‘La imagen impoluta de El Espectador me hacía desconfiar de que me creyeran’: Pilar Cuartas
Pilar Cuartas habló sobre las falencias que tuvo El Espectador cuando denunció acoso laboral con violencia basada en género. Invita a reflexionar.

El periódico El Espectador, en su editorial del pasado domingo 29 de marzo, pidió perdón luego de que se conocieran denuncias de acosos sexuales que habrían ocurrido en su sala de redacción y que no encontraron una voz de apoyo y un debido proceso dentro del periódico. El pronunciamiento del tradicional diario es consecuencia de la denuncia formulada por Pilar Cuartas, una periodista que pasó por diferentes secciones del periódico. Trabajó para ellos durante 12 años y de allí decidió irse ante el ambiente hostil que padeció tras alzar su voz.
Cuartas se unió al #MeToo que surgió tras las múltiples denuncias de acoso sexual en Caracol Televisión y, con esto, sumó un paso más a los que ya había dado en 2024, cuando denunció acoso laboral con violencias basadas en género ante el periódico y la justicia. Ella desveló un caso que había sido administrado internamente.
#YoTeCreoColega #MeTooColombia En @elespectador también acosan y tienen un protocolo poco riguroso, con falencias y que no saben aplicar. Revictimizan a quienes denuncian y las empujan a renunciar.
— Pilar4as (@pilar4as) March 25, 2026
Mi nombre es Pilar Cuartas Rodríguez, fui la primera “editora” de género de un… pic.twitter.com/38vmImyio2
La experiodista, quien fue además la primera editora de Género y Diversidades de El Espectador, habló con Minuto60 sobre lo que vivió y de su intención de dejar claro que la casa editorial para cual trabajó, la misma que ella destaca como referente periodístico, no es un espacio libre de acoso.
Pilar respondió múltiples preguntas antes de que publicaran la nota editorial, y señalaba que una de sus pretensiones, cuando acudió a la justicia para denunciar lo sucedido, era recibir una disculpa pública y que existiera un reconocimiento de la responsabilidad de quien entonces era su empleador sobre la falta de garantías cuando se quiere denunciar.
"Es un buen primer paso para iniciar ese camino de reconocimiento y de la reparación. Es un ejercicio que apenas comienza y queda un camino muy importante para recorrer y que El Espectador detalle quién y cómo va a recibir esas denuncias", afirmó tras la publicación.
La periodista dice que sus críticas al diario no son contra Fidel Cano, a quien califica como "un señor director", quien además fue su mentor durante mucho tiempo, sino contra la normalización de estos actos. Cree que es una oportunidad para que todos los medios de comunicación se unan y revisen cómo enfrentar este tipo de denuncias, cómo garantizar los derechos de las dos partes y, sobre todo, que no se caiga en la revictimización.
En este texto detallamos parte de la conversación. La entrevista completa está en nuestro canal de YouTube.
¿Cómo te terminaste uniéndote a la 'ola' del #MeToo?
Desafortunadamente, durante mi ejercicio como editora de género en El Espectador, empecé a sufrir unas situaciones de acoso laboral con un editor de la redacción y decidí iniciar un proceso de una queja laboral por esos hechos. Activé el protocolo que el periódico decía que tenía y, cuando decidí hacerlo, empiezo mi camino un poquito tortuoso para darme cuenta de que había muchas fallas y mucho desconocimiento.
¿Esa denuncia fue en 2024?
Sí, yo puse mi queja laboral en julio o junio de 2024 y fue mal tramitada. Por eso decido renunciar en septiembre de 2024 a mi cargo en El Espectador y ahí emprendí algunas acciones judiciales en las que la justicia también creo que cometió omisiones y pues, me voy. Yo siempre había querido o intentado hacer público el caso, no lo había hecho y cuando empezó lo del Me Too volvió el tema a mí, se me removieron muchas cosas. Vi que El Espectador sacó un video en el que decía que su protocolo funcionaba de maravillas, que ellos sí sabían cómo tramitar quejas, es cuando decido finalmente contar mi caso, porque me pareció que faltaban a la verdad y que había muchas personas que estaban sufriendo situaciones de acoso laboral y acoso sexual en El Espectador.
