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Entrevista | Mauricio Toro contra el documental de Samuel Adrián: “Es una fábrica de mentiras”

El representante cuestionó el documental sobre menores trans y habló de los riesgos de la desinformación sobre la comunidad Lgtbiq+.

El representante Mauricio Toro habló de Samuel Adrián y de la 'batalla cultural'. - Crédito: Fotomontaje Minuto60.
Katherine Vega
Katherine VegaPeriodista
16 SEP 2026 - 04:14Actualizado: 16 SEP 2026 - 04:51

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Samuel Adrían está cumpliendo una sanción judicial de 10 días por haber incumplido la orden de un juez sobre unas imágenes que usó en la pieza audiovisual 'Colombia: un fábrica de niños trans'. Varios sectores de derecha se han unido a defenderlo por las denuncias que hace respecto a las cirugías de reasignación de sexo. Sin embargo, también hay voces como la del representante Mauricio Toro, quien con un derecho de petición en mano, no le tiembla la voz para decir que están desinformando a la gente y afectando a la población Lgtbiq+.

En entrevista con Minuto60, el representante habló de lo que dice el Ministerio de Salud sobre este tipo de cirugías en menores de edad y de cómo con este tipo de discursos buscan afectar los derechos de la población diversa los termina afectando.

(Le puede interesar: Mauricio Toro desmiente a Samuel Adrián sobre 'niños trans': esto dicen las cifras)

¿Qué opina del documental de Samuel Adrián?

Lo primero que tengo que decir es que es desafortunada la instrumentalización que hace este señor de los niños y las niñas y de la población Lgbtiq+, con un único objetivo, que es enriquecerse a punta de likes y visualizaciones.

Es decir, una persona que sabe que ha desacatado la orden de un juez. Y aclaro aquí este paréntesis: lo que le ordenó el juez es que bajara del documental unas imágenes tomadas sin autorización de un médico, al que el señor malinterpretó y sobre el que distorsionó la información que dio. El médico que dice: primero, “a mí me grabaron sin autorización”; y segundo, “malinterpretaron absolutamente todo lo que yo estaba diciendo”.

Entonces, no es que sea perseguido por la población Lgbtiq+. Más que la ideología de género, el señor está violando una ley de la República porque está violando una instrucción que le da un juez, diciéndole: “Usted tiene que eliminar esas imágenes”. Y él se niega y por eso entonces tiene 10 días de detención.

Pero además tengo que decir que ese documental está lleno de imprecisiones absurdas que van en contravía de la población Lgbtqi+.

En el documental se habla de una supuesta “fábrica de niños trans”, ¿qué opina?

Lo primero, “Colombia, fábrica de niños trans”. Por Dios. Miren, les voy a mostrar esto que tengo acá, que es un derecho de petición que le envié al Ministerio de Salud, que me lo responde este gobierno, el gobierno de Abelardo de la Espriella, donde claramente responden que en Colombia, en los últimos 10 años, no ha habido cirugía de reasignación de género ni de sexo para menores de edad.

Es decir, es completamente falso lo que el señor aquí dice. Ellos hablan de que esta es una industria y que la cirugía de reasignación... pues resulta que no. En este documento demuestran que no ha habido durante los últimos 10 años este tipo de situaciones.

En segundo lugar, están diciendo que las personas Lgbtiq+, que la diversidad se pega, que se contagia la homosexualidad. En ese documental hablan de que esto es como si fuera una gripa y nos tratan a nosotros de enfermos, queriéndonos curar de una tal enfermedad. Se les olvida que la Organización Mundial de la Salud sacó a la homosexualidad de las enfermedades mentales hace ya 40 años. Es decir, nos quieren devolver a una época de oscurantismo, pero sobre todo quieren hacer terapias de conversión a las personas diversas a punta de torturas, maltratos psicológicos, psiquiátricos y físicos, creyendo que así nosotros vamos a cambiar.

Nos quieren devolver a una época de oscurantismo, pero sobre todo quieren hacer terapias de conversión a las personas diversas a punta de torturas.

Mauricio Toro, representante a la Cámara

El presidente Abelardo de la Espriella dijo que hay que reglamentar este tipo de procedimientos. Teniendo en cuenta lo que usted nos está explicando, ¿cómo ve ese pedido del presidente?

