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"Lo más difícil ha sido el exilio": duro mensaje de Francisco Vera al Estado y a De La Espriella

A sus 17 años, Francisco Vera asegura que el mayor costo de defender el medio ambiente ha sido crecer lejos de Colombia.

Entrevista Francisco Vera sobre fracking en Colombia y exilio - Crédito: Foto: Raquel Manzanares
Andrés Martín Piñeros
Andrés Martín PiñerosPeriodista
25 JUL 2026 - 15:43Actualizado: 25 JUL 2026 - 15:43

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Ya tiene 17 años, no 16 como muchos todavía pensaban. Él mismo hace la corrección con naturalidad, casi como si fuera un detalle menor, antes de volver a hablar de cambio climático, transición energética, derechos humanos y fracking.

Cumplió años el pasado 18 de julio lejos de Villeta, el municipio cundinamarqués donde comenzó, siendo apenas un niño, a convocar a sus compañeros para defender los árboles, los ríos y la naturaleza. Hoy sigue siendo uno de los rostros más visibles del ambientalismo colombiano, pero con una diferencia que pesa más que cualquier reconocimiento internacional y es que ya no vive en Colombia.

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En entrevista con Minuto60, Francisco Vera habló del nuevo gobierno, la minería, las energías renovables y la carta que envió al presidente electo Abelardo De La Espriella. Sin embargo, el momento más revelador llegó cuando la conversación dejó de girar alrededor de la política y se concentró en la persona detrás del activista.

¿Qué ha sido de la vida de Francisco Vera?

"Lo más difícil en este proceso y camino ha sido precisamente el exilio, el hecho de tener que crecer lejos de mi tierra, de aquellos que estimo y de mi origen, básicamente de mi origen físico que está en Villeta, en el departamento de Cundinamarca. Pese a esa adversidad he podido continuar la labor de defensa del medio ambiente, incluso ampliarla en escenarios internacionales, pero sigue siendo muy difícil vivir lejos del lugar donde uno nació", dijo a este medio de comunicación desde España, país donde vive hace casi 8 años.

No fue una respuesta preparada y tampoco sonó como un discurso, de hecho, fue la confesión de un joven que, mientras la mayoría de adolescentes piensa en terminar el colegio o elegir una carrera universitaria, ha tenido que aprender a construir una vida lejos de Colombia por razones de seguridad.

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Recuerda que todo empezó en Villeta, cuando reunió a apenas seis compañeros para crear Guardianes por la Vida, un movimiento juvenil que con el paso de los años terminó convirtiéndose en una organización presente en varios departamentos del país. Lo que nació como una iniciativa escolar terminó llevándolo a escenarios internacionales, reuniones con organismos multilaterales y entrevistas en distintos medios de comunicación.

El reconocimiento, sin embargo, vino acompañado de un costo que pocas veces aparece en los titulares. Francisco sostiene que el Estado colombiano no ha logrado garantizar la protección de quienes defienden el medio ambiente y los derechos humanos. Esa realidad, asegura, terminó obligándolo a salir del país y a continuar su trabajo desde España.

"Ver cómo el Estado colombiano, y me refiero al Estado en su conjunto, ha sido completamente incapaz de garantizar la vida, la seguridad y la integridad de aquellos que desean defender legítima y pacíficamente el medio ambiente o los derechos humanos ha sido una de las mayores dificultades. Eso explica en buena parte por qué hoy estoy fuera de Colombia", explicó.

Aun así, dice que nunca ha pensado en abandonar el activismo. Explica que organizaciones internacionales, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Unión Europea han acompañado ese proceso, permitiéndole mantener viva una agenda que comenzó cuando todavía era un niño.

La carta del 'niño ambientalista' a Abelardo de La Espriella

Francisco confirmó que hace varios días envió una carta al presidente electo Abelardo de la Espriella. Hasta ahora, asegura, no ha recibido respuesta. En esa comunicación expuso varias preocupaciones que, según explica, no nacieron durante la campaña presidencial, sino que hacen parte de un debate que Colombia lleva años aplazando.

