Desde la tribuna: así se vivió el empate 0-0 Colombia vs. Portugal
Minuto60 acompañó a la ‘Tricolor’ en su partido en Miami. Un empate que para muchos fue gloria, mientras, otros se quedaron con la sed de gol.

Antes de que el ‘pitazo’ inicial marcara en el reloj los 90 minutos reglamentarios de juego entre la Selección Colombia y Portugal, para millones de colombianos el sueño de ver a la ‘Tricolor’ ya había empezado mucho antes.
La mañana previa al encuentro de la tercera fecha del conjunto nacional en el Mundial 2026, las calles de Miami dejaron de parecer Florida y tiñeron de la ‘Fiebre amarilla’.
En cada esquina aparecía una camiseta de la Selección Colombia, se ondeaba una bandera de los cafeteros al viento, y, se escuchaba un "¡vamos, mi ‘Tricolor’!". En las vías circulaban carros vestidos de amarillo, azul y rojo con un estruendoso sonido de cumbia, carranga, porro o reggaetón, que acompañaban con gritos y vuvuzelas que retumbaban en la ciudad del sol.
Miami se vistió de amarillo, azul y rojo
Aunque las altas temperaturas de Miami no daban tregua, los colombianos respondieron como mejor saben hacerlo, llenando las calles de sombreros ‘vueltiaos’ y con mejor energía de ver a la Selección Colombia, que, ni un sol inclemente iba a ser impedimento para que, desde muy temprano los aficionados estuvieran presentes en las calles, alentando a la plantilla de Néstor Lorenzo.
La llegada al estadio en medio de tambores, era un cálido reencuentro de miles de colombianos y aunque no se conocían cantaban juntos a una sola voz al ritmo de Carlos Vives. El caribe colombiano de pronto se sintió más cerca, familias enteras caminaban con euforia a cumplir el sueño de ver a la Selección Colombia enfrentarse a un equipo acostumbrado a los grandes escenarios, con el peso de un legado histórico y la convicción de su talento descomunal.
I can’t even begin to do it justice of how long the lines are from around the Walmart to the Gate 5 entry for fans. Thousands lined up over three hours before the Portugal-Colombia World Cup match at Miami Stadium. pic.twitter.com/Ay4Gb2gQau
— Will Manso (@WillManso) June 27, 2026
Familias enteras llegaron al estadio para saludarse con emoción, incluso sin conocer al de al lado, el caluroso saludo reflejaba que las diferencias habían quedado afuera del recinto, justo allí, durante esa brillante tarde en el estadio de Miami, todos eran amigos. Ese es un poder indiscutible de la camiseta amarilla, unir a todos los colombianos en un amor patriótico que se siente en el aire.
Los jugadores salieron a calentar y el estadio vibró a un mismo tono con el nombre de ‘Lucho’, James, Quintero y Daniel, a quienes la afición aclamaba con euforia.
Y entonces llegó el himno. No hay video que haga justicia a ese momento en el que miles de voces cantaron "¡Oh gloria inmarcesible!", con un grito que, para muchos se cortaba por una voz temblorosa de sentimiento.
#Mundial2026 | Momento que no se puede olvidar: así sonó el himno de Colombia en Miami. Emotivo canto por parte de todos los hinchas presentes. pic.twitter.com/Hze4Wgitl8
— Minuto60 (@minuto60com) June 27, 2026
El conjunto nacional llegaba al césped con seguridad de dos victorias, pero el respeto de un rival que conocía muy bien por su despliegue ofensivo. Del otro lado de la cancha, los rostros de concentración de quienes manejan a la perfección la presión de partidos difíciles, estadios repletos de la afición rival y el respaldo de una tradición futbolística.
La escena de esa noche en Miami que se llevó todas las miradas fue la de dos capitanes, que se conocían muy bien, que tenían un profundo respeto por el otro, y, que sabían que sería un duelo de mucho respeto por los 11 que enfrentaban.
La afición admiraba la escena como una que posiblemente no se repetiría otra vez, incluso los fanáticos de Cristiano Ronaldo derramaron lágrimas ante el sentimiento efusivo, mientras el estadio se rendía con la imagen de James Rodríguez y CR7 en pantalla, con el fondo de una ovación por el talento innato de ambos capitanes.
Rodó el balón y cada toque de Colombia alimentaba la emoción de las tribunas, cada recuperación se celebraba como un gol, cada llegada al arco levantaba a todo el estadio. Cuando Colombia tocaba la pelota, los gritos se volvían más agudos, cuando el rival atacaba, miles contenían la respiración.
En las tribunas, padres cargaban a sus hijos para que apreciaran el denominado duelo de titanes, así se sentía con dos equipos defendiendo a muerte su terreno. Una mujer con el corazón en la mano que miraba el aviso de su reloj digital de “un ritmo cardiaco acelerado”, porque así se vivía desde el otro lado de la cancha.
Un primer tiempo de mucha disputa en el medio campo y claras opciones de gol para los dos equipos, cada uno trataba de imponer su ritmo de juego, con presión alta, pero, mucha cautela de ambos lados de la cancha, evitando situaciones de peligro que pudiera aprovechar el rival para definir, no había espacio para el error.
El medio tiempo llegó sin cambios en el marcador, mientras la afición le pedía a la ‘Tricolor’ saciar su sed de gol y cerrar su fase de grupos como líder y con un resultado perfecto firmado con una victoria más.
En el segundo tiempo los ajustes tácticos de ambos equipos permitieron que el partido tomara otro ritmo, se rompieron la líneas sólidas de ambos frentes de defensa y con el tiempo en contra la afición se desesperaba por cantar un gol en el impresionante estadio de Miami.
Y el momento llegó. Cuando el partido agonizaba un ‘cabezazo’ de Dávinson Sánchez envió la pelota al fondo de la red y las tribunas temblaron con el rugido de la hinchada colombiana.
Con sus manos en la cabeza y con cara de asombro los aficionados lusos se paralizaron por unos segundos, mientras el estadio presenciaba un estruendo de pasión por la Selección Colombia que festejaba con euforia, Sin embargo, segundos más tarde los rostros de angustia de la afición rival se llenaron de esperanza con la revisión del VAR, que, determinó una posición adelantada y anuló el gol.
Mientras desde la tribuna reclamaban la decisión, porque a simple vista no era claro el fuera de lugar, los portugueses recuperaban el aliento y la esperanza de mantener el marcador sin goles en contra.
Por centímetros detectados por la precisión de la tecnología artificial, Colombia se quedó con el sin sabor de un empate que le costó a ambas selecciones gran esfuerzo. Cuando el árbitro señaló el final del partido, nadie tenía afán por irse, muchos permanecieron unos minutos más mirando el césped, aplaudiendo a los jugadores, festejando el liderato del grupo, pero con el nudo en la garganta de haber querido festejar un gol y una victoria más.
Al salir del estadio la energía se sentía diferente, la satisfacción de ver a la Selección Colombia mano a mano con un equipo con gran legado y talento, mientras miles de colombianos compartían una historia más de alegría.
