Economista de Harvard y los aspectos que llevarán a Colombia a mejorar su economía
El respetado economista Dani Rodrik le respondió a Minuto60 durante la 60ª Convención Bancaria de Asobancaria.

Durante su intervención en la 60ª Convención Bancaria de Asobancaria, en la que Minuto60 hace presencia, el prestigioso profesor de la Universidad de Harvard, Dani Rodrik, trazó una hoja de ruta para el futuro económico del país, en un escenario marcado por la coyuntura de emergencia y la necesidad imperiosa de relanzar la productividad.
Para el economista, el porvenir económico y la generación masiva de empleo no se hallan en los grandes complejos de capital intensivo, sino en la transformación digital y organizacional de los servicios locales y la economía de mercado cotidiano. El análisis del experto estructuró el momento nacional en tres tiempos bien diferenciados. A su juicio, los esfuerzos del país deben calibrarse atendiendo la urgencia inmediata, la estabilidad estructural y la visión de largo plazo.
“La prioridad inmediata, obviamente, es lidiar con las consecuencias del terrible terremoto. El objetivo mediano es poner las finanzas públicas en una base sostenible. Pero lo que me enfoqué en mi presentación fue el objetivo más largo plazo del crecimiento y la productividad en general”, advirtió Rodrik al auditorio congregado en el Centro de Convenciones de Cartagena.
Este triple desafío se cruza además con un panorama macroeconómico moderado, donde el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) proyectado para el presente año ronda el 2,6%, una tasa que el académico considera insuficiente frente al potencial de desarrollo de la nación.
El motor oculto: servicios locales, empleo y el rol empresarial
Lejos de apuntar a los sectores tradicionales de alta inversión en infraestructura física, Rodrik centró su tesis en el tejido de los servicios cotidianos, tales como el comercio minorista, los mercados comerciales, los servicios alimentarios y las plataformas digitales, como el auténtico epicentro de la futura generación de puestos de trabajo en el país.
“Y ahí creo que hay muchas buenas señales en la economía colombiana. Me enfoqué especialmente en las nuevas formas de negocio y la nueva organización de innovación en los servicios, ya sea en el mercado comercial, en los servicios alimentarios, en las plataformas. Hay ejemplos muy interesantes de las empresas que han sido sucesivas”, destacó el profesor.
Para el investigador de Harvard, la dinámica laboral y productiva tiene una dirección clara y exógena a los debates teóricos tradicionales: “Yo creo que los servicios alimentarios son necesariamente el futuro de la economía colombiana porque es donde van a estar todos los trabajos”.
Bajo esta lectura, el Estado no puede asumir un rol pasivo ni limitarse a la regulación macroeconómica. Rodrik enfatizó que cualquier estrategia oficial orientada a dinamizar el rendimiento nacional debe estructurarse mediante una articulación directa y pragmática con el sector privado.
“Un programa de crecimiento del gobierno que se enfoca en la creciente productividad necesariamente tiene que trabajar con las farmacias en esos sectores para encontrar formas de hacerlo. Trabajar con las compañías para encontrar maneras de aumentar la productividad y el crecimiento”, puntualizó, subrayando que las experiencias exitosas ya superan el terreno de la mera especulación teórica: “Lo alentador es que esto no es solo hipotético. Ya existen ejemplos de compañías donde esto se está dando”.
Innovación escalable y el multiplicador de la inteligencia artificial
Uno de los ejes más disruptivos de la conferencia giró en torno a cómo lograr saltos significativos en productividad sin requerir desembolsos colosales de capital físico, una limitante histórica para las economías de ingreso medio en América Latina.
Rodrik explicó que la clave de la competitividad actual radica en la adopción inteligente de procesos organizacionales y tecnológicos ya existentes. “Es que se basan en organización, innovación (0:08) y el uso de las tecnologías digitales existentes y no necesariamente en grandes inversiones en capital físico. (Eso es lo que hace que se puedan escalar y que sea más fácil de adoptar o implementar”.
El economista ilustró este fenómeno al señalar que la generación de valor a partir de cambios organizacionales y tecnológicos es un sendero validado internacionalmente. “Es posible generar crecimiento en productividad. Eso es lo que hemos visto en países como India. Y lo que vemos en subsectores, ya sea en Brasil, en Colombia, en la parte minorista”.
Asimismo, incorporó en su análisis el impacto transversal de las nuevas herramientas tecnológicas de punta, señalando que el escenario actual ofrece una ventaja comparativa inédita frente a décadas pasadas: “Y con la inteligencia artificial es posible multiplicar estos ejemplos. Estoy muy optimista y veo posible que el gobierno pueda trabajar con las compañías en este campo”.