Lo primero es esta confusión de esta batalla cultural que ellos han tratado de armar y montar, confundiendo.

Lo que hay que decir es que en Colombia el tipo de procedimientos de los que ellos están hablando, que son los hormonales, no se hacen para personas Lgbtiq+ en exclusiva. Es decir, este tipo de tratamientos hormonales, que es otra parte de lo que ellos hablan, se hace para personas que tienen necesidad por problemas de crecimiento, problemas de desarrollo, estatura baja.

Es decir, hay familias que recurren a esto con sus médicos tratantes, no para cambio de género, sino por problemas de salud. Entonces, querer prohibir este tipo de procedimientos es afectar a toda una población que requiere esto para el desarrollo de su infancia, a costa de un caso que pudo haber salido mal, que se dio hace 16, 11 años en la Fundación Valle del Lili, en Cali, y entonces generalizar todo.

Aquí no hay ninguna amenaza contra la niñez como ellos lo están tratando de hacer ver en su agenda antiderechos, que les resulta nuevamente reditable en likes y en votos, confundiendo y generando pánico entre las familias. Y eso resulta triste. Aquí lo que hay por parte de ellos es una fábrica de desinformación, es una fábrica de odio, es una fábrica de discriminación.

Y esos mensajes de odio contra la población diversa es lo que ha generado que el año pasado haya aumentado un 63 % los asesinatos contra personas trans. Pasamos a tener 270, la cifra más alta de los últimos años, solo porque ellos se han ensañado por una tal ideología de género que no existe, que ni ellos saben explicar y no conocen de qué se trata, a punta de violentar los derechos de las poblaciones diversas.

Esos mensajes de odio contra la población diversa es lo que ha generado que el año pasado haya aumentado un 63 % los asesinatos contra personas trans.

Mauricio Toro, representante a la Cámara

Hay un proyecto de ley que va en esa misma lógica, ¿cómo lo ve?

Lo primero es que el origen de ese proyecto de ley es errado, es decir, porque parten de la falsa premisa de que en Colombia hay cientos de clínicas y médicos que someten a tratamientos de reasignación de género a niños y a menores de edad.

Por allá hay un troglodita decía que el 73 % de los tratamientos que se dan de reasignación de género en Colombia se hacen en menores de nueve años, cosa que es completamente falsa, respondida por el mismo Ministerio de Salud del presidente actual.

No hay cifras, no hay datos que correspondan a la verdad. Entonces, si vamos a tener ese debate de ese proyecto de ley, que fue originado por medio del pánico y la desinformación y las mentiras, pues tengamos el debate, pero con cifras reales. En Colombia, los últimos diez años, no se han hecho cirugías de reasignación de género ni tratamientos para menores de edad de cambio de género.

Para que ustedes tengan en cuenta, según el Ministerio de Saud: la única población que ha solicitado reasignación quirúrgica de género está entre los 26 y 36 años. Es decir, no hay menores de 26 y no superan las 30 personas. Entonces, ¿cuál fábrica? ¿Cuál es el elemento que hay dentro de este proyecto de ley? Una cantidad de mentiras y falsedades que hay que decir.

¿Cuál es el caso que toma precisamente Samuel Adrián para hacer este documental?

Lo primero que hay que decir es que este es un caso del año 2016 o 2017 de una persona que tenía 15 años que se sometió a un procedimiento hormonal y después de todo un proceso, ellos aducen no haber sido informados de manera adecuada por la clínica ni por el médico.

Entonces, estamos hablando de un caso que fue hace 11 o 12 años, que es el único que ha habido en Colombia, y sobre ese caso están generando toda una generalidad. Entonces vamos a poner un proyecto de ley, vamos a hacer un documental, vamos a acabar con la reputación de todo el mundo, vamos a tirar falsedades, pánico alrededor de esto.

Es un caso que estamos investigando, que no conocemos exactamente qué fue lo que pasó. Tiene que indagarse qué fue lo que pasó frente a la familia. Pero por un caso nosotros no podemos presentar un proyecto de ley, prohibirle a las familias que puedan tener el tratamiento de alguien que sí está teniendo un problema de salud alrededor de esto.

imagen dada

El representante tiene un proyecto que busca prohibir las terapias de conversión. Prensa Mauricio Toro.

¿Se está volviendo a viejos mitos?