A través de esa denuncia llegaron otros casos…
Sí, creo que ha sido la ganancia más bonita de este proceso. Cuando yo puse mi queja laboral, y debo decirlo, yo lo hice también motivada porque conocía otras experiencias que validaron la mía. O sea, yo conocí otras personas que estaban sufriendo lo mismo que yo antes de poner mi queja. Y ahí fue cuando yo dije: "Okay, no soy la única. Nos estamos sintiendo igual. Aquí hay un patrón y es real lo que estoy sintiendo”. Porque ese es uno de los efectos devastadores del acoso laboral y del acoso sexual y, en general, de las violencias de género, que mina un poco tu confianza y tu criterio; y, entonces, tú dudas sobre si estás percibiendo cómo es la realidad.
Luego, durante el proceso, otras cuatro personas que habían trabajado en El Espectador enviaron una comunicación colectiva en la que también expusieron situaciones de acoso laboral con la misma persona de la que yo me estaba quejando. O sea, ya éramos cinco personas de manera formal que nos quejamos. Y luego, después, esta semana, cuando publico mi caso, pues mi celular básicamente estalla, mis redes sociales estallan. Recibí muchos mensajes, o sea, en menos de una hora tenía 60 chats y me escribió gente desde todos lados, muchas personas que trabajaron en El Espectador, sobre todo contándome sus casos y agradeciendo haberlo hecho público.
Durante el proceso, otras cuatro personas que habían trabajado en El Espectador enviaron una comunicación colectiva en la que también expusieron situaciones de acoso laboral con la misma persona de la que yo me estaba quejando. O sea, ya éramos cinco personas de manera formal que nos quejamos.
Pilar Cuartas, exeditora de Género de El Espectador
¿Entonces había un patrón?
Creo que a veces uno se mete el cuento de que esto no pasa aquí, porque a mí también me pasó y yo siento que eso es necesario reflexionar, pensamos “nosotros somos ajenos, somos la excepción a esto” y en realidad no. Y yo no busco deslegitimar el trabajo periodístico de El Espectador porque me parece que es muy necesario en el país y de calidad. Pero yo sí creo que es necesario reconocer que en El Espectador pasan violencias de género y que no saben cómo tramitarlas, cómo atenderlas, cómo investigarlas y cómo sancionarlas. Y eso es necesario hacerlo porque se daña el proyecto de vida de esas personas. Pero bueno, cuando decido hacer público mi caso, me empiezan a llegar testimonios. Yo creo que al menos 15 testimonios de personas que me agradecieron y me contaron lo que les pasó. Hay muchos patrones en común.
4⃣No, no somos pocas. Y no vamos a seguir callando. pic.twitter.com/Oh2sYkMclz
— Pilar4as (@pilar4as) March 27, 2026
Esos nueve testimonios los hice públicos porque esas personas me lo pidieron. Y creo que todas las personas que pasaron por El Espectador saben quiénes son las personas de las que se habla en estos testimonios. Eso da cuenta la normalización que había del acoso, del acoso en general. Pero no fuimos tan explícitas sobre los datos de esas personas, porque la intención no es señalar a quienes o identificar a quienes acosaron a las personas, sino evidenciar que hay omisiones y reconocer que sí existe el acoso y las violencias basadas en género en El Espectador, así como en otros espacios y en otros medios de comunicación.
Yo no busco deslegitimar el trabajo periodístico de El Espectador porque me parece que es muy necesario en el país y de calidad. Pero yo sí creo que es necesario reconocer que en El Espectador pasan violencias de género.
Pilar Cuartas, exeditora de Género de El Espectador
Dentro de los testimonios también he escuchado muchos de hombres. Sé que hay hombres también que sufrieron acoso. Sé que les cuesta hablar más de eso, pero uno de ellos se animó a compartir su testimonio que está dentro del hilo (una publicación en X) y que me parece una reflexión muy valiosa porque él fue acosado, pero también reconoce que vio acoso hacia sus compañeras mujeres y le costó en ese momento validar esa experiencia.
