Análisis | Lo bueno, lo malo y lo feo del pago del recargo dominical y festivo que subirá en julio
El recargo dominical subirá al 90% en julio. Trabajadores ganan más, pero crecen las dudas sobre el empleo.

El recargo dominical y festivo tendrá un aumento considerable a partir del 1 de julio de 2026, cuando entre en vigencia una nueva etapa de la reforma laboral que elevará este reconocimiento económico del 80 % al 90 %. La medida hace parte de un cronograma gradual que culminará en 2027 con un recargo del 100 %, una cifra que para muchos trabajadores representa la recuperación de un derecho histórico y para algunos empresarios un nuevo desafío en materia de costos laborales.
La decisión impactará especialmente a sectores como comercio, gastronomía, turismo, vigilancia, salud, entretenimiento y transporte, donde miles de personas trabajan regularmente durante domingos y festivos.
Para algunos empleados significará un ingreso adicional importante al final de cada mes, mientras que para numerosas empresas implicará revisar presupuestos, ajustar nóminas y replantear esquemas de contratación.
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Detrás de una medida que parece beneficiar a los trabajadores existen efectos económicos, sociales y empresariales que ya comienzan a generar posiciones encontradas.
¿Qué cambia con el aumento del recargo dominical y festivo?
Desde julio de 2026, quienes trabajen domingos o festivos recibirán un recargo equivalente al 90 % sobre el valor ordinario de la hora laborada. La reforma estableció un incremento gradual que comenzó en 2025 con un recargo del 80 %, continuará este año con el 90 % y llegará al 100 % en julio de 2027.
En la práctica, esto significa que cada jornada dominical o festiva tendrá una mejor remuneración para millones de trabajadores. El cambio también mantiene beneficios adicionales para quienes laboran de manera habitual durante estos días, incluyendo descansos compensatorios remunerados cuando se cumplen determinadas condiciones establecidas por la ley.
Minuto60 consultó a Audrey Rodríguez Ceo de Lexacty SAS y experta en la materia, quien aseguró que "es fundamental analizar esta medida desde una mirada estratégica empresarial. Lo primero es que que hubo un beneficio de la gradualidad, establecido en la norma. Si se hubiera implementado de manera inmediata, el golpe financiero para las organizaciones habría sido devastador".
Que se otrogue año a año, le otorga a los empresarios un margen de adaptación indispensable.
Audrey Rodríguez
Lo bueno: más ingresos para quienes trabajan cuando otros descansan
El aspecto más favorable del incremento es evidente pues miles de trabajadores verán reflejado un aumento en sus ingresos sin necesidad de ampliar su jornada laboral.
En sectores donde los turnos dominicales son frecuentes, el cambio puede representar una diferencia importante en el presupuesto familiar. Empleados de restaurantes, supermercados, centros comerciales, hoteles, clínicas y empresas de vigilancia serán algunos de los principales beneficiados.
"Es evidente que recbirán un estímulo económico directo, reflejado en su nómina. Lo que a nivel macro inyecta liquidez al mercado, sin embargo, las organizaciones seguramente harán foco en la productividad y aquí está el verdadero reto", dijo la analista.
La reforma también envía un mensaje sobre la valoración del tiempo de descanso. Trabajar mientras la mayoría de la población comparte con su familia o disfruta de un día libre tiene un costo personal que ahora será mejor compensado económicamente. Otro elemento positivo es que el incremento podría mejorar la percepción de justicia laboral entre trabajadores que históricamente han considerado insuficiente la remuneración recibida por laborar durante fines de semana y festivos.
Lo malo: ¿Empresas afectadas con el recargo dominical?
No todos observan la medida con el mismo optimismo. Para las empresas, especialmente aquellas que operan de forma permanente durante los siete días de la semana, el incremento significa un aumento directo en los costos laborales.
"Esto no golpea a todas las empresas por igual, pero a empresas que operan de manera continua como la gastronomía, la hotelería, la seguridad, este 10 % adicional representa una presión directa sobre sus utilidades", dijo Rodríguez.

Foto: tomada de redes sociales
Además, un aspecto negativo para las empresas es que se arriesgan a serias sanciones si no cumplen lo ordenado. "Ha salido más costoso el desorden administrativo que el cumplimiento oportuno de la ley. Esto se traduce en que omitir el ajuste al 90 %, es exponer a la organización a multas severas del Ministerio del Trabajo, a la costosa sanción moratoria y a procesos de fiscalización con la UGGP".
La preocupación empresarial no se limita al recargo dominical, pues el cambio llega en un contexto donde también avanzan otras modificaciones laborales, como el fortalecimiento de los recargos nocturnos y la reducción gradual de la jornada laboral, factores que se acumulan dentro de la estructura de costos.
Algunas compañías podrían verse obligadas a reorganizar horarios, reducir horas extras o implementar nuevas estrategias operativas para absorber el impacto financiero de las nuevas obligaciones.
Lo feo: no todo es 'color de rosa' para el empleado
Diversos analistas han advertido que cuando los costos laborales aumentan de forma significativa algunas empresas reaccionan reduciendo contrataciones, automatizando procesos o limitando la expansión de sus operaciones. Aunque todavía es pronto para determinar el impacto real que tendrá esta medida, existe preocupación sobre la posibilidad de que ciertos sectores disminuyan la contratación de personal para domingos y festivos o busquen alternativas para reducir gastos.
A la vez, los analistas explican que con estos pagos extras, también hay descuentos extras para los trabajadores. "Hay que tener mucho cuidado con el seguimiento de la UGGP. Recordemos que con la implementación de la nómina electrónica, tienen acceso en tiempo real a lo que las empresas reportan".
Al pasar el recargo dominical al 90 % automáticamente se modifica el ingreso base de cotización de la seguridad social y parafiscales de esos trabajadores.
Dijo la experta
También surge el riesgo de que algunos empleadores intenten incumplir las nuevas disposiciones o recurran a mecanismos informales para evitar el pago completo de los recargos. En ese escenario, la capacidad de vigilancia y control de las autoridades laborales será determinante para garantizar el cumplimiento de la norma.
El aumento del recargo dominical y festivo al 90 % representa una buena noticia para millones de trabajadores colombianos que sacrifican fines de semana y fechas especiales para mantener en funcionamiento buena parte de la economía.
Julio marcará un nuevo capítulo en ese escenario laboral, mientras los trabajadores esperan ver reflejado el aumento en sus nóminas, empresarios y economistas seguirán observando si el beneficio logra cumplir su objetivo sin generar efectos no deseados sobre el empleo y la competitividad.
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