“Cualquier cosa que no sea perfecta, no es suficiente buena para mí”: Sebastián Montoya
El piloto colombiano habló con Minuto60 y se sinceró. “Quiero ser el mejor piloto que hayan visto”.

En su cabeza está claro su objetivo. El ADN competitivo lo lleva en su interior, como se lo heredó su padre. La sed por ganar y demostrar que es el mejor la lleva día tras día en su interior. No es un tema de ego ni de petulancia. Hay que creer que se es el número uno para así dejarlo en el asfalto.
Así es Sebastián Montoya, hijo nada más, ni nada menos que de Juan Pablo, el automovilista más grande que ha tenido Colombia y, quizá, uno de los mejores latinoamericanos de la historia. Cerca a cumplir la mayoría de edad, ya es un piloto más maduro y con metas más claras.
A Juan Pablo, su padre, lo quiere ver desde los retrovisores de su carro y no que él lo esté mirando por esos espejos. Sebastián quiere crear su propia historia en el automovilismo y, de a poco, ha ido subiendo el cambio para acelerar mucho más a fondo.
(Le puede interesar: Video | Harold Tejada, el zarpazo colombiano en la París-Niza: una victoria con coraje).
Hoy en día está en la Fórmula 2, quizá el último escalón para cumplir su sueño de llegar a la F1, la máxima categoría en la que un día Juan Pablo supo ponerle su carro alerón a alerón a Michael Schumacher o poner a sonar el himno en los míticos circuitos de Mónaco o Monza.
En entrevista con Minuto60, el piloto colombiano habló de cómo ha ido madurando en su carrera deportiva, los objetivos que se tienen claro, el apoyo y desprecio que ha tenido en estos años y el deseo que se traza para lo que viene.
¿Qué tanto ha crecido como persona desde el 2018, año en el que entró al programa de desarrollo de Ferrari?
He madurado, no completamente. En el trabajo, sí, pero no en la vida. En el trabajo he madurado. Me disfruto más las cosas. Soy igual de agradecido, de bendecido y tengo las mismas ganas de trabajar.
¿Y desde lo profesional…? Imagino que mucho, sabiendo que los Montoya son tipos que les gusta ganar…
A mí lo que me gusta es ganar, creo que lo disfruto más ahora que cuando estaba chiquitico. He disfrutado mucho las carreras, por lo que me despierto todos los días a trabajar lo más fuerte posible para conquistar mis sueños. Demostrar lo bueno que soy para ganar y por eso me están apoyando y cuando a lo acompaña eso es más fácil. Soy supergradecido con la gente que tengo a mi alrededor. Soy feliz.
(También lea: Piropo y guiño para James Rodríguez desde la Premier League: ¿volverá?).
Habla de la felicidad, ¿cuál ha sido ese momento que lo sació y el que lo frustró, pero le enseñó?
No hay un momento preciso, que le pueda decir que ‘uy es este’. En lo malo se aprende más que en lo bueno y en lo bueno se puede disfrutar. Si me pongo a pensar, el primer podio, el de Mónaco en la F2. Pararse ahí en el podio no lo puedo explicar, porque es una sensación increíble. Yo me decía ‘respira, vive, entiende esto’. La vista era perfecta. Hay mucha felicidad en esos momentos. Pero también hay momentos difíciles en los que uno dice venga, es que no puedo. ¡No! Párate y hazlo, si alguien te dice que no, solo hay que preguntarse quiénes son ellos para decirte que no. Es aprender para seguir trabajando y cumplir sus sueños.
Recuerdo su podio en Mónaco, su papá estaba casi llorando, pero ¿usted ahí recordó cuando lo vio a él en ese mismo podio celebrando la victoria?
Yo no creo que estuviera llorando, sé que estaba feliz, pero no llorando…
Se le veía con los ojos aguados…
Yo no creo, mi papá para eso… quizá era el estrés del día que tuvimos, pero si te digo la verdad sí vi todas las imágenes, las de él y las mías. Me dan escalofríos. Ganar en Mónaco es algo histórico, no todo el mundo lo ha hecho y no muchos podrá hacerlo. En cuanto a mi podio, aún lo veo y me sacan sonrisas las imágenes. Más de todo eso, fue que desde Mónaco comenzamos a ver el trabajo que habíamos hecho, en el que mucha gente me cuestionó, no mucha gente me quiso apoyar ni creyeron en mí. Fue el momento en el que dije como ‘oiga, no me importa lo que digan ustedes, yo sé lo que puedo hacer’. Fue uno de los primeros momentos en los que dije que yo esto lo hago por mí, hay gente que me quiera ayudar y estoy muy agradecido, como hay gente que tiene malos comentarios, pero muy mal por ellos, porque yo no funciono así.
(Además lea: ¿Por qué Luis Díaz no fichó por Barcelona? La increíble historia de una frustración).
¿Cómo es esa comunión Sebastián-carro-equipo y equipo-Sebastián-carro?
El equipo me ha ayudado a llegar al ritmo rápido en la F2. Desde noviembre hicimos todo el trabajo, fueron seis meses largos hasta que se vieran los resultados, pero durante ese proceso yo les dije ‘yo estoy acá para volverme el mejor piloto que ustedes hayan visto. Cualquier cosa que no sea perfecta, no es suficiente buena para mí. A mí no me gusta bien, a mí me gusta mejor. Empezamos a trabajar, me dijeron que había cosas que estaban bien y les decía que no, que tenían que ser mejor, debíamos tener las ganas de seguir mejorando. Cuando uno le muestra eso al equipo, pues el equipo se emociona. Les decía temas del carro y cómo podíamos mejorar, trabajábamos. Yo creo que el mejor cambio fue que, al final del año pasado, éramos rápidos, pero no éramos constantes e hicimos cambios radicales para hacer ese paso. Todo es parte del proceso. Todo es una combinación de maximizar piloto, ingenieros, mecánicos…
Su mentalidad es ser el mejor…
Es muy simple, si le preguntas a Max Verstappen si es el mejor, pues obvio no te va a decir que no. Lo mismo pasará con Lando Norris u Oscar Piastri. Esa es la mentalidad que se tiene que tener para ganar, es así de sencillo. No es que sean todos egoístas, creídos, no. Hay que creer para que las cosas pasen. A principio de año me preguntaron que cuáles eran las expectativas, pues ganar, yo estoy aquí para ganar el campeonato. No es que yo no vine aquí para quedar tercero.
Felipe Villamizar M.
Editor de Deportes
En X @FelipeVilla4