Creo que eso es lo que quiero un poco con esto, es como reflexionar. Reflexionemos, revisémonos y generemos conversaciones alrededor de esto para dejar de normalizar las violencias basadas en género.
8⃣ Él es el primer hombre periodista que se anima a contar su caso (aunque sé que hay muchos más). Aprecio mucho este paso. Es un periodista que asegura haber sido acosado por otros hombres en la redacción. También reflexiona que durante años guardó silencio sobre el acoso que… pic.twitter.com/Kr6IxI9O9d
— Pilar4as (@pilar4as) March 27, 2026
¿Cómo recibiste el trino de Fidel Cano, en el que agradecía tu denuncia?
Pues yo valoro mucho, a ver, mi discusión no es contra Fidel personalmente. Como Fidel fue uno de mis mentores en El Espectador y es una persona a la que yo le tengo mucho aprecio y siento que es un referente y un blindaje para la libertad de expresión en el periódico. O sea, es un señor director en muchos sentidos. Y pude hacer muchas cosas en El Espectador gracias a su respaldo y a la libertad que me dio para investigar y para hacer periodismo.
Aunque no me crean, agradezco a Pilar y a quienes han contado sus dolorosas experiencias y dejo la puerta abierta a que las amplíen, a mí o al liderazgo femenino de la redacción, por si todavía hay manera de seguir algún tipo de proceso de responsabilidad con los acusados.👇🏾
— Fidel Cano Correa (@fidelcanoco) March 27, 2026
Eso fue lo más difícil para mí durante el proceso porque siento que Fidel se está equivocando. Se equivocó y se sigue equivocando y, las directivas de El Espectador en general como empleador. Sé que hay una buena intención detrás de sus mensajes en redes sociales, agradezco que reconozca que hay omisiones, pero su respuesta me sigue pareciendo insuficiente por varias razones.
La primera de ellas, es que siento que en los mensajes siguen sin reconocer la responsabilidad que tienen como empleadores, como empresa, de garantizar que sus trabajadores tengan un espacio libre de violencia. Creo que no se lo están tomando en serio ni están asumiendo la responsabilidad de decir: "Nosotros somos los primeros llamados a garantizar que nuestros periodistas trabajen en un ambiente libre de violencia". Eso no lo he visto en los mensajes. Tampoco siento que haya un un reconocimiento de las violencias que yo viví, en alguna parte del mensaje Fidel decía como 'te pido perdón como por si te sentiste maltratada', algo así, le pone el condicional.
*Tras la editorial, Cuartas destacó que ya no se use condicional, se reconozca que se ha vivido acoso en la redacción y la calificó como un buen primer paso para el camino que sigue.
¿Cuáles son las obligaciones del protocolo para recibir una denuncia?
Los mínimos en el protocolo es que haya una recepción adecuada de la denuncia, por ejemplo. En el caso de El Espectador no existía el correo que tenían en el protocolo, primera falla. O sea, ¿cómo van a recibir quejas si el correo que tienen en el protocolo no existe? No existe. O sea, eso es absurdo.
Segundo, tienen que tener personas expertas en violencias de género para atender los casos. No las tenían. No tenían el comité de violencias de género que anunciaban en el protocolo y yo puse la queja convencida de que ese comité lo iba a tramitar, si no, no lo hubiese hecho porque yo conocía quiénes hacían parte del comité de convivencia laboral.
Tercero, pues te tienen que dar medidas de protección inmediata, ¿no? En mi caso esperaron más de un mes para darme medidas de protección y yo tuve que encontrarme con mi agresor durante un mes en reuniones, en correos, en espacios laborales y esa situación me generó mucha ansiedad y mucha depresión.
Yo tuve que encontrarme con mi agresor durante un mes en reuniones, en correos, en espacios laborales y esa situación me generó mucha ansiedad y mucha depresión.
Pilar Cuartas, exeditora de Género de El Espectador
Cuarto, no hacían su trabajo, o sea, no me respondían. Yo duré un mes escribiéndole el comité, ¿qué vamos a hacer? Me estoy encontrando con mi agresor y no me respondían.
