Perdió Pogacar | Van Aert conquistó el Infierno del Norte en una brutal batalla en París-Roubaix
Desde los primeros tramos, el caos marcó el desarrollo. Pinchazos, caídas y averías comenzaron a seleccionar el grupo.

La edición 2026 de la París-Roubaix, disputada sobre 258,3 kilómetros entre Compiegne y Roubaix, volvió a hacer honor a su apodo: el “Infierno del Norte”. Con 30 sectores de pavé y 54,8 kilómetros de adoquines, la carrera se convirtió en un ejercicio extremo de resistencia, técnica y supervivencia, donde prácticamente ningún favorito salió indemne.
Desde los primeros tramos, el caos marcó el desarrollo. Pinchazos, caídas y averías comenzaron a seleccionar el grupo, afectando a nombres clave del pelotón. Entre ellos, el propio Tadej Pogacar, quien sufrió problemas mecánicos en pleno desarrollo de la prueba, obligando a su equipo a recomponer la carrera en un esfuerzo contrarreloj.
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El duelo que definió la carrera
La competencia terminó reducida a lo esencial: un mano a mano entre Wout van Aert y Pogacar. Ambos lograron desprenderse del resto de favoritos a más de 50 kilómetros de meta, tras una sucesión de ataques en sectores clave como Mons-en-Pevele y Carrefour de l’Arbre, puntos tradicionales de selección en Roubaix.
Pogacar, que llegaba como gran candidato tras dominar la temporada y con la posibilidad de completar los cinco Monumentos del ciclismo, insistió en múltiples ataques sobre el pavé. Sin embargo, Van Aert resistió cada aceleración, manteniéndose siempre a rueda y evitando cualquier corte definitivo.
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Detrás, la carrera se fragmentó. Mathieu van der Poel, uno de los grandes favoritos, quedó relegado tras problemas mecánicos, mientras otros aspirantes perdían contacto en medio de una jornada marcada por incidentes constantes.
El desenlace en el velódromo
La definición llegó en el escenario clásico: el velódromo de Roubaix. Pogacar ingresó primero al recinto, marcando el ritmo en los últimos metros, pero el belga esperó su momento.
En el último giro, Van Aert lanzó un sprint largo y contundente, al que el esloveno no pudo responder. La diferencia fue clara en los metros finales: el belga cruzó la meta en primera posición, asegurando su primera París-Roubaix y el segundo Monumento de su carrera.
El podio lo completó Jasper Stuyven, que llegó a 13 segundos tras una persecución constante desde el grupo perseguidor.
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La carrera que se le resiste a Pogacar
Para Pogacar, la jornada significó una nueva frustración en Roubaix. El esloveno, vigente campeón del Tour de Francia y dominante en otras clásicas, volvió a quedarse a las puertas del único Monumento que falta en su palmarés.
El esloveno había llegado con una racha dominante en 2026, con triunfos en carreras clave del calendario, y buscaba convertirse en el primer ganador del Tour en conquistar Roubaix desde 1981. Sin embargo, los imprevistos mecánicos y la resistencia de Van Aert volvieron a impedirlo.
Un triunfo construido en la resistencia
Van Aert tampoco estuvo exento de dificultades. El belga sufrió incidentes mecánicos durante la jornada, pero logró regresar al grupo de cabeza y mantenerse en la disputa hasta el final, en una de las ediciones más rápidas de la historia, con una media cercana a los 49 km/h.
La carrera, marcada por su dureza extrema y la constante incertidumbre, terminó resolviéndose en un escenario clásico: dos ciclistas, una vuelta final y un sprint definitivo. Allí, el belga fue superior.
Un Monumento definido por detalles
La París-Roubaix 2026 quedó marcada por la acumulación de factores: pinchazos, sectores decisivos, desgaste progresivo y estrategia en los kilómetros finales. En ese contexto, la diferencia no la marcó un ataque lejano, sino la capacidad de resistir hasta el final y ejecutar en el momento exacto.
Van Aert lo hizo en el velódromo. Pogacar, por segundo año consecutivo, se quedó a las puertas.
