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El poder sudamericano: ¿Cómo América volvió a dominar el fútbol mundial?

Selecciones dominantes, clubes brasileños hegemónicos, juveniles campeones y una CONMEBOL transformada explican el nuevo auge del fútbol.

El poder sudamericano: ¿Cómo América volvió a dominar el fútbol mundial?
El poder sudamericano vuelve a gobernar el fútbol. - Crédito: composición Freepik

Durante años, el relato dominante del fútbol global tuvo acento europeo. Presupuesto, infraestructura, estrellas, Champions League, marketing. Sin embargo, en silencio primero y con autoridad después, Sudamérica volvió a tomar el centro de la escena. No es una moda, no es un ciclo aislado, no es casualidad: es una recuperación de poder.

Hoy, el fútbol sudamericano vive un nuevo auge que se manifiesta en todos los frentes: selecciones mayores, juveniles, clubes, futsal, mercado de pases y estructura institucional. La región ya no compite para sobrevivir: compite para mandar.

Y lo hace con resultados, con títulos, con identidad y con una convicción renovada.

Argentina, el faro de una era

El punto de inflexión fue claro. Argentina campeona del mundo en 2022 no solo cerró una sequía histórica: abrió una etapa. A eso se sumó la Finalísima, la continuidad del proyecto, y el liderazgo del ranking FIFA en 2025, confirmando que no se trataba de un pico emocional, sino de una construcción sólida.

La Albiceleste se convirtió en un modelo de estabilidad, coherencia y jerarquía competitiva. Un equipo que ganó, pero también enseñó que Sudamérica todavía puede marcar el rumbo del juego: presión, técnica, carácter, lectura táctica y mentalidad ganadora. Y no está sola.

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Argentina campeona del mundo en 2022. Crédito - AFP

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Uruguay y Brasil: la fábrica nunca se detuvo

Mientras Argentina lidera, Uruguay y Brasil sostienen el músculo estructural del continente. En categorías juveniles, ambos países volvieron a levantar títulos mundiales recientes, reafirmando que la cantera sudamericana sigue siendo la más influyente del planeta.

No es casualidad: es cultura, es calle, es formación, es competencia desde edades tempranas. Es una producción constante de talento que Europa compra… pero que Sudamérica sigue fabricando.

Brasil y el dominio absoluto de clubes

Si el poder de selecciones se reconstruyó, el dominio de clubes directamente se consolidó. La Copa Libertadores se convirtió en territorio brasileño: Palmeiras, Flamengo, Fluminense y Botafogo encadenaron títulos y finales consecutivas, estableciendo una hegemonía inédita en la historia reciente del torneo.

El secreto no es solo deportivo: es estructural.

La implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) cambió el mapa. Mejor gestión, mayor inversión, profesionalización, planificación a largo plazo. Brasil entendió que competir en Sudamérica ya no era suficiente: había que elevar el estándar. Hoy, los clubes brasileños no solo dominan: imponen ritmo, mercado y modelo.

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Uruguay y Brasil sostienen el músculo estructural del continente. Crédito: AFP

 

La transformación silenciosa de CONMEBOL

Detrás de este renacer hay una base institucional que durante décadas fue una debilidad. Eso también cambió. Bajo la gestión de Alejandro Domínguez, la CONMEBOL atravesó una década de transformación profunda:

  • Mayor transparencia

  • Modernización administrativa

  • Incremento de ingresos

  • Revalorización de los torneos

  • Mejores premios

  • Mayor competitividad regional

El resultado es claro: un ecosistema más fuerte, más rentable y más atractivo. Sudamérica dejó de ser solo exportadora de talento: volvió a ser un mercado que retiene, que seduce y que compite.

El regreso de las figuras: el mercado también habla

Otro síntoma del nuevo poder sudamericano es simbólico y potente: las estrellas vuelven. Jugadores que construyeron su carrera en Europa regresan a ligas sudamericanas, no solo por nostalgia, sino por competitividad, proyecto y protagonismo. Un claro ejemplo es el fútbol colombiano que viene en ascenso y ratificando el nivel de sus jugadores en el fútbol europeo. Luis Díaz es el hombre del mejor momento con el Bayern Múnich.

Sus goles y asistencias suenan en todo Europa. Lucho es uno de los principales referentes de Colombia, y en él están todas las miradas y la esperanza de cara al Mundial 2026.  La región ya no es solo el punto de partida. Vuelve a ser destino.

 

El futsal como espejo del dominio

El crecimiento no se limita al fútbol de once. En futsal, Brasil se consolidó como líder mundial absoluto, logrando su sexto título en el Mundial 2024, mientras selecciones como Venezuela ganaron protagonismo regional y competitividad internacional. Sudamérica domina el juego en todas sus expresiones.

El ranking FIFA 2026 confirma la tendencia

En la actualidad, Argentina (2.º), Brasil (5.º) y Colombia (14), ocupan los primeros lugares del ranking FIFA, reflejando un presente contundente. No es un dato aislado: es la consecuencia lógica de una región que volvió a creer en sí misma, que corrigió errores, que profesionalizó su estructura y que recuperó su esencia competitiva.

El mensaje al mundo es claro. Sudamérica no está regresando.
Sudamérica ya volvió. Con identidad, con títulos, con clubes poderosos, con juveniles campeones, con una confederación modernizada y con mercados que vuelven a atraer. El continente que dio origen a la pasión, al talento y a la rebeldía futbolística vuelve a mandar un mensaje claro: el fútbol global vuelve a hablar con acento sudamericano.

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