Guerra en Medio Oriente eleva el precio del petróleo: tocó máximos que no se veían hace semanas
Alcanzó su nivel más alto en un mes, mientras el mercado advierte un posible impacto global en precios.

El petróleo volvió a atraer las miradas en los mercados internacionales, pues en las últimas horas el precio del barril Brent, referencia clave a nivel global, alcanzó los 116 dólares, su punto más alto desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, un conflicto que ya completa un mes sin señales claras de solución.
La escalada del petróleo no solo refleja la tensión geopolítica entre Estados Unidos, Israel e Irán, sino también el temor de los mercados ante posibles interrupciones en el suministro energético mundial. Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde transita buena parte del crudo global y que hoy enfrenta limitaciones operativas.
En paralelo, el precio del WTI, principal referencia en Estados Unidos, superó la barrera de los 100 dólares por barril por primera vez desde finales de febrero, lo que aumenta la presión sobre el gobierno estadounidense y anticipa efectos en la inflación y el costo de vida.
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¿Por qué está subiendo tanto el precio del petróleo?
Detrás del aumento del petróleo hay una combinación de factores que van más allá del conflicto armado. Al inicio de la guerra, el mundo contaba con inventarios de crudo relativamente altos, lo que permitió amortiguar el impacto inicial. Sin embargo, ese “colchón” comienza a agotarse.
De acuerdo con datos del mercado energético, los países del Golfo Pérsico han reducido su producción en cerca de 10 millones de barriles diarios, una cifra que ha puesto en jaque el equilibrio entre oferta y demanda. Aunque algunas refinerías han recortado su actividad especialmente en Asia, la diferencia entre el crudo disponible y el que se necesita sigue creciendo.
La firma Rystad Energy advierte que el mercado está entrando en una fase crítica conocida como “destrucción de demanda”, un escenario en el que los altos precios obligan a reducir el consumo de petróleo de manera forzada. En otras palabras, no es que sobre energía, sino que se vuelve tan costosa que empresas y consumidores dejan de usarla.
Durante las últimas cuatro semanas, los buffers como el crudo en tránsito, el almacenamiento flotante, las liberaciones de las reservas estratégicas y el excedente de preguerra han absorbido el déficit y mantenido el mercado en funcionamiento
Señaló la consultora en un reciente informe.
Este fenómeno suele tener consecuencias directas en la economía global pues el transporte se pone más caro, aumenta el precios de alimentos y la presión inflacionaria en distintos países.
Mientras tanto, el panorama político sigue siendo incierto porque desde Washington se habló de posibles negociaciones con Irán, pero el propio gobierno iraní desmintió cualquier acercamiento formal, incluso aquellos anunciados por Pakistán como mediador.
A esto se suma el movimiento de tropas estadounidenses hacia Medio Oriente, lo que genera dudas sobre si realmente hay una salida diplomática cercana o si, por el contrario, el conflicto podría escalar aún más en las próximas semanas.
Pese a este contexto, desde el gobierno estadounidense intentan bajar la tensión. El secretario de Energía, Chris Wright, aseguró recientemente que se trata de un impacto temporal. “Esto es un shock energético de corto plazo, no de largo plazo”, afirmó durante un evento del sector.
Sin embargo, los mercados parecen no compartir ese optimismo y el comportamiento del petróleo en los próximos días será clave para determinar si el mundo enfrenta una crisis energética más profunda o si, por el contrario, logra estabilizarse antes de afectar de lleno el bolsillo de millones de personas.