¿Qué es el fujimorismo?: La herencia de Keiko que se debate entre democracia y 'dictadura'
Este movimiento se caracteriza por fundir el populismo de derecha con políticas económicas de libre mercado y un estilo de gobierno autoritario.

El fujimorismo es una corriente política peruana nacida en la década de 1990 alrededor de la figura de Alberto Fujimori, expresidente de Perú y padre de Keiko Fujimori, quien asumió este martes como nueva mandataria del país para el periodo 2026-2031.
Este movimiento declara el populismo de derecha con políticas económicas de libre mercado y un estilo de gobierno marcadamente autoritario. A lo largo de las décadas, se consolidó como una de las fuerzas más influyentes, divisorias y persistentes de la historia del país, manteniendo una base de apoyo fiel y, al mismo tiempo, un profundo rechazo en amplios sectores de la población.
¿Por qué Alberto Fujimori es un personaje de amores y odios?
El mundo no olvida a Alberto Fujimori debido al doble legado radicalmente opuesto que dejó luego de su gobierno (1990-2000). Por un lado, sus simpatizantes le otorgan el crédito de haber salvado a Perú de dos grandes crisis: el colapso económico y el terrorismo.
Al asumir el poder, implementó el ‘Fujishock’, un agresivo plan de estabilización financiera que frenó la hiperinflación heredada del gobierno de Alan García. Su administración desarticuló a los grupos terroristas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), capturando a sus principales cabecillas, un logro que muchos ciudadanos consideraron el fin de una era de terror.
Por otro lado, la comunidad internacional y los defensores de los derechos humanos recuerdan su régimen por la sistemática destrucción de la democracia y la violación de los derechos fundamentales.
El punto de quiebre ocurrió el 5 de abril de 1992 con el ‘autogolpe’, cuando Fujimori, respaldado por las Fuerzas Armadas, disolvió el Congreso y tomó el control del Poder Judicial. A partir de ese momento, el gobierno derivó en un régimen autoritario que persiguió a opositores y controló los medios de comunicación a través de millonarios sobornos orquestados por su asesor de inteligencia, Vladimiro Montesinos.
¿Fujimorismo: democracia o 'dictadura'?
A nivel global, la memoria sobre Fujimori quedó marcada por crímenes de lesa humanidad. Su estrategia contraterrorista incluyó la creación del grupo paramilitar ‘Colina’, responsable de sangrientas masacres de civiles como las de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992). Además, su administración implementó un polémico programa de esterilizaciones forzadas que afectó a miles de mujeres indígenas y campesinas.
Después de una dramática renuncia por fax desde Japón en el año 2000 y una posterior extradición desde Chile, Fujimori fue condenado en 2009 a 25 años de prisión por estos crímenes y por corrupción generalizada, convirtiéndose en un referente judicial internacional sobre la rendición de cuentas de exmandatarios.
El fujimorismo, que se consideró una dictadura cívico-militar debido al autogolpe de Estado de 1992, el control total de las instituciones y las graves violaciones a los derechos humanos sobrevivió a la caída de su fundador gracias a la propia Keiko, quien capitalizó el arraigo popular de las reformas económicas de su padre para construir el partido Fuerza Popular. Luego de perder tres balotajes previos, su investidura presidencial este 28 de julio marca el retorno oficial del movimiento al Palacio de Gobierno.
La mandataria asume el poder en un país partido a la mitad, prometiendo orden frente a la inseguridad y respeto institucional, intentando desligarse de los fantasmas dictatoriales del pasado. El fujimorismo representa hoy una paradoja histórica: para sus votantes, la vía hacia la estabilidad; para el resto del mundo, un recordatorio de cómo las democracias pueden transformarse en regímenes implacables.
