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¿Qué pasaría si hace erupción el volcán Puracé? Efectos, riesgos y lava: esto dice un experto

Minuto60 habló con John Jairo Sánchez, experto en geociencias, quien explicó qué ocurre dentro del Puracé y los peligros de una erupción y lahares.

Volcán Puracé continúa bajo monitoreo por su actividad sísmica. - Crédito: Montaje - Minuto60
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
01 SEP 2026 - 17:08Actualizado: 01 SEP 2026 - 19:47

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El volcán Puracé continúa bajo alerta naranja, un nivel que refleja cambios importantes en su comportamiento y que mantiene bajo vigilancia permanente a las autoridades y organismos encargados del monitoreo volcánico.

La actividad registrada en las últimas semanas ha generado inquietud entre las comunidades que se encuentran en las zonas cercanas al volcán y en las cuencas que podrían verse afectadas ante determinados escenarios eruptivos. Sin embargo, la alerta naranja no significa que una erupción sea inminente, sino que el comportamiento del sistema volcánico presenta variaciones que requieren seguimiento constante.

Para explicar qué está ocurriendo al interior del Puracé, cuáles son los principales peligros y qué podría suceder en las próximas semanas, Minuto60 conversó con John Jairo Sánchez Aguilar, profesor titular del Departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

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El volcán Puracé permanece en alerta naranja y es monitoreado ante posibles cambios en su actividad. Una eventual erupción podría generar lava, ceniza y otros fenómenos volcánicos. Tomada de redes sociales

¿Qué significa la alerta naranja en el volcán Puracé?

El nivel de alerta naranja se establece cuando los parámetros de comportamiento de un volcán presentan cambios significativos frente a sus condiciones habituales. En el caso del Puracé, estos cambios son identificados mediante el monitoreo permanente que realiza el Servicio Geológico Colombiano.

De acuerdo con Sánchez Aguilar, el volcán cuenta con un seguimiento instrumental que permite identificar variaciones en diferentes parámetros. Entre ellos se encuentran la actividad sísmica, las emisiones de gases y posibles procesos de deformación del terreno.

La actividad sísmica actual es la manifestación de procesos internos que ocurren a profundidades superficiales, directamente bajo el cráter o en el sector nororiental.

John Jairo Sánchez Aguilar, experto en geociencias

Esto quiere decir que los movimientos registrados no corresponden simplemente a fenómenos aislados, sino que hacen parte de procesos que están ocurriendo dentro del sistema volcánico.

La presencia de un número de sismos superior al comportamiento habitual, junto con cambios en las emisiones gaseosas y otros parámetros, son elementos que justifican mantener un nivel de alerta elevado.

No obstante, la alerta naranja no permite determinar por sí sola cuándo ocurrirá una erupción ni significa necesariamente que esta vaya a producirse. El comportamiento de un volcán puede evolucionar de diferentes maneras, razón por la cual el monitoreo resulta fundamental.

¿Qué está provocando los sismos bajo el volcán?

Uno de los aspectos que más atención genera es la actividad sísmica registrada en el área del Puracé. Estos movimientos están asociados con procesos que ocurren en el interior del edificio volcánico y en estructuras geológicas cercanas.

Según explicó el experto, parte de esta actividad está relacionada con la fractura de rocas y con movimientos en fallas ubicadas en el entorno del volcán.

Los sismos permiten a los especialistas obtener información sobre lo que está ocurriendo en profundidad. Su ubicación, magnitud, frecuencia y características son analizadas como parte del seguimiento que permite determinar si el comportamiento del volcán cambia.

En este contexto, no todos los sismos tienen el mismo significado. Por eso, el análisis de la actividad debe hacerse de manera integral y teniendo en cuenta otros indicadores del sistema volcánico. La alerta naranja responde precisamente a la combinación de diferentes señales que se apartan de los parámetros considerados normales.

La alerta naranja implica cambios claros en los parámetros normales del volcán, como un número de sismos superior a lo habitual, gases y deformación localizada.

John Jairo Sánchez Aguilar, experto en geociencias

Estos indicadores no permiten establecer por sí solos que una erupción vaya a ocurrir de manera inmediata. Por el contrario, son señales que deben ser estudiadas para determinar cómo evoluciona el sistema.

¿Cuáles son los principales riesgos de una erupción?

