Investigación | De elefante blanco a cadáver burocrático, volvimos a la Ruta del Sol, sector I
Uno de los tramos del proyecto vial más importante del país terminó en ruinas, con sobrecostos y con un enorme daño social y ambiental.

El 14 de enero de 2010 se firmó, en la Casa de Nariño, el contrato de la Ruta del Sol - Sector I, una megaobra que buscaba conectar el centro del país con la costa Caribe.
Su inversión inicial fue de $ 962.075.973.782, con la promesa de llevar crecimiento y desarrollo. Sin embargo, 16 años más tarde, el panorama es otro: la construcción quedó inconclusa, tuvo sobrecostos, un daño social y ambiental enorme y, además, una millonaria demanda que perdió el Estado.
El tramo más afectado es el que pretendía conectar a los municipios de Villeta y Guaduas. Un total de 23 kilómetros en los que se encuentra escondido, en medio de las montañas, un elefante blanco que, desde mayo de 2024, empezó a caerse a pedazos.
Se trata de un túnel y una doble calzada que suman cinco kilómetros, una obra abandonada en medio de la nada, lejos del trazado de la Ruta del Sol. Los habitantes de esta región están cada vez más preocupados por el impactó que esto ha generado y las soluciones son solo promesas.
Minuto60 visitó en dos ocasiones este lugar. La primera vez fue en junio de 2025 y, la segunda, en abril de 2026. Los testimonios recogidos y las imágenes de video que realizó este medio evidencian la magnitud del desastre.
Es una obra fallida sin responsables. Los organismos de control no le han puesto la lupa a este contrato y el Gobierno Nacional adelanta la reestructuración de un nuevo trazado que le vale al país más de $ 8 billones. Adicionalmente, las pólizas están próximas a vencerse.
En las entrañas de un elefante blanco
La vereda San Miguel, perteneciente al municipio de Guaduas, está a 10 minutos del casco urbano. Es una región dedicada especialmente al cultivo de café y caña de azúcar. Hasta hace unos años contaba con una gran biodiversidad, además de manantiales y quebradas. Era una región próspera.
Sin embargo, en 2009 se anunció que se construiría un tramo de la Ruta del Sol y se les prometió a los habitantes de la región trabajo y desarrollo. Actualmente viven una pesadilla.
Entre Guaduas y Villeta se tenía planeada la construcción de una doble calzada con ocho túneles -dos de ellos de aproximadamente dos kilómetros- y un peaje. Estos 23 kilómetros se sumarían a los 55.3 kilómetros entre Guaduas y el Korán, a la altura de Puerto Salgar. Todo enmarcado en el Sector I de la Ruta del Sol, cuyo contrato se firmó el 14 de enero de 2010.
No obstante, los fenómenos climáticos de 2010 y 2011 obligaron a suspender la construcción del tramo entre estos dos municipios por parte del contratista Consorcio Vial Helios. Los recursos que estaban destinados a este sitio “se utilizaron para realizar los estudios y diseños para definir el nuevo trazado del tramo Guaduas - Villeta, y se establecieron las obras que podían adelantarse en este nuevo trazado en aras de avanzar constructivamente”, respondió la Agencia Nacional de Infraestructura a un derecho de petición de Minuto60.
Posteriormente, el 8 de enero de 2017, se inició la construcción del Túnel 8, de 1.9 kilómetros de longitud, dos unidades de puentes de 100 metros cada uno; la intersección San Miguel, que incluye las respectivas conectantes; dos puentes de 20 metros cada uno; las bases de un peaje y una doble calzada a cielo abierto de 2.9 kilómetros.
En julio de 2017 el consorcio encargado de la obra advirtió movimientos y agrietamientos. Por lo tanto, “se realizó la suspensión de las actividades para no poner en riesgo las construcciones de la parte alta del talud, los trabajadores del proyecto y en general a los recursos destinados para la obra”, según indicó la Agencia Nacional de Infraestructura-ANI. Luego, se hicieron estudios ante la complejidad geotécnica y la obra concluyó en 2022. El túnel 8 y la doble calzada quedaron empotrados allí, sin conectar con los 18 kilómetros restantes, y el tiempo empezó a cobrar factura.
La inestabilidad del terreno y los daños se veían venir
De acuerdo con la respuesta de la ANI, en julio de 2017 se advirtió que el terreno era inestable. Pese a los estudios se continuó con la excavación o perforación de la montaña y la inyección de toneladas de concreto. Una vez finalizado empezaron los problemas en la parte externa.
El derrumbe que taponó el túnel
El denominado Túnel 8 es una obra de un par de túneles de 1.870 metros de longitud, en promedio cada uno. Su paso quedó cerrado por unas puertas y bajo el cuidado de una caseta de vigilancia. Era prohibido atravesarlos. Sin embargo, en mayo de 2024 una parte de la montaña se desprendió y el evento amenazaba con ser mucho mayor y semanas después el derrumbe fue mayor y taponó una de las salidas del túnel.

En mayo de 2024 se presentó un primer derrumbe en el Túnel 8, ubicado en la vereda San Miguel, municipio de Guaduas. Alcaldía de Guaduas.
