Guerra en Roland Garros: tenistas furiosos exigen premios millonarios al estilo NBA
Las mejores raquetas del mundo se revelaron en contra de las directivas del grand slam francés y piden un trato económico justo para todos.

Entendible, y aunque muchos reprochen sus señalamientos frente a las directivas del tenis mundial, en este caso contra las de Roland Garros, los tenistas, en voz de las estrellas del circuito (Sinner, Alcaraz, Gauff, Sabalenka y Djokovic), hicieron temblar los cimientos del llamado deporte blanco, y ya advirtieron que les deben mejorar los premios, y no solo para ellos, sino para aquellos que están ubicados después del puesto 100 de los diferentes rankings, quienes son los más perjudicados, los que más sufren.
El malestar en los vestuarios es un secreto a voces. En una protesta sin precedentes, el estallido del tenis contra la organización Grand Slam está en su punto de ebullición. Los atletas exigen emular los premios millonarios de la NBA, NHF y MLB, denunciando que el reparto de ganancias del torneo es injusto y obsoleto, en comparación con las grandes ligas estadounidenses.
La relación entre tenistas y directivas está muy caliente previo al comienzo del segundo grand slam de la temporada, el cual comenzará en París entre este 24 de mayo y se extenderá hasta el próximo 7 de junio.
¿Cuáles son los premios que exigen los tenistas?
El tenis está actualmente en una en zona de turbulencia. Detrás del glamour de la arcilla parisina se esconde una fractura estructural que amenaza con dinamitar el negocio. El núcleo del conflicto reside en el famoso prize money, una cifra que los directivos del torneo promocionan con bombo y platillo como un logro histórico, pero que en el fondo maquilla una realidad alarmante.
¿Somos tenistas o somos animales de zoológico a los que se observa incluso cuando cagan?".
Iga Swiatek, tenista polaca
Y es que Roland Garros anunció con 'bombos y platillos' el incremento "más importante en premios de su historia" el cual se aproxima a 10 % más respecto al 2025, alcanzando un total de 61.7 millones de euros, sin embargo, los jugadores, los verdaderos protagonistas del espectáculo no están tan convencidos de ese gran 'aumento' y ya advirtieron lo que puede pasar sino se analiza el tema.
El balance financiero, porque las matemáticas son exactas, revela que el porcentaje de ingresos que el torneo destina a los tenistas en cambio de subir bajó de 15.5 % en 2024 a 14.9 % para en 2026. Las cifras ridiculizan si estas se comparan con grandes eventos deportivos como la NBA, NHL o MLB, en donde los basquetbolistas reciben cerca de 50 % de los ingresos de la liga.
Con esa vara de medir los premios, la ATP solo cede 22 % de sus ganancias a sus jugadores, y los cuatro grandes se blindan en un margen mezquino.
En esta edición, los campeones de sencillos recibirán cheques un total de 2.8 millones de euros; una recompensa justa para la cima. El problema real se ve abajo: quienes caen en primera ronda solo suman 87.000 euros, una cifra que apenas cubre los altísimos costos de transporte, entrenadores y fisioterapeutas, alimentación y hospedaje de una temporada profesional. Sin redes de seguridad básicas, el sistema se asfixia y ellos advierten lo que puede pasar.
'Voces de guerra': tenistas anuncian protestas
La protesta no se limita exclusivamente al efectivo en mano; apunta a la dignidad laboral. Los tenistas rebeldes han puesto sobre la mesa carencias históricas que los torneos de esta magnitud arrastran desde hace décadas con total complicidad. La exigencia de seguros por maternidad, cobertura médica ante lesiones de larga duración y un plan de pensiones digno se han vuelto prioridades innegociables para el circuito.
La tensión alcanzó su punto máximo durante el pasado Masters 1000 de Roma, en donde los jugadores agendaron reuniones de emergencia para unificar criterios antes de pisar la capital francesa. El reclamo es tajante: mientras otros deportes modernizan su gobernanza, el tenis sigue anclado en un modelo feudal donde el jugador es el último en ser consultado.
Somos humanos, no se puede jugar así.
Jannik Sinner, número uno de la ATP
Cuidado. El tiempo corre y la presión sobre la organización es máxima. Con el inicio de Roland Garros pactado para este 24 de mayo, la advertencia está sobre la mesa: los jugadores ya no están dispuestos a ser solo el espectáculo; ahora exigen ser socios del negocio. Si los directivos siguen ignorando el descontento del vestuario, el tenis corre el riesgo de enfrentarse, más temprano que tarde, a un apagón histórico. El juego ya no les pertenece solo a los de saco y corbata.