Los peligros asociados con el Puracé dependen en buena medida del tipo de actividad eruptiva que pueda presentarse. Entre los escenarios que deben contemplarse están las emisiones de ceniza, las erupciones explosivas, los flujos piroclásticos, los gases volcánicos y los lahares.

Uno de los conceptos que adquiere especial importancia es precisamente el de los lahares. Se trata de flujos que pueden estar compuestos por agua, sedimentos y fragmentos de roca, capaces de desplazarse por los cauces y alcanzar zonas ubicadas a una distancia considerable del volcán.

A diferencia de la lava, cuyo desplazamiento puede ser más lento y localizado dependiendo de sus características, los lahares pueden movilizarse rápidamente por las zonas bajas y las cuencas hidrográficas.

De acuerdo con la explicación entregada durante la entrevista, estos flujos podrían recorrer más de 70 kilómetros hacia el occidente del volcán, lo que convierte a las cuencas y los territorios ubicados aguas abajo en puntos que requieren especial atención.

Los lahares representan un mayor peligro debido a su velocidad y capacidad de alcance, pudiendo recorrer más de 70 kilómetros hacia la parte occidental del volcán.

John Jairo Sánchez Aguilar, experto en geociencias

Entre las zonas que podrían estar relacionadas con estos escenarios se encuentran sectores de Totoró, Puracé, Coconuco, Sotará y Popayán, además de áreas conectadas con la cuenca del río Cauca.

Las erupciones explosivas también representan un escenario de riesgo debido a la posibilidad de que se produzcan columnas de ceniza y corrientes de densidad piroclástica. Estas últimas pueden desplazarse a gran velocidad y alcanzar las zonas cercanas al edificio volcánico.

Por otra parte, las emisiones de gases también requieren precaución. El dióxido de azufre puede generar irritación en los ojos y las vías respiratorias y suele asociarse con un olor característico que algunas personas describen como similar al de huevos podridos.

El dióxido de carbono presenta otra particularidad: es un gas incoloro e inodoro que, debido a su densidad, puede acumularse en zonas bajas y representar un riesgo para las personas y animales que permanezcan en esos lugares.

¿Qué podría pasar con el Puracé en las próximas semanas?

Una de las principales preguntas que genera la actual actividad es si el volcán podría avanzar hacia una erupción. La respuesta, de acuerdo con lo explicado por el experto, requiere prudencia.

El Puracé ha registrado eventos eruptivos de menor tamaño en el pasado, pero la actividad actual no permite afirmar que necesariamente vaya a producirse una erupción violenta.

Por eso, más que anticipar una fecha, los especialistas concentran sus esfuerzos en identificar cambios que puedan modificar el escenario de amenaza.

Sánchez Aguilar explicó que el comportamiento podría prolongarse durante semanas o incluso meses, por lo que el monitoreo debe mantenerse de manera permanente.

La situación puede prolongarse por semanas o meses, por lo que es indispensable mantener el monitoreo y seguir las indicaciones oficiales.

John Jairo Sánchez Aguilar, experto en geociencias

Esta vigilancia permitirá establecer si los parámetros aumentan, disminuyen o permanecen estables y, a partir de esa información, determinar si es necesario modificar las recomendaciones para las comunidades.

Para la población ubicada en las zonas de influencia del volcán, una de las principales recomendaciones es mantenerse informada a través de los canales oficiales y evitar tomar decisiones basadas en rumores o información no verificada.

El Servicio Geológico Colombiano y las entidades de gestión del riesgo son las autoridades encargadas de comunicar cualquier modificación en el nivel de alerta o en las recomendaciones para las comunidades.

La situación del Puracé, por ahora, exige mantener la atención, pero también entender correctamente qué significa una alerta naranja. El nivel de actividad registrado es suficiente para mantener una vigilancia especial, pero no permite concluir por sí solo que una gran erupción sea inminente.

Mientras continúe el monitoreo, la información sobre los sismos, los gases, la deformación y demás parámetros será fundamental para establecer cómo evoluciona el volcán y cuáles son los escenarios que podrían presentarse.

Por eso, para las comunidades cercanas, la principal recomendación sigue siendo seguir las instrucciones de las autoridades, conocer las rutas y protocolos de evacuación y mantenerse atentas a los reportes oficiales ante cualquier cambio en el comportamiento del Puracé.

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