Yo tuve que escribirle directamente a Fidel un correo, y a la a la editora en jefe de la redacción, diciéndoles, "No puedo más, puse una queja, no me responden, ¿qué hago? Por favor, están violando mis derechos". Cuando le mandé ese correo a Fidel, solamente, ahí se activó el protocolo, pero un mes después. No me brindaron asesoría psicológica al inicio, que es una de las obligaciones dentro de estos procesos en las empresas y la asesoraría jurídica nunca me la brindaron. Yo tengo abogadas contratadas por mí, pagadas por mí de forma particular, pero eso no exime al empleador de brindarte asesoría jurídica dentro del proceso. Esa es una obligación y no lo hicieron tampoco.
Me parece curioso porque a raíz de todas estas denuncias de las últimas semanas el principal comentario que se ve en redes sociales es, ¿por qué no lo dijo en su momento? Creo que en parte, tu caso es un reflejo precisamente de por qué es muy complicado. ¿Cómo te sientes ahora que lo hiciste público?
Bueno, es que denunciar no es fácil. Durante un año, desde que yo puse la queja, hasta que tuve la última decisión judicial, yo siempre confié en el proceso y cada vez que pasaba una instancia y la justicia me fallaba, yo tenía la esperanza de que en la siguiente, eso cambiara y por eso yo decidí no hacerlo público. Yo dije, va a mejorar, va a mejorar, va a mejorar. Y hasta el último momento, cuando yo puse la tutela y llegó a la Corte Constitucional, yo dije: "esto va a mejorar."
Confié en el proceso ideal de acceder a la justicia. Y cuando la justicia me falló, me decepcioné muchísimo, lloré muchísimo y me costaba mucho hacerlo público. Yo siento que romper el silencio tiene varios niveles, o sea, yo sí rompí el silencio a través de mi red, que era conocida. Tenía miedo de sacarlo de esa red y que todo el mundo lo supiera. Eso me dio mucho miedo, por muchas razones. Hay muchos informes, entre ellos como de la organización Equality Now, que trabajan temas de acceso a la justicia en violencia sexual y dice que hay muchos estereotipos y muchos mitos alrededor de quienes denuncian.
Cuando la justicia me falló, yo me decepcioné muchísimo, lloré muchísimo y me costaba mucho hacerlo público. Yo siento que romper el silencio tiene varios niveles.
Pilar Cuartas, exeditora de Género de El Espectador
¿Cómo cuáles?
No te creen y creen que eres una persona vengativa y rencorosa. Hay muchos prejuicios, desconocimiento de los funcionarios de la justicia y eso hace que las denunciantes no quieran denunciar. O sea, el porcentaje de denuncias es muy bajito, en general, en América Latina porque es difícil denunciar. Y, sobre todo, a mí me daba miedo que no me fueran a creer.
Uno de los argumentos de El Espectador o una de las cosas que me hicieron creer de manera implícita fue que, como que yo era la editora de Género, yo era periodista y abogada, yo conocía sobre el tema. Entonces, tal vez, a mí no me no me debía pasar eso, ¿sabes? Y si estoy diciendo que me pasó, me lo inventé. Es como si a las editoras de género no las violentan o a las periodistas feministas no las violentan. "¿Pero si tú sabes tanto, cómo no te diste cuenta?", o como si yo estuviera aprovechando mi conocimiento para manipular la situación y para inventarme un caso.
Yo lo sentí así dentro del proceso y a mí me daba mucho miedo de hablar de mi caso y que la gente me respondiera lo mismo: "qué raro que te pasó eso. Tú eres editora de género” y también porque hay una percepción, como la que tú decías al comienzo, sobre El Espectador. Es como el medio donde eso no pasa, este es el medio feminista porque tienen un espacio, además maravilloso que hace un periodismo increíble, que son Las Igualadas y que también han instrumentalizado en esta discusión como para decir que ahí no pasa. Y esa imagen de El Espectador tan impoluta me hacía también desconfiar de que me creyeran. Y por eso no me atreví a hacerlo público.
Esa imagen de El Espectador tan impoluta me hacía también desconfiar de que me creyeran. Por eso no me atreví a hacerlo público.
