¿Más impuestos y menos subsidios? El escenario al que se arriesga Colombia con el FMI
Colombia inició conversaciones con el FMI y un eventual acuerdo podría tener efectos directos sobre el gasto, los impuestos y el dólar.

Colombia vuelve a mirar al Fondo Monetario Internacional (FMI) en un momento de fuertes presiones sobre las finanzas públicas. El Gobierno anunció el inicio de conversaciones con el organismo para explorar alternativas de financiación, aunque por ahora no existe un nuevo acuerdo ni se conocen las condiciones que tendría una eventual operación.
La discusión, por eso, va más allá de cuánto dinero podría conseguir el país, pues si las conversaciones terminan en un programa de respaldo o financiación, las decisiones que acompañen ese acuerdo podrían tener efectos sobre el gasto público, los ingresos del Estado, los subsidios, el comportamiento de la economía y el precio del dólar.
Le puede interesar: Dólar se disparó y cerró al alza hoy en Colombia: así terminó la jornada del 28 de septiembre
“Acudir al Fondo Monetario Internacional es un recurso de emergencia cuando los prestamistas internacionales privados le cobran intereses demasiado altos o desconfían de su capacidad de pago”, explicó a Minuto60 Germán Machado, analista económico de la Universidad de los Andes.
¿Qué pasaría con el gasto público si Colombia llega a un acuerdo con el FMI?
Para Machado, el punto de partida está en la situación de las finanzas públicas. El analista describe un escenario en el que coinciden una caja del Gobierno con poca capacidad, un déficit fiscal elevado, una deuda importante y grandes vencimientos que deben atenderse.
“Esto pasa exactamente en este momento por una tormenta perfecta en las finanzas públicas”, señaló.
En ese escenario, un eventual programa con el FMI tendría que estar acompañado por un plan para estabilizar las cuentas del Estado. Machado advierte que, aunque todavía no se conocen las condiciones de una eventual negociación, entre las medidas que podrían aparecer están una reducción del gasto público, restricciones al crecimiento de la nómina estatal y límites a los presupuestos de los ministerios.
“El FMI apoya a los países pero les pide un plan estricto de estabilización”. Esto no significa que el Gobierno ya haya anunciado recortes de funcionarios, congelamientos de contratación o reducciones presupuestales. Esas medidas dependerían de la negociación y del instrumento que eventualmente se acuerde con el organismo internacional.

¿Qué podría pasar con los impuestos en Colombia?
El otro lado de las cuentas públicas está en los ingresos y si el objetivo de un eventual programa fuera reducir el déficit, Colombia tendría que aumentar sus ingresos, disminuir sus gastos o combinar ambas estrategias. Machado señala que una de las posibilidades sería acudir nuevamente a reformas que permitan incrementar el recaudo.
Cumplir con el FMI suele requerir aumentar los ingresos del Estado, por ejemplo con nuevas reformas tributarias.
Germán Machado, analista económico
Para los colombianos, este sería uno de los puntos más sensibles de una eventual negociación. Una mayor carga tributaria podría afectar a hogares y empresas dependiendo de los impuestos que se modifiquen, las tarifas y las personas o actividades sobre las que recaiga el mayor recaudo.
Por ahora, no existe una reforma tributaria asociada a las conversaciones con el FMI. El escenario planteado por el analista corresponde a lo que podría ocurrir si el Gobierno termina negociando un programa que incluya compromisos de consolidación fiscal.
¿Y qué podría pasar con los subsidios?
Los subsidios también aparecen dentro de este escenario. Machado señala que, para reducir el gasto, una de las posibilidades sería una mayor focalización de las ayudas estatales, de manera que los recursos se concentren en los hogares que más los necesitan.
El analista menciona específicamente subsidios relacionados con servicios públicos, combustibles y transferencias monetarias.
La diferencia sería importante para millones de hogares: no necesariamente se trataría de eliminar todas las ayudas, sino de revisar quiénes las reciben, cuánto reciben y cuánto le cuestan al Estado.
“El FMI suele recomendar la focalización extrema o reducción de subsidios, dejando las ayudas únicamente para la población en pobreza que realmente las necesita”, explicó Machado.
Por eso, cualquier discusión sobre un eventual acuerdo tendría que mirar no solamente las cuentas del Gobierno, sino también el efecto que las decisiones fiscales podrían tener sobre los hogares.
¿Qué pasaría con el dólar y la economía?
El efecto no necesariamente sería igual en el corto y en el mediano plazo, pues una política de austeridad podría quitarle impulso a la economía inicialmente, debido a que el Estado tendría menos capacidad para gastar. Eso podría sentirse en la actividad económica, especialmente si el ajuste es significativo.
Pero el experto también identifica un posible efecto posterior y es que unas cuentas públicas más ordenadas podrían contribuir a reducir la incertidumbre y las presiones sobre la inflación y el mercado cambiario.
“A corto plazo, el anuncio de austeridad frena la economía, pero a mediano plazo ayuda a bajar la inflación y estabilizar el dólar”, sostuvo.
Por su parte, César Pabón, director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, considera que Colombia sí podría conseguir una línea de crédito con el FMI, aunque el acceso dependerá de la capacidad del país para demostrar que está corrigiendo sus desequilibrios.
“Es factible, siempre y cuando Colombia muestre un compromiso claro de corrección de sus desequilibrios y esté dispuesta a cumplir la condicionalidad que eventualmente acompañaría el programa”, explicó. Entre los mecanismos que podrían ser considerados está la Línea de Precaución y Liquidez (LPL), que, según el experto, podría funcionar como un respaldo ante la presión sobre las finanzas públicas y un entorno externo más incierto. “No es un cheque en blanco”, advirtió Pabón.
El ajuste fiscal sería uno de los principales requisitos para acceder a este tipo de financiación. “El ajuste fiscal seguramente sería el punto más importante. Y no bastaría con anunciar un plan: habría que mostrar medidas concretas y evidencia de que el ajuste efectivamente está ocurriendo”, señaló Pabón.
Esto podría traducirse en compromisos relacionados con la reducción del déficit, la trayectoria de la deuda, el gasto público y los ingresos del Estado. El experto también explicó que una eventual línea no necesariamente tendría que utilizarse de inmediato, pues podría mantenerse como un respaldo financiero. “Puede mantenerse de manera precautoria, como un seguro disponible en caso de que las condiciones financieras se deterioren”, agregó.
En materia de costos, Pabón considera que los recursos del FMI podrían resultar más favorables que acudir a los mercados internacionales, especialmente si aumentan las dificultades para conseguir financiación. Sin embargo, el experto advierte que la tasa de interés no sería el único factor que Colombia tendría que evaluar. “El verdadero costo no está solamente en la tasa”, afirmó.
Según explicó, el acceso a estos recursos puede estar acompañado de compromisos, condicionalidad y seguimiento del organismo. “Recursos más baratos, pero sujetos a una hoja de ruta y a seguimiento”, resumió Pabón sobre el posible intercambio que enfrentaría Colombia si finalmente avanza hacia una línea con el FMI.


.webp&w=256&q=75)