidad va incrementando, le van dedicando más tiempo y empiezan a aparecer equipos programáticos un poquito más fuertes.
Juan Fernando Giraldo, politólogo y especialista en opinión pública
Y es que nada es casualidad, en la comunicación política, todo juega a favor de la imagen que el candidato quiere proyectar. Su manera de vestir, su eslogan político, sus aliados, su marketing y hasta el logo de su partido terminan aportando de manera significativa en su resultado. Por lo que termina siendo más importante la imagen que vendió que las mismas propuestas.
¿Por qué algunas propuestas políticas pueden resultar manipuladoras?
Las campañas políticas suelen utilizar estrategias diseñadas para persuadir al electorado. Pero ojo, esto no se traduce literalmente a que todas las propuestas sean engañosas o busquen manipular, sino a que muchas pueden presentarse de manera simplificada o el mismo electorado las intuye por la corriente política que apoya al candidato.
De acuerdo con guías de alfabetización mediática de la UNESCO, uno de los principales desafíos para los ciudadanos a la hora de enfrentarse a una curaduría de las propuestas es identificar cuándo es una política pública concreta y alcanzable y cuándo se trata solo de un eslogan político llamativo.
Por lo que resulta clave el análisis político y la crítica ciudadana, dejando de lado los intereses personales, para realmente saber si obedece a una problemática real, si la solución planteada por el aspirante es alcanzable. Y, si lo que está priorizando el candidato es lo mismo que estoy priorizando yo en mi elección de candidato.
Es importante determinar qué estoy priorizando yo como ciudadano, ¿seguridad sobre educación? ¿Subsidios sobre inversiones? Creo que esa es una manera efectiva de leer propuestas de manera racional
Juan Fernando Giraldo, politólogo y especialista en opinión pública.
Sin embargo, lo que se ha evidenciado en varias elecciones es que la mayoría toma la decisión incluso antes de la publicación de las propuestas y basándose en solo temas personales, “El conocimiento de los programas y de las propuestas de las candidaturas en la práctica no es algo tan de transfondo a la hora de tomar decisiones por el electorado naturalmente, ya ha tomado su decisión a partir de su afinidad”, afirmó Camilo Cruz, docente del programa de Estudios Políticos UniValle.
Estrategias que pueden ayudar a entender las propuestas
Aunque no hay una manera única de entender la política, si hay algunos métodos que se pueden implementar si se busca hacer el ejercicio de elegir propuestas y no candidatos, por ejemplo:
1. Preguntarse cómo se financiará la propuesta
Las políticas públicas requieren recursos. Si un candidato promete ampliar programas sociales o reducir impuestos, debería explicar de dónde saldrá el dinero para sostener esas medidas, así aportaría la confianza de que es algo alcanzable.
2. Revisar si hay datos verificables
Una propuesta seria suele incluir diagnósticos, cifras o estudios que sustenten el problema que busca resolver, así podrán dar cuentas a los ciudadanos de que se ha cumplido lo prometido.
3. Diferenciar entre propuestas y eslóganes
Frases como “acabar con la corrupción”, “mejorar la seguridad” o “defender el empleo” pueden sonar atractivas, pero no necesariamente explican qué acciones concretas se tomarán para lograrlo, por lo que, es importante buscar en los planes de gobierno el ‘¿Cómo?’.
4. Revisar su apoyo en el Congreso
Algunas promesas dependen del Congreso, por eso, la relación del presidente y la rama legislativa resulta sumamente relevante para la ejecución de las propuestas. ¿Mi candidato tiene bancada en el Congreso? ¿Qué otros partidos lo apoyan? ¿Quiénes serán oposición?
5. Comparar con análisis de expertos
Contrastar las propuestas con especialistas en políticas públicas, economía o derecho puede ayudar a identificar si las iniciativas son viables o no. Algunos de estos apoyos pueden encontrarse en instituciones académicas, como por ejemplo, la Universidad de los Andes o la Universidad Nacional de Colombia, las cuales suelen publicar análisis sobre programas de gobierno y políticas públicas en época electoral.
Previo a elecciones hay mucha información, pero, cuando el interés de los ciudadanos es real, se puede encontrar la manera de que llegue la información correcta y el ejercicio de sufragar se haga de manera más consciente.