Pilar Cuartas, exeditora de Género de El Espectador
Ahora, después de que lo hice público siento que era que lo que tenía que hacer en esta coyuntura. Creo que si lo hubiese hecho antes y sola los efectos en mi vida hubiesen sido distintos. Me quité un peso de encima. ha sido muy reparador, o sea, ya no quiero tener que fingir y mentir cuando alguien me dice: "¿Por qué te fuiste de El Espectador?" Y yo: "No, es que quería un cambio en mi vida”. No, ya no quiero mentir: me fui de El Espectador porque me acosaron.
No, ya no quiero mentir: me fui de El Espectador porque me acosaron.
Pilar Cuartas, exeditora de Género de El Espectador
¿Piensas acercarte de nuevo a El Espectador, iniciar un proceso penal, qué sigue en esta denuncia, o plantear la reflexión respecto es suficiente?
Yo siento que quien se tiene que acercar a mí es El Espectador. Y una de las pretensiones de mi tutela, que era lo más importante para mí, era que El Espectador se disculpara públicamente por mi caso.
La justicia no falló y la Corte no seleccionó la tutela, pero para mí esa es la pretensión más importante. Yo esperaría que El Espectador se disculpara públicamente de una forma efectiva, integral, honesta, contundente por las violencias de género que suceden y han sucedido en su redacción y que cometieron omisiones y fallas. No me interesa quedarme enfrascada en esa discusión y para mí lo que sigue es reconstruir mi proyecto de vida.
La mayor afectación de este proceso es que yo perdí mi sueño profesional y la carrera que había hecho. Duré 12 años y tú sabes muy bien en el mundo del periodismo es muy difícil escalar y hacer una carrera que te lleve, al menos, a una posición estable y de poder de decisión. Y yo había logrado eso con mucho esfuerzo, mucho sacrificio. Cuando yo perdí mi trabajo fue como, bueno, y ahora, ¿qué hago? ¿A qué me dedico? El mundo del periodismo es muy difícil y ahora mi objetivo es reconstruir mi proyecto de vida.
Yo perdí mi sueño profesional y la carrera que había hecho. Duré 12 años y tú sabes muy bien en el mundo del periodismo es muy difícil escalar y hacer una carrera que te lleve, al menos, a una posición estable y de poder de decisión. Y yo había logrado eso con mucho esfuerzo.
Pilar Cuartas, exeditora de Género de El Espectador
Pilar, muchísimas gracias por este tiempo...
No, gracias a ti. Yo creo que la invitación es a arroparnos entre todos en las salas de redacción y en los medios de comunicación. Me parece necesario que en este momento podamos revisarnos, tener conversaciones, reflexionar. Todos en algún momento hemos cometido omisiones frente al acoso o las violencias basadas en género en ambientes laborales y siento que es el momento de hacer esa reflexión, de hacer el mea culpa y de arroparnos entre todos y todas.
Quizás, con cosas mínimas, como que si te acordaste que hace 10 años tu viste que a tu compañera o a tu compañero lo acosaron, lo tocaron sin su consentimiento, le enviaron un mensaje sexualizado, tú en este momento puedas acercarte a esa persona y decirle: "Oye, hace 6, 10 años vi esto y quiero decirte que no estuvo bien y que sé que no te sentiste bien y que yo no te apoyé”.
Todos en algún momento hemos cometido omisiones frente al acoso o las violencias basadas en género en ambientes laborales y siento que es el momento de hacer esa reflexión.
Pilar Cuartas, exeditora de Género de El Espectador
Es una decisión que en este momento vale mucho la pena y también les invito a creerles a las denunciantes. No es fácil hablar de violencia sexual, no es fácil hablar de acoso laboral y cuando alguien levanta la voz hay que escucharlo sin que eso vaya en contra el debido proceso y la presunción de inocencia de quien se queja. Pero creámonos, escuchémonos y de entrada no estigmaticemos a la gente porque hablar no es fácil, tiene unos costos muy altos para la vida. Acompañemos a las personas que están pasando por eso, simplemente, con la compañía y la escucha ya es un paso importante.
