Los negocios que Abelardo De la Espriella deberá pausar por empalme y cuando asuma la presidencia
El presidente electo, Abelardo de la Espriella podrá conservar sus empresas, pero deberá apartarse de su administración y de su profesión.

La llegada de Abelardo De la Espriella a la Presidencia de Colombia no solo representa un cambio político para el país, sino también un cambio sobre el futuro de los negocios que el abogado cordobés ha construido durante más de dos décadas y que hoy abarcan desde una de las firmas jurídicas más reconocidas del país hasta marcas de ropa, licores, restaurantes e inversiones en diferentes sectores.
A diferencia de otros mandatarios que desarrollaron casi toda su carrera en el sector público, el presidente electo llega con un importante portafolio empresarial que inevitablemente tendrá que modificar una vez asuma el cargo.
Durante la campaña presidencial, De la Espriella hizo pública buena parte de su trayectoria como empresario. En diferentes entrevistas explicó que el ejercicio del derecho fue el punto de partida para consolidar un grupo de compañías que posteriormente se expandió hacia otros mercados, aprovechando el reconocimiento de su nombre como marca.
Todo esto ha traído interrogantes sobre si deberá cerrar sus empresas, venderlas o si puede seguir tomando decisiones dentro de ellas mientras se convierte en presidente, pero la respuesta no es tan simple como un sí o un no, porque la legislación colombiana diferencia claramente el período de transición del ejercicio formal de la Presidencia de la República y establece un régimen especial de incompatibilidades que comienza a aplicarse desde el momento de la posesión.
¿Qué negocios de Abelardo De la Espriella debe pausar?
Lo primero que es preciso aclarar es que la Constitución de Colombia no obliga al presidente de la República a vender sus empresas ni a desprenderse de su patrimonio. Ser accionista o propietario de una compañía no constituye, por sí solo, una inhabilidad para ejercer el cargo, pero el verdadero límite aparece cuando el mandatario participa en la administración de esos negocios o cuando las decisiones del Gobierno pueden beneficiar directa o indirectamente sus intereses particulares.
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En consecuencia, Abelardo De la Espriella podrá seguir siendo dueño de sus compañías, pero tendrá que apartarse completamente de la dirección, la administración y la operación cotidiana de cada una de ellas. Ese principio busca garantizar que las decisiones del presidente respondan únicamente al interés general y no al crecimiento económico de empresas vinculadas con él.
Los negocios de Abelardo de la Espriella
El cambio más importante recaería sobre De la Espriella Lawyers Enterprise, el bufete que fundó hace más de veinte años y que lo convirtió en uno de los abogados más conocidos del país. Como presidente de Colombia no podrá representar clientes, asistir a audiencias, dirigir litigios, firmar demandas ni ejercer la profesión de abogado.
La firma podrá continuar funcionando bajo la dirección de otros socios o administradores, aunque él deberá mantenerse al margen de cualquier decisión relacionada con la prestación de los servicios jurídicos.
La misma lógica aplica para De la Espriella Style, la marca de ropa masculina que creó en los últimos años y que comercializa prendas, calzado y accesorios inspirados en su estilo personal.

Abelardo de la Espriella y Silvestre Dangond. Foto: tomada de redes sociales
Otro de los negocios que inevitablemente tendrá que quedar bajo la administración de terceros corresponde al sector de bebidas, como Ron Defensor, desarrollado junto al cantante Silvestre Dangond, así como otras marcas de licores que hacen parte de su grupo empresarial. La misma situación alcanzaría proyectos gastronómicos como Místico Restaurante, además de otras inversiones privadas que el hoy presidente electo ha mencionado públicamente en sectores inmobiliarios, comerciales y de servicios.
El empalme no obliga a suspender sus empresas
Mientras se desarrolla el empalme presidencial, la situación jurídica es diferente porque Abelardo De la Espriella todavía no ejerce como presidente de la República pese a ya tener el aval del CNE y, por esa razón, conserva plenamente sus derechos como empresario. Aunque, es lógico que ya se ha distanciado de los negocios, pues la agenda de un presidente electo es mucho más apretada de lo que varios imaginan.
Los presidentes electos acostumbran iniciar desde el período de transición un proceso de separación entre sus actividades privadas y las funciones públicas que ejercerán pocas semanas después. Ese proceso normalmente incluye la renuncia a juntas directivas, la delegación de facultades administrativas, el nombramiento de gerentes independientes y la suspensión de cualquier actividad profesional.
El verdadero reto para Abelardo De la Espriella estará en administrar la frontera entre su condición de empresario y su nuevo papel como jefe de Estado. Colombia tiene un amplio marco normativo sobre conflictos de interés que exige a los altos funcionarios apartarse de cualquier decisión que pueda beneficiar sus negocios, sus antiguos clientes o las empresas con las que mantienen vínculos económicos.
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