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El escándalo que sacude a un batallón del Huila: licor, fiestas, sexo y un catálogo de soldados

Documentos del Ejército revelan testimonios de militares sobre fiestas, consumo de licor y presuntos casos de acoso en el Batallón Tenerife.

Las denuncias salpican al Batallón Tenerife. - Crédito: Tomado de redes sociales
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
29 AGO 2026 - 23:32Actualizado: 29 AGO 2026 - 23:49

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Un supuesto “catálogo de soldados”, fiestas con consumo de licor, relaciones entre uniformados y denuncias de presunto acoso sexual quedaron registrados en una investigación interna del Ejército Nacional sobre el Batallón Tenerife, ubicado en Neiva, Huila, según documentos revelados por Semana.

Los testimonios hacen parte de la misión de trabajo reservada número 02/2025, un documento de 16 páginas elaborado por la institución para reconstruir una serie de situaciones que habrían afectado la disciplina y el comportamiento de algunos integrantes de la unidad militar.

De acuerdo con el material conocido por el medio, mujeres uniformadas entregaron declaraciones sobre hechos que presuntamente ocurrieron dentro y fuera de las instalaciones del cantón militar, donde habrían participado oficiales, suboficiales y soldados.

La investigación describe un ambiente marcado por fiestas, consumo de alcohol, presuntas relaciones sentimentales entre superiores y subordinadas, posibles casos de acoso y episodios de violencia intrafamiliar, aunque corresponde a las autoridades establecer la responsabilidad individual en cada caso.

¿Qué denunciaron las militares?

Uno de los testimonios más llamativos recogidos en el documento hace referencia a la existencia de un supuesto catálogo que habría sido utilizado para facilitar encuentros entre integrantes de la unidad.

“Había un catálogo de soldados. Mantenían en fiestas donde terminaban todos con todos. Las soldados tenían relaciones amorosas con los cuadros. Hay fotos con las soldados en moteles. No se tomaban acciones porque mi coronel tenía cuento amoroso con la soldado”, señala una de las declaraciones citadas por el medio citado.

Los testimonios no se limitaron a señalar comportamientos entre compañeros. Algunas mujeres también denunciaron presuntas situaciones de acoso sexual y señalaron que determinadas conductas habrían sido toleradas por personas con posiciones de mando.

Una de las uniformadas aseguró que algunos superiores realizaban comentarios e insinuaciones que consideraba inapropiadas y manifestó que otras compañeras también habrían sido víctimas, pero que no denunciaban por temor a posibles consecuencias dentro de sus carreras. “Dichas acciones han consistido en comentarios inadecuados, insinuaciones, amenazas, entre otros”, se lee en uno de los apartados del informe.

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Documentos que revelan las denuncias dentro del Ejército. Tomada de redes sociales de Semana

¿Qué papel tenía el licor?

El consumo de bebidas alcohólicas aparece de forma reiterada en las declaraciones recopiladas por el Ejército. Una cabo tercero señaló que un coronel acostumbraba a compartir bebidas con oficiales y soldados en diferentes espacios.

“El coronel mantenía tomando con los cuadros y soldados del batallón en la casa de él o en lugares públicos, en oficinas y eventos”, relató la uniformada, según el documento citado por el medio.

La situación habría generado preocupación dentro de la unidad y terminó provocando una medida concreta por parte del mando militar. El Ejército decidió prohibir la venta de licor en el minimarket ubicado dentro de la instalación.

El informe dejó consignado que el nuevo comandante había tomado medidas para intentar recuperar la disciplina, entre ellas la restricción de la venta de bebidas alcohólicas.

Para la institución, las situaciones descritas en los testimonios habían llegado a comprometer aspectos básicos de la actividad militar. La inspección determinó que se estaban presentando comportamientos contrarios a la moral, los principios y los valores del Ejército.

¿Hubo relaciones entre superiores y soldados?

Las declaraciones también hacen referencia a presuntas relaciones sentimentales y sexuales entre mujeres soldados y superiores. Según uno de los testimonios, algunas uniformadas eran invitadas a fiestas y posteriormente salían con integrantes de mayor rango.

“A la soldado la sacaban del alojamiento para que se viera con los cuadros y, los fines de semana, salía de permiso, sin boleta, por el hecho de estar con los cuadros”, señaló una de las mujeres entrevistadas por el Ejército. La misma declaración aseguró que algunas soldados eran vistas en discotecas y hoteles junto a superiores.

El informe también menciona un supuesto caso en el que un capitán, aprovechándose de su posición como comandante de compañía, habría utilizado los permisos como mecanismo para acercarse a algunas uniformadas.

“Aprovechándose de que era el comandante, les cobraba permiso o en ocasiones las sacaba sin boleta de salida en donde hay fotos con soldados en moteles”, indicó otra declaración incluida en el documento.

Estos señalamientos hacen parte de una investigación y, por ahora, deben entenderse como testimonios que están siendo evaluados por las autoridades competentes.

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En documentos del Ejército quedaron registrados los relatos de militares que contaron que en el cantón militar Tenerife, al parecer, se manejaba un catálogo de soldados en medio de un contexto sexual. Tomada de redes sociales

¿Qué ocurrió con un capitán y su esposa?

