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¿Vuelven los racionamientos? El Niño llegó antes y enciende alertas en Colombia

El fenómeno de El Niño llegó tres meses antes de lo previsto y enciende alertas en Colombia por riesgos en agua, energía y clima.

El Niño llegó antes y enciende alertas en Colombia. - Crédito: Redes sociales
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
12 JUN 2026 - 16:04Actualizado: 12 JUN 2026 - 16:18

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El fenómeno de El Niño llegó oficialmente a Colombia tres meses antes de lo previsto, según alertas de autoridades meteorológicas, lo que genera preocupación por posibles impactos en el abastecimiento de agua, la producción agrícola y el sistema energético del país.

El anuncio ha encendido las alarmas en distintas regiones, debido a que la llegada anticipada del fenómeno climático puede intensificar los periodos de sequía más rápidamente de lo esperado, afectando directamente a ciudades, zonas rurales y sectores productivos.

En Colombia, en condiciones normales, no deberían presentarse racionamientos de agua, incluso cuando disminuyen las lluvias por efecto del fenómeno de El Niño. Sin embargo, la realidad reciente ha mostrado escenarios distintos, como los registrados en la capital del país.

Entre enero y abril de 2025, Bogotá tuvo cortes programados debido a que su principal fuente de abastecimiento, el sistema Chingaza, no lograba garantizar un caudal mínimo de 15 metros cúbicos por segundo, equivalente al de un río pequeño. Según datos del IDEAM, existen cientos de puntos en el país con una disponibilidad de agua mayor a la que Bogotá necesitaba para evitar ese racionamiento. Incluso, al tratarse de mediciones limitadas, en realidad hay miles de fuentes hídricas con suficiente caudal para cubrir una demanda similar en otros territorios.

¿Qué implica la llegada anticipada de El Niño?

La llegada temprana del fenómeno de El Niño significa que el aumento de la temperatura en el océano Pacífico ya está influyendo en el clima del país, lo que puede traducirse en una reducción de lluvias en varias regiones.

Esto impacta directamente los niveles de los embalses, fundamentales para el suministro de agua potable y la generación de energía eléctrica en Colombia.

En escenarios similares, el país ha enfrentado restricciones en el uso del agua y un incremento en la demanda energética, debido al mayor uso de sistemas de refrigeración.

Riesgos para el agua y la energía

Uno de los principales puntos de alerta es el posible descenso en los niveles de los embalses, especialmente en zonas donde el sistema energético depende de la generación hidroeléctrica.

Expertos advierten que, si las condiciones se mantienen, podrían presentarse tensiones en el sistema energético y medidas preventivas para evitar desabastecimientos. Además, el sector de acueductos ya analiza escenarios de contingencia ante una posible reducción prolongada de lluvias.

Antes de la llegada de El Niño, Colombia ya venía registrando fenómenos climáticos anómalos. Así lo confirmó Irene Vélez, ministra (e) de Ambiente, en el marco de la sesión extraordinaria del Comité Ampliado de Gestión del Riesgo de Desastres.

Según explicó, en los últimos meses los niveles de lluvia han estado por debajo de lo normal, lo que ha generado presión sobre los recursos hídricos del país. Desde ya, la región Caribe atraviesa temporadas de calor históricas.

Impacto en la agricultura y el campo

El sector agrícola es uno de los más vulnerables. La disminución de lluvias puede afectar cultivos, reducir la productividad y generar pérdidas económicas en zonas altamente dependientes del clima.

La ganadería también enfrenta riesgos asociados a la falta de agua y alimento para el ganado, lo que podría incrementar los costos de producción.

Los efectos de El Niño en la Amazonía dependen de la frontera climática. La Amazonía colombiana se ubica en la Zona de Convergencia Intertropical, donde chocan los vientos del hemisferio norte y sur, cuyo comportamiento depende de la posición del sol.

Los patrones de movimiento son cada vez más impredecibles, según explicó a La Silla Vacía el profesor Germán Poveda, del departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Universidad Nacional.

En términos generales, las señales sobre lo que ocurrirá en la región no son claras, y los efectos pueden variar entre los departamentos amazónicos.

Por ejemplo, en la alta Amazonía, en Caquetá, podrían presentarse más lluvias, mientras que en la parte baja, como el Amazonas, ocurriría lo contrario.

En general, se registran sequías en los nueve países de la cuenca amazónica, lo que facilita la propagación de incendios, en su mayoría provocados por actividades humanas como la ganadería o la agricultura.

Además de la deforestación, los incendios contaminan el aire que se desplaza por toda Sudamérica, afectando la calidad del aire en varias ciudades.

¿Qué viene para Colombia?

Las autoridades ambientales mantienen el monitoreo permanente del fenómeno y recomiendan a las entidades territoriales activar planes de prevención.

Aunque aún no se habla de una crisis inmediata, el adelanto del fenómeno obliga a acelerar medidas de adaptación en todos los sectores.

El país entra así en una etapa de vigilancia climática, donde el comportamiento de las lluvias será clave para determinar la magnitud del impacto en los próximos meses.

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