Eutanasia por depresión: Murió Noelia en España y reabre debate por Catalina Giraldo en Colombia
Noelia recibió este jueves la eutanasia que buscó durante dos años, después de una larga batalla judicial que llegó hasta los tribunales europeos.

El reloj avanzó lento, pero implacable. En una habitación de una residencia sociosanitaria en Sant Pere de Ribes, en Barcelona, Noelia Castillo quien preparó todo muy cautelosamente para lo que fue último día de vida, finalmente murió. Tenía 25 años de edad y, luego de dos años de lucha en los tribunales, su decisión no tuvo marcha atrás.
Este jueves, 26 de marzo, no será una fecha cualquiera. Es el cierre de un proceso largo, doloroso y profundamente controvertido terminó por marcar un precedente en la justicia española. El aval definitivo llegó desde el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que reconoció que su sufrimiento físico y psíquico es persistente e imposible de aliviar.
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Noelia Castillo logró el aval judicial para acceder a la eutanasia. Redes sociales
¿Cómo llegó Noelia a este punto?
La historia de Noelia Castillo está atravesada por una cadena de hechos que marcaron su vida desde muy joven. Creció en un entorno familiar complejo, con problemas de adicciones y salud mental en su núcleo cercano, lo que la llevó a pasar parte de su infancia y adolescencia en centros de menores.
El punto de quiebre llegó en 2022. Tras una agresión sexual múltiple, su vida dio un giro radical. En medio de ese contexto, se lanzó desde un quinto piso, un hecho que la dejó parapléjica y con una lesión medular irreversible.
Desde entonces, su día a día ha estado marcado por un deterioro físico y emocional constante. La imposibilidad de encontrar alivio, sumada a las limitaciones de su condición, la llevaron a iniciar el proceso para acceder a la eutanasia.
No tengo ganas de nada: ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada. El dormir se me hace muy difícil.
Noelia Castillo, pidió la eutanasia en España
La batalla legal que cambió el caso
Aunque la Generalitat le reconoció el derecho a la eutanasia en julio de 2024, el camino estuvo lejos de ser sencillo. La oposición de su padre, respaldado por organizaciones como Abogados Cristianos, llevó el caso a los tribunales y retrasó el procedimiento durante más de un año.
Cada recurso judicial significó una nueva espera. Incluso se presentó un documento en el que aparentemente Noelia solicitaba aplazar la eutanasia, algo que ella desmintió ante un juez, asegurando que fue presionada para firmarlo en condiciones de vulnerabilidad.
El caso escaló hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que finalmente rechazó las medidas cautelares que buscaban suspender el procedimiento. Con ello, se ratificaron las decisiones del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional de España, consolidando un precedente en materia de derechos individuales.
¿Qué dijo Noelia antes de su eutanasia?
En los días previos, Noelia habló con claridad sobre su decisión. Su postura se mantuvo firme, incluso en medio de la presión mediática y familiar.
“Quiero irme ya y dejar de sufrir y punto”, afirmó, dejando ver la determinación con la que asumió el proceso.
También fue enfática en que no busca convertirse en un símbolo dentro del debate público. “No quiero ser ejemplo de nadie, simplemente es mi vida y ya está”, expresó, marcando distancia frente a la exposición de su caso.
Sus palabras reflejan no solo el desgaste físico, sino también el agotamiento emocional que acumuló durante años.

La eutanasia enfrenta posturas divididas entre la medicina, la ley y la ética. Freepik
El conflicto que dividió a su familia
El caso de Noelia también estuvo atravesado por tensiones familiares profundas. Su padre fue uno de los principales opositores a la eutanasia y llevó el caso a los tribunales en un intento por impedir el procedimiento.
Las diferencias no solo fueron jurídicas, sino también personales. La joven cuestionó la falta de apoyo emocional y el impacto que tuvo la disputa en su proceso.
“¿Para qué me quiere viva? ¿Para tenerme en un hospital?”, se preguntó, evidenciando el desgaste que generó este conflicto.
Por su parte, su madre reconoció no tener una “varita mágica” para hacerla cambiar de opinión. Aunque expresó su deseo de acompañarla en el momento final, Noelia decidió que ese instante lo viviría en soledad.
“Prefiero que nos despidamos y luego, si quiere entrar, que entre”, explicó.
¿Qué implica este caso para Colombia?
Este caso no solo impacta a España. También reabre discusiones en países como Colombia, donde el debate sobre la muerte digna sigue en construcción y presenta vacíos legales.
Aunque en el país se han registrado avances en la regulación de la eutanasia, el suicidio médicamente asistido aún carece de una reglamentación clara, especialmente en casos relacionados con salud mental.
En ese contexto aparece el caso de Catalina Giraldo, quien asegura vivir una realidad incompatible con su idea de dignidad. Durante años ha intentado quitarse la vida en múltiples ocasiones, mientras enfrenta un sufrimiento mental persistente.
Ha sido diagnosticada con trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad no especificado. Ante este panorama, ha solicitado al Estado colombiano garantías para acceder al suicidio médicamente asistido, buscando una alternativa no violenta.
Esta práctica, legal desde 2022, se diferencia de la eutanasia en que es el propio paciente quien ejecuta la decisión final, mientras que en la eutanasia interviene el equipo médico.
Sin embargo, hasta ahora no se ha aplicado en casos de salud mental, lo que evidencia los límites actuales del sistema.
En medio de este debate, el exvicefiscal general Jorge Fernando Perdomo planteó una reflexión que sintetiza la discusión:
Yo me pregunto ¿Por qué no podemos nosotros entregar la muerte también en manos de la medicina racional?
Jorge Fernando Perdomo, exvicefiscal general de la nación

Catalina Giraldo, paciente con tres trastornos mentales que pide acceso a muerte asistida. Redes sociales
La eutanasia en Colombia
El jurista explicó que la eutanasia ha tenido una evolución compleja en Colombia, marcada por un cambio en la forma de entender el derecho a la vida y la dignidad.
“Antes existía una visión paternalista, no solo en lo jurídico, sino también en lo médico. Se hacía todo lo posible por prolongar la vida, incluso a costa del sufrimiento del paciente”, señaló.
Ese enfoque comenzó a transformarse con decisiones judiciales que reconocieron la autonomía individual. Entre ellas, destacó la sentencia C-239, que abrió el camino para entender la eutanasia como un derecho.
“No solo se vive dignamente, también se puede morir dignamente”, concluyó Perdomo.
Un precedente que deja preguntas abiertas
Más allá de su desenlace, el caso de Noelia Castillo deja interrogantes que seguirán presentes en el debate público. Por un lado, refuerza el derecho a decidir sobre la propia vida en contextos de sufrimiento irreversible. Por otro, evidencia los conflictos éticos, familiares y jurídicos que surgen en torno a estas decisiones.
Su historia se convierte en un punto de referencia para futuras discusiones sobre la eutanasia y el suicidio médicamente asistido, tanto en Europa como en América Latina.
Mientras tanto, en una habitación de Barcelona, el tiempo sigue avanzando. Y con él, el cierre de una historia que, más allá de su final, deja una pregunta abierta: quién decide, y bajo qué condiciones, el derecho a dejar de sufrir.