Otro de los episodios descritos en el informe está relacionado con una presunta relación extramatrimonial de un oficial y una situación de violencia que habría terminado dentro de las instalaciones del cantón Tenerife.

Una mujer militar contó que el conflicto entre el capitán y su esposa llegó a convertirse en un escándalo público. Según su relato, después de una discusión, el oficial habría salido de una habitación con señales visibles de una pelea.

“Nos mandaron a llamar porque estaban peleando (el capitán y la esposa). Después ellos salieron de la habitación y mi capitán la tenía con morados en los brazos y un morado muy visible en la cara”, relató la uniformada.

El documento relacionó este episodio con una posible situación de violencia intrafamiliar y señaló que las discusiones y riñas públicas comprometían los objetivos de disciplina de la unidad. Además, el informe sostiene que el oficial habría mantenido relaciones con varias mujeres soldados y suboficiales, aprovechando presuntamente su posición de mando.

¿Qué era el supuesto “catálogo”?

Uno de los elementos que más llamó la atención dentro de la investigación fue la referencia a un supuesto “catálogo de soldados”. En otro apartado, una cabo tercero afirmó que algunos integrantes de la unidad mantenían encuentros con mujeres soldados y que las reuniones podían terminar en fiestas privadas.

“Los cuadros mantenían saliendo con las mujeres soldados y terminaban en fiestas en lugares privados, todos con todos. Antes la soldado manejaba un catálogo de soldado, en donde la soldado era la que manejaba la plata; hoy ese catálogo ya no existe”, señala el testimonio recogido en el documento.

La afirmación deberá ser establecida por las autoridades dentro de las investigaciones correspondientes, especialmente para determinar si existió realmente una estructura organizada y quiénes habrían participado en ella.

El concepto de “catálogo” es uno de los puntos centrales de las denuncias porque, de comprobarse su existencia y finalidad, podría representar una situación mucho más grave que casos aislados de indisciplina.

¿Cómo afectó la disciplina del batallón?

Para el Ejército, los hechos descritos en la investigación no podían considerarse simples problemas personales entre uniformados. La inspección concluyó que algunas de estas conductas tenían efectos directos sobre la disciplina militar y el funcionamiento de la unidad.

La situación resulta especialmente relevante por la misión que tiene el Batallón Tenerife y por el contexto de seguridad que enfrentaban Huila y Tolima durante el periodo relacionado con los hechos. La unidad pertenece a la Quinta División del Ejército, que tiene responsabilidades operacionales en departamentos como Cundinamarca, Boyacá, Huila, Tolima, Quindío, Risaralda y Caldas.

Mientras dentro del batallón se investigaban estos comportamientos, en diferentes zonas de la región se advertía un fortalecimiento de estructuras criminales.

¿Qué ocurría en Huila y Tolima?

La situación denunciada dentro del Tenerife coincidió con un periodo de preocupación por el avance de grupos armados en diferentes municipios del Huila y Tolima.

La Defensoría del Pueblo emitió en 2024 una alerta temprana para Neiva y municipios como Tello, Baraya y Colombia debido a los riesgos derivados de la presencia e injerencia de facciones disidentes de las Farc y grupos de delincuencia común.

En otras zonas del departamento también se reportaron restricciones a la movilidad y afectaciones a la población civil. La Defensoría señaló que en La Plata, Huila, se presentó el cierre de establecimientos comerciales y restricciones a la movilidad en varias veredas, situación que pudo configurar un confinamiento de aproximadamente 16.000 personas.

En Tolima, además, la entonces gobernadora Adriana Matiz había advertido sobre la presencia de las disidencias de las Farc y las dificultades de seguridad en diferentes municipios. El contraste fue uno de los elementos destacados por Semana; mientras la región enfrentaba amenazas de grupos armados, dentro de la unidad militar se investigaban graves episodios de indisciplina.

¿Qué respondió el Ejército?

Tras la publicación de los documentos y los testimonios, el medio consultó al Ejército Nacional sobre lo ocurrido en el Batallón Tenerife. La institución indicó que adoptó las actuaciones administrativas correspondientes, entre ellas retiros de personal y acciones disciplinarias, y aseguró que las decisiones fueron analizadas y aplicadas por las autoridades competentes de acuerdo con la normatividad vigente.

El Ejército también hizo énfasis en que estos procedimientos deben desarrollarse respetando el debido proceso y la reserva legal.

“Actualmente se está desarrollando una averiguación disciplinaria que fue aperturada por estos hechos”, señaló la institución.

Por ahora, las denuncias permanecen bajo investigación y no todos los señalamientos han derivado en responsabilidades definitivas. Será la autoridad competente la encargada de establecer qué hechos ocurrieron, quiénes participaron y si existieron conductas que puedan generar consecuencias disciplinarias o judiciales.

El caso del Batallón Tenerife vuelve a poner sobre la mesa la importancia del control interno dentro de las unidades militares, especialmente cuando existen denuncias que involucran a personas con poder de mando y posibles afectaciones a mujeres uniformadas.

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