Si esto se pegara, la pandemia no hubiera sido la del COVID, hubiera sido la de la homosexualidad. Y aquí no existe. Entonces, miren qué es lo que están tratando de sembrar: odio. Y ese odio genera violencia, esa violencia, discriminación.

Y por eso los casos de suicidio de los jóvenes diversos que son sometidos a esas terapias de conversión, que son las que ellos quieren defender para torturarnos, quitarnos la primera capa de piel con esponja de brillo, para someternos a exorcismos, diciendo que así nos podemos curar de esta enfermedad.

Entonces cierro diciendo algo: lo que ellos quieren es validar las mal llamadas terapias de conversión para tratar de uniformarnos a todos, como en una dictadura de que todos tenemos que tener el mismo gusto y la misma identidad. Y eso no puede pasar.

¿Cómo está en este momento el tema de las terapias de conversión?

Lo primero es que es triste: en Colombia siguen torturando gente. Vamos a insistir con el proyecto de ley “Inconvertibles”, que se llamó en su momento “Nada que curar”, porque ni somos convertibles ni tenemos nada que curar. Amamos así, nos sentimos orgullosos de amar así.

Este país ya entendió que la igualdad es parte de su sociedad, que no importa cómo amemos ni a quién amemos, se le tiene que respetar.

Y las terapias de conversión son esos procedimientos psiquiátricos, físicos, de tortura y maltrato que buscan decirle a una persona que es diversa que no puede ser. A punta de golpes, tratar de hacer, y de violaciones y vejámenes, hacerle decir lo contrario.

Pues claramente, si a usted lo someten, lo meten preso en un centro de rehabilitación, lo electrocutan, le quitan con esponja de brillo su primera capa de piel, le hacen exorcismo, le echan agua caliente y fría hasta que usted no diga que le gusta el sexo opuesto, pues usted termina diciendo cualquier cosa para salir de esa tortura y ese secuestro.

Y luego, ¿qué termina pasando? Que el 73 % de esas personas se quita la vida porque no fueron capaces de resistir frente a esos vejámenes.

Y son estos vejámenes los que ellos quieren no solamente mantener como industria, porque a muchas familias les cobran por esto engañándolas y diciéndoles que nos van a curar, sino que además de esa industria quieren likes y quieren mentir, de alguna manera, validación de la violación de derechos humanos contra nosotros por medio de este tipo, digamos, de shows que están haciendo.

¿Buscarán prohibirlas las terapias, entonces?

Las terapias de conversión se tienen que prohibir en Colombia, como ya lo prohibieron muchos países de América Latina. Australia, Canadá, por ejemplo, lo hizo; Chile lo hizo; Brasil avanza en ello.

Es decir, tenemos que avanzar, como Estados Unidos, por ejemplo, también lo prohibió, para que en Colombia no sigan existiendo este tipo de torturas contra la población diversa.

Y en Colombia se puede hacer con libertad, con tranquilidad y con dignidad. No nos podemos seguir matando entre nosotros y mucho menos a la población diversa, que era la que quieren acribillar y que cogieron como caballito de batalla.

No sé por qué nos cogieron a nosotros para maltratarnos, violentarnos, con el fin de justificar su tal cruzada cultural.

¿Se le han acercado colectivos o personas que le hablen posiblemente tengan miedo por estos discursos?

Sin duda, y lo vivo todo el tiempo. Todo el tiempo me llegan las denuncias sobre persecución porque nos quieren encarcelar, o sea, nos quieren matar, nos quieren desaparecer, y que estuviéramos en el nazismo.

Por Dios, o sea, es increíble lo que están tratando de hacer para acabar con la igualdad y la diversidad, una lucha que Colombia ya avanzó hace muchos años.

Y miren que, a punta de mentiras, después aceptarían quienes fueron en contra de la paz y ese plebiscito tumbaron ese plebiscito, que era que había “ideología de género”. Nadie sabe qué es. Ellos no conocen ni siquiera el significado de esa palabra. Se la han inventado, mal apropiada, para decir que es que queremos homosexualizar a la sociedad, cosa que no es así.

Nosotros lo único que estamos pidiendo es igualdad de condiciones: podernos casar, poder tener derecho a heredar, a nuestro sistema de salud, pensiones, a educar, a no ser discriminados y a ser tratados por igual. Es lo único que queremos en nuestra lucha.

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