Adicionalmente, y ante la inestabilidad del terreno, las vías que comunicaban a las veredas se empezaron a destruir. La emergencia fue evidente y una bocatoma del acueducto fue sepultada dejando sin agua a los habitantes, un caos que fue creciendo con el paso del tiempo y ante la vista de los organismos de emergencia y los entes de control.
Salimos desplazados porque se secó demasiado la tierra y ya no se puede cultivar.
Ayde Briceño, habitante de Guaduas
Minuto60 habló con los habitantes de la zona rural de Guaduas un año después del derrumbe y en ese momento el panorama era dantesco. En la vereda San Miguel, según sus testimonios, secaron más de 50 manantiales, las vías estaban destruidas y la producción de las fincas se afectó ante la falta de agua. Es decir, una problemática social y ambiental.
Guillermo Serrato, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda San Miguel, dijo que los 50 manantiales afectados son de la parte alta del túnel y que las vías terciarias quedaron afectadas perjudicando el acceso a ocho veredas del municipio de Guaduas. Sin poder transitar, la comunidad se vio obligada a reabrir trochas y también a tomar vías de hecho atravesando el túnel que no taponó el derrumbe.
Serrato aseguró que el túnel, en su parte interna, fue desmantelado, porque se robaron el cableado y los componentes del mismo. En el sistema de alcantarillado, en medio de la oscuridad, brotaban las aguas de la parte alta de la montaña y así lo evidenció Minuto60 al ingresar en las entrañas de este elefante blanco.
Viviendas afectadas
Durante la construcción del túnel se hizo necesario el uso de dinamita, para romper la montaña y esto tuvo consecuencias para las viviendas y fincas aledañas. “Cuando construyeron el túnel lo hicieron con explosivos, hubo mucho sismo y agrietó las viviendas”, indicó Serrato.
Uno de los habitantes indicó, además, que este problema fue objeto de una acción popular que aún se encuentra en trámite ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, donde se busca que el concesionario o el Estado responda por los daños ocasionados reparado las vías mediante indemnizaciones.
Vinieron, hicieron el daño, dejaron la obra totalmente botada. Esto es un elefante blanco.
Guillermo Serrato, presidente de JAC San Miguel
Por otra parte, quienes no veían soluciones decidieron vender, pero no ha sido fácil porque nadie se atreve a invertir en una región que cada vez presenta más inestabilidad en el terreno y donde el agua escasea como consecuencia de la megaobra abandonada. “Salimos desplazados porque se secó demasiado la tierra y ya no se puede cultivar”, dijo Ayde Briceño, habitante de la región.
Un problema social creciente
De regreso al túnel 8. Minuto60 visitó de nuevo la zona, y se encontró con una situación cada vez más crítica. Los manantiales se secaron y en las quebradas durante la época de sequía no corre el agua. Los terrenos que fueron adquiridos para el proyecto están siendo invadidos, la vía se usa para piques ilegales y las pólizas de responsabilidad y cumplimiento se van a vencer en septiembre.
“Vinieron, hicieron el daño, dejaron la obra totalmente botada. Esto es un elefante blanco. La plata se perdió, todo lo que se invirtió se perdió, no le sirvió de nada al país”, señaló Guillermo Serrato de nuevo en diálogo con Minuto60.
“La afectación es que hay semanas de dos o tres días sin agua, porque no hay forma”, agregó Luis Fernando Pava, otro de los habitantes, quien recordó que el recorrido entre Guaduas y Villeta “antes se hacía en 40 minutos (y) ahora se hace en tres o cuatro horas”.
El 22 de septiembre el Consorcio Vial Helios reversó el proyecto al Estado, es decir, lo entregó bajo la certeza de haber cumplido con el 100 % de la obra. Actualmente el Sector I de la Ruta del Sol está siendo administrado por la Instituto Nacional de Vías (Invias) que ha hecho algunas intervenciones, entre otras, remover la tierra que dejó el derrumbe.
Siempre lo dije, el progreso no es tanto el progreso, más bien lo que hizo fue acabar muchas cosas, entre otras, el agua.
Luis Fernando Pava, habitante de Guaduas
“Apenas mandaron unas máquinas y escarbaron. Retiraron un poco de material, pero no se ha visto un trabajo de verdad como definitivo que nos solucione el problema del acueducto “, sostuvo Jairo Peña.

Un segundo derrumbe, en 2024, sepultó una de las entradas del Túnel. Además, afectó manantiales y vías en las veredas. Alcaldía de Guaduas
Esto es posible confirmarlo con un bulldozer que el Invias dejó abandonado a un costado del túnel. El tiempo lo ha deteriorado y hoy, este armatoste, luce desbaratado y corroído por el óxido.
Guillermo Serrato, denunció que los terrenos que fueron comprados para la obra fueron invadidos por personas que los han visto abandonados y sin ningún tipo de vigilancia y control. Igualmente, dijo que la doble calzada de 2.9 kilómetros está siendo utilizada para piques ilegales de motocicletas. “400 o 500 motos, nadie se hace responsable de eso. Los domingos eso es un peligro”, señaló Serrato.