La principal es el fracking y para el joven ambientalista no existe un punto intermedio entre practicar esta técnica y proteger el medio ambiente.

Hablar de un fracking sostenible es completamente falso. Es una técnica que fractura hidráulicamente la roca mediante la inyección de agua, arena y productos químicos.

Francisco Vera

Y es que esta discusión ha tomado fuerza en los últimos años en el país pues para el gobierno de Gustavo Petro, el fracking se convirtió en una de las principales líneas rojas de la política energética. La administración suspendió los proyectos piloto heredados del gobierno anterior, mantuvo la decisión de no impulsar esta técnica y promovió una transición energética enfocada en reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

En sus últimos días de mandato, el Ejecutivo y la bancada del Pacto Histórico radicaron en el Congreso un proyecto de ley para prohibir de manera definitiva el fracking en Colombia, con el propósito de dejar esa restricción plasmada en la legislación.

El panorama podría cambiar con la llegada del presidente electo Abelardo de la Espriella. Durante la campaña y después de su elección, el mandatario anunció su intención de reactivar el sector de hidrocarburos, incluyendo la posibilidad de retomar el fracking como una herramienta para aumentar las reservas de petróleo y gas, fortalecer la seguridad energética y recuperar la producción nacional.

"Colombia tiene una biodiversidad y una geología completamente diferentes a las de otros países donde esta práctica se ha desarrollado. Tenemos acuíferos que pueden verse afectados y el riesgo continúa siendo extremadamente alto. Por eso debe aplicarse el principio de precaución: antes que exponernos al riesgo, debemos prevenirlo", agregó Vera.

Recuerda, además, que el fracking también implica emisiones de metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono, y considera que insistir en nuevas inversiones para explotar combustibles fósiles significa ir en contravía de la transformación energética que está viviendo el mundo.

"Invertir nuevamente en combustibles fósiles es quedarnos en el pasado y no modernizar la infraestructura energética de Colombia. El mundo todavía depende del petróleo y del gas, pero las inversiones ya se están moviendo hacia las energías renovables. Si seguimos apostándole al fracking estaremos retrasando una transición que tarde o temprano tendremos que hacer", explicó a Minuto60.

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Carta de Francisco Vera a Abelardo De La Espriella.

En esa misma línea, cuestiona cualquier posibilidad de permitir actividades extractivas en los páramos y sostiene que la protección de esos ecosistemas debería ser un consenso nacional, independiente del gobierno de turno.

"Nos hacen falta consensos mínimos. No puede ser que cada cuatro años demos un giro de 180 grados en la política climática o energética. Necesitamos políticas de Estado que sobrevivan a los gobiernos y que permitan avanzar sin importar quién llegue a la Presidencia", sentenció.

¿Qué le diría al presidente electo si tuviera cinco minutos para hablar con él?

La respuesta dejó una reflexión importante porque más allá de las diferencias políticas, su intención sigue siendo abrir un diálogo.

"En sus manos está nuestro futuro y nuestro presente. No traicione al pueblo colombiano. Muchas personas que votaron por usted también están preocupadas por el medio ambiente, por los derechos humanos y por la paz. Cuidar el medio ambiente no es una opción política ni un cálculo electoral; es una obligación del Estado. No deje de escuchar a los niños, a los jóvenes y al pueblo colombiano que quiere un medio ambiente limpio, sano y digno", dijo.

Entre sonrisas, recuerdos y anhelos, la conversación recorrió temas polémicos como el fracking, la transición energética y el futuro ambiental de Colombia.

Sin embargo, la imagen que permanece no es la del activista discutiendo sobre hidrocarburos o cambio climático, sino la de un joven de 17 años que, después de recorrer escenarios internacionales y convertirse en una de las voces ambientales más reconocidas del país, reconoce que ninguna causa, por noble que sea, logra borrar la nostalgia de estar lejos de casa.

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