“Siempre lo dije, el progreso no es tanto el progreso, más bien lo que hizo fue acabar muchas cosas, entre otras, el agua”, manifestó Luis Fernando Pava frente al problema social y económico que atraviesa el municipio de Guaduas. “Había muchos vecinos que tenían cultivos de pancoger, tenían lagunas donde ellos vivían de cultivar peces y tuvieron que abandonar todo, quedaron en la ruina”, añadió.
Alcalde de Guaduas lanza advertencia
Durante la visita de Minuto60 al municipio de Guaduas, el alcalde Diego Ariel Jiménez dijo que las pólizas de cumplimiento se van a vencer y no se podrá responder por las afectaciones ambientales y sociales de la región.
“Hemos advertido y hemos observado que hay unas pólizas que están próximas a expirar, que en el mes de septiembre por los cálculos que hemos hecho y por la revisión que hemos hecho, desde la administración, se puede presentar la situación que ya no sean efectivas si las mismas no se ejecutan para que los recursos no se pierdan y que de alguna manera se retribuya o se recompense”, dijo el alcalde.
El mandatario municipal indicó que es preocupante ver la cantidad de recursos económicos que se invirtieron en una vía que prometía llevar desarrollo a la región, pero que a todas luces no es funcional y que no está cumpliendo con la función para la cual fue proyectada. Además, indicó que las condiciones para ejecutar la megaobra no eran las más adecuadas, entre otras razones, por la inestabilidad del terreno.
“Son conclusiones que saca uno de acuerdo a las realidades que hoy se están presentando en este territorio (..) vemos con preocupación y con tristeza que no se avanza en la ejecución de estas obras, y no se avizora ni siquiera la estructuración del proyecto de contratación”, puntualizó el alcalde de Guaduas.
Los responsables de la obra
La megaobra de la Ruta del Sol – Sector I se adjudicó en diciembre de 2009 y su contrato se firmó el 14 de enero de 2010 durante la administración del presidente Álvaro Uribe. Fue firmado por el director encargado del Instituto Nacional de Concesiones (Inco) Gabriel Ignacio García Morales, por parte del Estado, y Carlos Alberto Solarte Solarte como representante legal del Consorcio Vial Helios, conformado por: Carlos Alberto Solarte, con un 25 % de participación; CASS Constructores, con un 25 %; Conconcreto, con el 25 % y la empresa IECSA o Sacde Colombia, con un 25 %.
Hay unas pólizas que están próximas a expirar.
Diego Ariel Jiménez, alcalde de Guaduas
Durante la administración del presidente Juan Manuel Santos, el Sector I tuvo significativos avances. Se terminó el tramo Guaduas – El Korán, a la altura de Puerto Salgar, con una doble calzada de 58.3 kilómetros. Adicionalmente, se inició la construcción de cinco kilómetros entre Guaduas y Villeta, cuya obra ha presentado los mayores problemas y que finalizó obras en septiembre de 2022.

Así luce el Túnel 8 actualmente. Minuto60 visitó la región por segunda vez y la afectación e impacto social y ambiental es mucho mayor. Minuto60.
En la administración del presidente Iván Duque, en la cual se tuvo una suspensión por cuenta de la pandemia por Covid 19, la obra fue reversada al Estado, es decir se entregó para que fuera administrada por el Instituto Nacional de Vías (Invias), el 9 de septiembre de 2022, con la promesa de licitar y sacar adelante los 18 kilómetros restantes entre Guaduas y Villeta, sumado al mantenimiento de la totalidad del sector. Sin embargo, dicho proceso se frenó, la vía se deterioró en varios puntos y el Túnel o empezó a caerse.
En la administración del presidente Gustavo Petro se viene adelantando la estructuración de un nuevo trazado, así como la recuperación de la vía construida, cuyo costo ronda los $ 8 billones. Las comunidades han sido participes de la socialización de lo que será esta obra, en medio de cuestionamientos y el cansancio de quienes ven con preocupación que no pasa nada, sin la certeza de que el Sector I de la Ruta del Sol sea una realidad.
“Caramba, que no engañen tanto al campesino, porque nos acaban las cosas buenas. Ofrecen un panorama hermoso y a la hora de entregar se van y dejan totalmente acabado y desolado”, dijo Luis Fernando Pava. “Eso sí es una obra que da tristeza como los recursos que nosotros los colombianos pagamos se vean enterrados en unas obras que no tienen ningún beneficio”, sostuvo Jairo Peña.
“Se nos ilusionó como municipio, como territorio y se nos dijo que ya el proyecto cerraba, que era viable, pero después de año y medio, casi dos años que nos dijeron esto”, concluyó el alcalde de Guaduas frente a la obra que está pendiente por adjudicar y que está en manos del Gobierno Nacional a menos de cuatro meses de que finalice su administración. ¿Quién responde?
Minuto60 ha buscado a Óscar Javier Torres, presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura, sin que sea posible una entrevista. Sin embargo, sí hubo respuesta a un derecho de petición en el que se dan algunos detalles de lo que ha pasado con esta obra. Dicha respuesta será presentada en otra entrega de esta investigación periodística que sigue las huellas de este gran elefante blanco.
